Lírico.
Exp..
C. IV
El río no conoce su venero;
la luna no ha estudiado astronomía;
el pájaro es también su melodía;
tú no sabes aún que yo te quiero.
Tú nada esperas, pero yo te espero
mientras estás dormida, vida mía;
tu sueño velo atento, noche y día,
día y noche, mi amor: mi mundo entero.
Tú no lo sabes, no, no me conoces
y sin embargo anegas con dulzura
el tiempo, derrotado, entre mil goces.
No sabes que te quiero, mi hermosura
dormida en mi regazo, y sueñas voces
de amor que te dedico en mi escritura.
El río no conoce su venero;
la luna no ha estudiado astronomía;
el pájaro es también su melodía;
tú no sabes aún que yo te quiero.
Tú nada esperas, pero yo te espero
mientras estás dormida, vida mía;
tu sueño velo atento, noche y día,
día y noche, mi amor: mi mundo entero.
Tú no lo sabes, no, no me conoces
y sin embargo anegas con dulzura
el tiempo, derrotado, entre mil goces.
No sabes que te quiero, mi hermosura
dormida en mi regazo, y sueñas voces
de amor que te dedico en mi escritura.