Callado y ajeno

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Callado y ajeno


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Silencio... que te amparas en la lengua estéril,

en la orilla divisoria de la voz,

en el aliento que estrangula las palabras.

Tú, centinela del espíritu, que tu audacia

sin conmoción, sin movimiento

no pretenda la altura de las balas,

ni la turbia ambición del explosivo

ni la aspereza impetuosa del sentimiento

que a morir avanza.



No lances tu reposo como león emocional

del sonido para atravesar las formas

más herméticas del hierro,

y elegante tu armonía

sea más quietud, más aplomo,

más dócil que la sonrisa de una luz

cuando amanece sin la claridad

de una guerra en los oídos.



Tú que te interpretas en tantas formas

dentro de los sepulcros del mundo

sé más firme ante el arma del rezo hipócrita

que se hace arpón del mal, chantaje,

amenaza de enemigo, bisbiseo de serpiente,

sucesor de las injusticias..., del poder tóxico

porque ellos son los gobernantes

del sufrimiento del mundo.

Y que ni un solo fragmento del tono

innecesario vaya más allá de tu garganta

para que no caigas como un soplido

que fija su empeño en el vacío,

pues a menudo su pausa hablada

es como el ciego impulso del minuto

que se pierde cual mota frustrada

en el desierto del aire, imperceptible.


Tú, que callado vas de lo terriblemente

leve a lo profundo en el diálogo interminable

con todos los sentidos por la travesía

a todas partes y con esa parte de ti

que prefiere los estampados del neorama

al colgarte del pensamiento

entre álamos, nubes, piedras.



Tú más digno que el filo del necio ruido

que se alza con la altanería del demonio

en sus innumerables avatares

al escalar el grito con las corcovas del ignorante

en la rotunda movilidad de las tinieblas.


Tú, que fluyes como el color a través del día

para ser la mejor gala del lenguaje,

aunque seas como una luz dormida...

Cubreme horizontal y verticalmente

cada vez que la indisciplina de un instinto

se mezcle con la vida que me acompaña,

pues así la estridencia de todo tu mutismo

será intensamente libertad del objetivo

que te mece en júbilo triunfal

como una elocuencia creciendo en los ojos.

Absolutamente en escisión prudente.

Mucho más prudente que los pasivos

pájaros entre los hombres.




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Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©


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Precioso poema!! Un enorme gusto pasar. Saludos
Azalea.
 
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Callado y ajeno


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Silencio... que te amparas en la lengua estéril,

en la orilla divisoria de la voz,

en el aliento que estrangula las palabras.

Tú, centinela del espíritu, que tu audacia

sin conmoción, sin movimiento

no pretenda la altura de las balas,

ni la turbia ambición del explosivo

ni la aspereza impetuosa del sentimiento

que a morir avanza.



No lances tu reposo como león emocional

del sonido para atravesar las formas

más herméticas del hierro,

y elegante tu armonía

sea más quietud, más aplomo,

más dócil que la sonrisa de una luz

cuando amanece sin la claridad

de una guerra en los oídos.



Tú que te interpretas en tantas formas

dentro de los sepulcros del mundo

sé más firme ante el arma del rezo hipócrita

que se hace arpón del mal, chantaje,

amenaza de enemigo, bisbiseo de serpiente,

sucesor de las injusticias..., del poder tóxico

porque ellos son los gobernantes

del sufrimiento del mundo.

Y que ni un solo fragmento del tono

innecesario vaya más allá de tu garganta

para que no caigas como un soplido

que fija su empeño en el vacío,

pues a menudo su pausa hablada

es como el ciego impulso del minuto

que se pierde cual mota frustrada

en el desierto del aire, imperceptible.


Tú, que callado vas de lo terriblemente

leve a lo profundo en el diálogo interminable

con todos los sentidos por la travesía

a todas partes y con esa parte de ti

que prefiere los estampados del neorama

al colgarte del pensamiento

entre álamos, nubes, piedras.



Tú más digno que el filo del necio ruido

que se alza con la altanería del demonio

en sus innumerables avatares

al escalar el grito con las corcovas del ignorante

en la rotunda movilidad de las tinieblas.


Tú, que fluyes como el color a través del día

para ser la mejor gala del lenguaje,

aunque seas como una luz dormida...

Cubreme horizontal y verticalmente

cada vez que la indisciplina de un instinto

se mezcle con la vida que me acompaña,

pues así la estridencia de todo tu mutismo

será intensamente libertad del objetivo

que te mece en júbilo triunfal

como una elocuencia creciendo en los ojos.

Absolutamente en escisión prudente.

Mucho más prudente que los pasivos

pájaros entre los hombres.




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Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©


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En silencio paso
leo y callo
ante la majestuosidad
de tus versos
qué deleite leerte siempre, bella Nancy, mi abrazo hasta tu alma, cariños,

ligiA
 
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Callado y ajeno


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Silencio... que te amparas en la lengua estéril,

en la orilla divisoria de la voz,

en el aliento que estrangula las palabras.

Tú, centinela del espíritu, que tu audacia

sin conmoción, sin movimiento

no pretenda la altura de las balas,

ni la turbia ambición del explosivo

ni la aspereza impetuosa del sentimiento

que a morir avanza.



No lances tu reposo como león emocional

del sonido para atravesar las formas

más herméticas del hierro,

y elegante tu armonía

sea más quietud, más aplomo,

más dócil que la sonrisa de una luz

cuando amanece sin la claridad

de una guerra en los oídos.



Tú que te interpretas en tantas formas

dentro de los sepulcros del mundo

sé más firme ante el arma del rezo hipócrita

que se hace arpón del mal, chantaje,

amenaza de enemigo, bisbiseo de serpiente,

sucesor de las injusticias..., del poder tóxico

porque ellos son los gobernantes

del sufrimiento del mundo.

Y que ni un solo fragmento del tono

innecesario vaya más allá de tu garganta

para que no caigas como un soplido

que fija su empeño en el vacío,

pues a menudo su pausa hablada

es como el ciego impulso del minuto

que se pierde cual mota frustrada

en el desierto del aire, imperceptible.


Tú, que callado vas de lo terriblemente

leve a lo profundo en el diálogo interminable

con todos los sentidos por la travesía

a todas partes y con esa parte de ti

que prefiere los estampados del neorama

al colgarte del pensamiento

entre álamos, nubes, piedras.



Tú más digno que el filo del necio ruido

que se alza con la altanería del demonio

en sus innumerables avatares

al escalar el grito con las corcovas del ignorante

en la rotunda movilidad de las tinieblas.


Tú, que fluyes como el color a través del día

para ser la mejor gala del lenguaje,

aunque seas como una luz dormida...

Cubreme horizontal y verticalmente

cada vez que la indisciplina de un instinto

se mezcle con la vida que me acompaña,

pues así la estridencia de todo tu mutismo

será intensamente libertad del objetivo

que te mece en júbilo triunfal

como una elocuencia creciendo en los ojos.

Absolutamente en escisión prudente.

Mucho más prudente que los pasivos

pájaros entre los hombres.




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Nancy Santiago Toro
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Qué belleza de poema, me encanta porque al tiempo de leer simultaneamente se va reflexionando sobre tus letras. Un gusto leerte , Un abrazo Nancy
 

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