Buscándote estoy ¡no estás!
No estás ni en mis sueños
¿Será que no tengo sueños?
¿Será que todo es un sueño?
¡Y no acabo de despertar!
Hablo con mi alma...
pero no me escucha.
El susurro se lo lleva
el viento. Vuela como
ave escapada de su jaula,
mi alma queda perdida,
y cada mujer despierta amor,
¿será amor? ¿acaso se puede
amar tan ligero? ¡Quizá no
he amado nunca!
Quizá estoy sin vida, con el
alma muerta, yerta, como
un trozo de mármol, blanco
y frío, dejado al olvido.
He pasado de tus brazos
a las brasas, asido al dolor
y la desesperanza, al
quejido ahogado del sollozo
cual tenebroso desencanto
irrumpiendo con lágrimas
peregrinas dejando a su
paso la evocación continua
de sus ojos, de sus labios,
de su espectacular belleza,
y sus manos traviesas.
No estás ni en mis sueños
¿Será que no tengo sueños?
¿Será que todo es un sueño?
¡Y no acabo de despertar!
Hablo con mi alma...
pero no me escucha.
El susurro se lo lleva
el viento. Vuela como
ave escapada de su jaula,
mi alma queda perdida,
y cada mujer despierta amor,
¿será amor? ¿acaso se puede
amar tan ligero? ¡Quizá no
he amado nunca!
Quizá estoy sin vida, con el
alma muerta, yerta, como
un trozo de mármol, blanco
y frío, dejado al olvido.
He pasado de tus brazos
a las brasas, asido al dolor
y la desesperanza, al
quejido ahogado del sollozo
cual tenebroso desencanto
irrumpiendo con lágrimas
peregrinas dejando a su
paso la evocación continua
de sus ojos, de sus labios,
de su espectacular belleza,
y sus manos traviesas.