G
Gustavo Cervantes
Invitado
bosquejo
a mi musa de las flores...
orquidea...
Ha germinado la semilla de mi pasión con la humedad de tu cuerpo
y con tu nectar femenino, hago comunión entre tu inocencia y mis pecados
me arrodillo ante el altar de tus encantos como un valiente soldado,
preparado a morir en la batalla o con audacia conquistar tu vado
tu pecho se exita ante la pericia de mis expertas manos,
y cierras tus ojos y aprietas tus parpados... tiemblas.
Recuestas tu cabeza para ahuyentar los fantasmas del pasado;
tus muslos duros y bien torneados , guardianes celosos de tu paraiso,
han sido sobornados con el cálido aliento en mis labios.
Rendida ante el enbate de mi insistencia te refugias en tu sábana
para reagruparte y preparar tus defensas .. no te entregas tan fácil.
Pero la orquidea divina de tu jardín sagrado con lágrimas se rinde a su hado,
y convertimos el momento de pasión en etérea poesía,
en versos y besos... en suspiros y orgasmos.
La sábana renuncia y se escapa... junto con la almohada,
y tus manos se aferran con ansias a un sumiso soldado,
que valiente y decidido conquista el cielo prometido
En avanzada, mi intención despliega cuerpo, corazón y alma,
y junto con mis manos y mis palabras, mi experiencia en la cama.
Capitulas y me abrazas, has bajado la guardia;
y en mi boca tu orquidea divina... se vuelve cascada,
un mar enbravecido que me atrapa entre sus olas.
Y como en toda tormenta... sonriendo llega la calma.
a mi musa de las flores...
orquidea...
Ha germinado la semilla de mi pasión con la humedad de tu cuerpo
y con tu nectar femenino, hago comunión entre tu inocencia y mis pecados
me arrodillo ante el altar de tus encantos como un valiente soldado,
preparado a morir en la batalla o con audacia conquistar tu vado
tu pecho se exita ante la pericia de mis expertas manos,
y cierras tus ojos y aprietas tus parpados... tiemblas.
Recuestas tu cabeza para ahuyentar los fantasmas del pasado;
tus muslos duros y bien torneados , guardianes celosos de tu paraiso,
han sido sobornados con el cálido aliento en mis labios.
Rendida ante el enbate de mi insistencia te refugias en tu sábana
para reagruparte y preparar tus defensas .. no te entregas tan fácil.
Pero la orquidea divina de tu jardín sagrado con lágrimas se rinde a su hado,
y convertimos el momento de pasión en etérea poesía,
en versos y besos... en suspiros y orgasmos.
La sábana renuncia y se escapa... junto con la almohada,
y tus manos se aferran con ansias a un sumiso soldado,
que valiente y decidido conquista el cielo prometido
En avanzada, mi intención despliega cuerpo, corazón y alma,
y junto con mis manos y mis palabras, mi experiencia en la cama.
Capitulas y me abrazas, has bajado la guardia;
y en mi boca tu orquidea divina... se vuelve cascada,
un mar enbravecido que me atrapa entre sus olas.
Y como en toda tormenta... sonriendo llega la calma.
Última edición por un moderador: