Café Extravagante Ville Valo.

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Gloria a Dios en las alturas.
Y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Cantaré al amor de mis amores,
una tierna canción de bienvenida
pues nació en posada de pastores,
y con su vida comenzó la vida.

Emmanuel gritaban serafinnes,
los ángeles humildes se postraron
y en la noche apareció un lucero
que eterno brillará en el cielo!

Cruzaron el desierto con regalos,
y en el pesebre vinieron a adorarle
y con himnos y canciones pastorlies
vinieron todos gustosos a cantarle.

Yo solo tengo una oración sencilla
y en esta noche de paz y regozijo,
me uno al canto de los ángeles del cielo,
y doblando mis rodillas... la recito.


Gracias Dios por regalarnos tu hijo..
 
Como una ave migratoria te elevaste.
ya a lo lejos miré como volviste la cara,
no estoy seguro si sonreias o llorabas
Pero el nudo en mi garganta impidió que te llamara,
te fuiste, y aunque prometiste que regresabas...
no puedo evitar el extra♫arte.
 
No somos nada.. ni siquiera puedo imaginarte...
pero leo todo lo que escribes y en mi fantasía
pienso que es a mi al que le escribes.. tonto soy
porque me creo de lo que dices con palabras
dulces y propuestas cálidas... y te persigo.
te busco en mi cielo y te dibujo en la nube blanca,
elevo mi mirada y un suspiro se escapa.
mi verso suena triste y melancólico... te callas.
 
Ay! de la queja que nos rinde el alma,
el de un poeta que apenas canta
que apenas mantiene su esperanza.
Y entre las dulces palabras de ella,
la otra poeta que tierna le acompaña,
trata de sonreir y responder con gracia.
Doblega el cansado rostro en el pecho,
para evitar un hondo suspiro...un lamento;
mientras que siente muy dentro...un vuelco.
Ay! Del olvido de la ingrata, no me llama,
cuando la luna brillante me acompaña,
entre las frías nubes que me empañan,
y mis ojos dilatados buscan,
en el cielo argentino, su silueta.
 
UN POEMA DE AMOR

No sé. Lo ignoro.

Desconozco todo el tiempo que anduve
sin encontrarla nuevamente.

¿Tal vez un siglo? Acaso.

Acaso un poco menos: noventa y nueve años.

¿O un mes? Pudiera ser. En cualquier forma,
un tiempo enorme, enorme, enorme.
Al fin, como una rosa súbita,
repentina campánula temblando,
la noticia.

Saber de pronto
que iba a verla otra vez, que la tendría
cerca, tangible, real, como en los sueños.

¡Qué explosión contenida!
¡Qué trueno sordo
rodándome en las venas,
estallando allá arriba
bajo mi sangre, en una
nocturna tempestad!

¿Y el hallazgo, en seguida? ¿Y la manera
de saludarnos, de manera
que nadie comprendiera
que ésa es nuestra propia manera?

Un roce apenas, un contacto eléctrico,
un apretón conspirativo, una mirada,
un palpitar del corazón
gritando, aullando con silenciosa voz.

Después
(ya lo sabéis desde los quince años)
ese aletear de las palabras presas,
palabras de ojos bajos,
penitenciales,
entre testigos enemigos.

Todavía
un amor de «lo amo»,
de «usted», de «bien quisiera,
pero es imposible»... De «no podemos,
no, piénselo usted mejor»...

Es un amor así,
es un amor de abismo en primavera,
cortés, cordial, feliz, fatal.
La despedida, luego,
genérica,
en el turbión de los amigos.

Verla partir y amarla como nunca;
seguirla con los ojos,
y ya sin ojos seguir viéndola lejos,
allá lejos, y aun seguirla
más lejos todavía,
hecha de noche,
de mordedura, beso, insomnio,
veneno, éxtasis, convulsión,
suspiro, sangre, muerte...

Hecha
de esa sustancia conocida
con que amasamos una estrella.


