Iván Alvarez
Poeta recién llegado
No fue el invierno el que enfrió nuestros cuerpos,
tampoco la luna quien obcecó nuestra ventura,
éramos caballeros en un mundo sin dragones.
Bajo nuestras armaduras, polvo y sangre seca es lo último que nos queda.
Espectros sin brillo en la noche perpetua.
¿Acaso recuerdas cuando dejamos de sentir calor?
Juraste con acero que me amarías hasta el final de los tiempos,
que incluso sobreviviríamos a la mortalidad,
y ahora, anhelaría que fueras un hombre sin palabra.
Dos mitades de un amor sin suerte,
rehenes en un mundo que no nos quiere.
Empero, preferiría mil derrotas a tu lado,
que una gloria sin ti.
tampoco la luna quien obcecó nuestra ventura,
éramos caballeros en un mundo sin dragones.
Bajo nuestras armaduras, polvo y sangre seca es lo último que nos queda.
Espectros sin brillo en la noche perpetua.
¿Acaso recuerdas cuando dejamos de sentir calor?
Juraste con acero que me amarías hasta el final de los tiempos,
que incluso sobreviviríamos a la mortalidad,
y ahora, anhelaría que fueras un hombre sin palabra.
Dos mitades de un amor sin suerte,
rehenes en un mundo que no nos quiere.
Empero, preferiría mil derrotas a tu lado,
que una gloria sin ti.