C. IV

Lírico.

Exp..
C. IV

El río no conoce su venero;
la luna no ha estudiado astronomía;
el pájaro es también su melodía;
tú no sabes aún que yo te quiero.

Tú nada esperas, pero yo te espero
mientras estás dormida, vida mía;
tu sueño velo atento, noche y día,
día y noche, mi amor: mi mundo entero.

Tú no lo sabes, no, no me conoces
y sin embargo anegas con dulzura
el tiempo, derrotado, entre mil goces.

No sabes que te quiero, mi hermosura
dormida en mi regazo, y sueñas voces
de amor que te dedico en mi escritura.
 
C. IV

El río no conoce su venero;
la luna no ha estudiado astronomía;
el pájaro es también su melodía;
tú no sabes aún que yo te quiero.

Tú nada esperas, pero yo te espero
mientras estás dormida, vida mía;
tu sueño velo atento, noche y día,
día y noche, mi amor: mi mundo entero.

Tú no lo sabes, no, no me conoces
y sin embargo anegas con dulzura
el tiempo, derrotado, entre mil goces.

No sabes que te quiero, mi hermosura
dormida en mi regazo, y sueñas voces
de amor que te dedico en mi escritura.


¡Qué belleza de soneto!, no sé pero creo que hablas a tu hija, quizás me equivoque, pero tal arrobo nos lo despiertan nuestros bebés, ese amor que nos desborda, y que solo por sentirlo ya es un premio.
Quizás me equivoque, sea lo que sea, es muy hermoso Carlos. Gracias por compartirlo.
Isabel
 
¡Qué belleza de soneto!, no sé pero creo que hablas a tu hija, quizás me equivoque, pero tal arrobo nos lo despiertan nuestros bebés, ese amor que nos desborda, y que solo por sentirlo ya es un premio.
Quizás me equivoque, sea lo que sea, es muy hermoso Carlos. Gracias por compartirlo.
Isabel
Muchas gracias a ti por tu amable comentario.

Saludos
 

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