Entre la cama y el frío
luchaba a las mañanas,
era duro levantarse
en pleno enero.
Muchas veces venias silenciosa
y un zumo de naranja
se interponía
entre tu y yo.
Encendías la estufa,
me ponías los calcetines,
y yo, terminaba el vestuario.
Los inviernos son duros,
pero si están envueltos en amor
no importa tanto el frió.
luchaba a las mañanas,
era duro levantarse
en pleno enero.
Muchas veces venias silenciosa
y un zumo de naranja
se interponía
entre tu y yo.
Encendías la estufa,
me ponías los calcetines,
y yo, terminaba el vestuario.
Los inviernos son duros,
pero si están envueltos en amor
no importa tanto el frió.