Mercedes Bou Ibáñez
Poeta recién llegado
Octonarios sin esquema de rima
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Esta lloviendo en la calle, las gotas parecen lágrimas.
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La misma tierra produce azúcar para embriagarnos,
en las guaridas del orbe caben sueños a capazos,
las experiencias de vida serán siempre punto aparte,
nos hallamos a merced de vampiros de ojos largos
disfrazados de merinas y bocas cual grandes jarros
que sacian la sed con sueños, nutriéndose de esperanzas
y de postre a la ilusión la engullen a grandes tragos
sin dejar ni las migajas.
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Veo que la lluvia golpea con fiereza mi ventana.
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Ya mis tardes acarician tan solo apagados soles
en horizontes sin puertas, con los dedos toco el mar
buscando en él nuevas guías, otras ya las encontraron
bajo estelas de la luna, cargando los sueños muertos
sobre las espaldas frías de quien huye de los sueños
al ver perdidas sus guías.
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Ecos de voces cansinas me dicen que llueve a mares .
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Me lanza el mar a la orilla apretando sus pulgares,
echan espumas de humo mis fatigados arrestos,
ya ni los mares pretenden ser del infierno salida,
oxidadas cerraduras no dejan pasar los odios,
muchos oscuros noviembres pesan sobre mis espaldas
y dice el mar no querer más plumas de tintas largas
que ya tiene a Alfonsina cabalgando entre las olas
con el lucero del alba
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Sigue golpeando la lluvia por detrás de los cristales.
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