Café de Los Perdidos
Hay gotas de lluvia en la ventana
esperando por su paso
En el café-bar es de noche y de mañana
Es brillar con una luna despertando en el ocaso
Y un nada escaso humo de cigarros y alcohol
juega con los tibios aromas del café,
va pariendo melancolías sin control,
va creando geografías sin porque
Un bloque como un mostrador plagado de brazos
sostiene mil espaldas apenadas,
abrazan la nada en cada vaso
sonriendo en sus sonrisas inventadas
Las miradas deambulan sin razón
en el gris de la tarde fría,
disfrazadas para la ocasión,
plagadas de engaño e ironía
Hay una agonía en el fondo, una canción,
baldosas rojas ya gastadas
por las penas que arrojan del balcón
sus lágrimas por el vino embriagadas
Trasnochadas luces no abren sus ojos
descansando en las penumbras
Un diario viejo muere los despojos
de un olvido que se aherrumbra
Una tumba donde todo subyace, la humedad,
el embrujo del café y el olvido
La poca fe de los que no pueden más
y su raro invento de un mundo perdido