Cada aventura

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Conversaron el gato y el ratón,
llevaban años de enemigos,
al primero le dolía el corazón
y el segundo no tenía ni un amigo.

Se sentaron a tomar un poco de café
en la soda del Señor Conejo,
con dos panes y un poco de miel
para tratar de mejorar el tiempo.

El ratón comenzó por contar sus miedos
de tantas veces que se sintió morir,
y el gato se miraba en el espejo
sin saber para lo que ha venido aquí.

Siguió el ratón contándose cada aventura
y cada una era como un cuento para llorar,
con un final que invitaba a la fortuna
que nunca se hizo de rogar.

El gato mira indeciso si será bueno vivir en paz
y el perro que sacude el piso
le suelta una mirada singular.

El ratoncito saca de un bolso viejo
todos los pares de zapatos que gastó cuando escapó
y explica que ahora necesita el dinero
porque está embarazada Mamá Ratón.

El gato se sirve el último café, se levanta
y ofrece la mano ante la angustia del ratón,
"disculpe usted, pero me encantaría
ser padrino en tan noble ocasion".

Desde ese día son amigos y familia
y cuando alguno llora, el otro lo consuela con amor.
 
Conversaron el gato y el ratón,
llevaban años de enemigos,
al primero le dolía el corazón
y el segundo no tenía ni un amigo.

Se sentaron a tomar un poco de café
en la soda del Señor Conejo,
con dos panes y un poco de miel
para tratar de mejorar el tiempo.

El ratón comenzó por contar sus miedos
de tantas veces que se sintió morir,
y el gato se miraba en el espejo
sin saber para lo que ha venido aquí.

Siguió el ratón contándose cada aventura
y cada una era como un cuento para llorar,
con un final que invitaba a la fortuna
que nunca se hizo de rogar.

El gato mira indeciso si será bueno vivir en paz
y el perro que sacude el piso
le suelta una mirada singular.

El ratoncito saca de un bolso viejo
todos los pares de zapatos que gastó cuando escapó
y explica que ahora necesita el dinero
porque está embarazada Mamá Ratón.

El gato se sirve el último café, se levanta
y ofrece la mano ante la angustia del ratón,
"disculpe usted, pero me encantaría
ser padrino en tan noble ocasion".

Desde ese día son amigos y familia
y cuando alguno llora, el otro lo consuela con amor.
Entretenida historia hecha poema entre el gato y el ratón, aún los peores enemigos pueden ser amigos, con o sin interés de por medio, así me llegó la simpática historia. Un saludo cordial
 

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