Nicólas Guillén
 
*****Cuando por fin sea poema****

Cuando por fin sea poema
ya no le diré al viento nada más,
no hará falta hablar
porque seré escrita
no en unas hojas blancas,
no en un lugar aquel.
Seré escrita en los corazones,
esos bellos,
que me han de querer.

Cuando por fin sea poema
y las frases sean escritas en mi noche,
no será necesario
conservar mis lágrimas en derroche,
pues seré flor eterna
del poema
haciendo realidad
mis ilusiones.
 
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán;

pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;

pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
esas...¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará;

pero mudo y absorto de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...desengáñate,
¡así no te querrán!
 
empiezan los propósitos

Quejarse y reclamar es poner en duda el poder y la sabiduría de Dios.
Proponte detectar, rechazar y desechar toda palabra de queja de tu vocabulario.
 
Última edición por un moderador:
En este fin de ciclo... se termina un año que estuvo para el olvido
... pero que nos deja con la esperanza
de que el próximo año sea de más buenos recuerdos.

Nunca me cansará mi oficio de hombre.

Hombre he sido y seré mientras exista.
Hombre no más: proyecto entre proyectos,
boca sedienta al cántaro adherida,
pies inseguros sobre el polvo ardiente,
espíritu y materia vulnerables
a todos los oprobios y las dichas...
Nunca me sentiré rey destronado
ni ángel abolido mientras viva,
sino aprendiz de hombre eternamente,
hombre con los que van por las colinas
hacia el jardín que siempre los repudia
hombre con los que buscan entre escombros
la verdad necesaria y prohibida,
hombre entre los que labran con sus manos
lo que jamás hereda un alma digna,
¡porque de todo cuanto el hombre ha hecho,
la sola herencia digna de los hombres
es el derecho de inventar su vida!
Jaime torres bodet
 
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán;

pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;

pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
esas...¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará;

pero mudo y absorto de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...desengáñate,
¡así no te querrán!

Oh amo a Bécquer :)
 
Última edición:
En este mundo de fantásticos paseos, nos hemos cruzado tantas veces, tantos.
A veces paralelos, comprensivos... a veces intransigentes.
Pero siempre con el mismo propósito: compartir nuestros sentires... y los de otros.

Gracias, por habernos mantenido activos y en buena armonía, por otro año;
Catorce hasta ahora...
Aunque nuestra bruja encantadora(Julia) ya no se ha aparecido,
aún está al pendiente de lo que publicamos...
Gracias bonita.

Separados por una línea imaginaria,
en el centro de una gran galaxia,
somos estrellas que brillan solitarias.
Le escribimos al amor sin miedo al dolor,
le cantamos a la vida, salvamos la distancia.
Unimos la ansiedad, de almas enamoradas,
y compartimos sueños, de viajes y llegadas.
Tenemos tantas cosas en el corazón guardadas,
como un secreto... casi sagradas.
Tú y Yo... Sueños y palabras.

Salud con un cafécito... en esta mañana fría de fin de año.
 
Matria

La tierra, la misma que ha pisado el ganado
y cosecharon los hombres… La misma
que ha sufrido la erosión por la vuelta de las hojas
de los almanaques, la construcción de un camino,
una nación grande de iglesias, fábricas y algunos edificios.
La misma en la que levantaron, ladrillo a ladrillo,
un Congreso y contrataron a diputados (muy bien pagos).
Esta tierra que se desborda en un cauce negro de la sangre,
día a día (es bien sabido que la sangre
fuera del cuerpo tiene otro color), sangre de niña,
sangre de la menstruación de nuestras hijas, sangre de mujeres
que sangran igual o más que los hombres…
Tierra de mujeres que se arrodillan a fregar las baldosas.
Tierra de mujeres que fornican y paren
como perros en las baldosas.
Tierra de mujeres que barren y limpian,
y esconden la mierda del vecino (esa que nadie
quiere ver y oler) debajo de las baldosas.

Tierra
para que tú, cabrón de mierda,
alfa reproductor, miembro élite
del sistema prescindible
mires el cielorraso
y te quedes sin hacer nada
mientras la gran casa se viene abajo.
 
Última edición:

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