Callecitas trasnochadas

marinof

Poeta adicto al portal
Callecitas trasnochadas, de vueltas serenateras
con caricias de rocío, y farolito lejano.
Domingo, bolsillos flacos, vaquita de calavera,
para el último vinito, en boliche suburbano.

Puentecito en la vereda, desafío en bicicleta
puertas de alambre tejido, gallitos despertadores.
La vieja con medio ojo, cerrado por la pebeta,
Zaguán que guardó promesas, y besos de picaflores.

Callecitas trasnochadas, que en la última farola
la noche se hacía más grande, y se apelaba al silbido.
En los cruces de las calles, se alargó la sombra sola,
de un bohemio que trazó, sigzagueante recorrido.

Zorzalito amanecido, que ya desplegó su orquesta,
cuzquito amenazador, de insobornable ladrido.
¡No despertés los vecinos, vení y haceme una fiesta!
que soy el mismo de ayer, descamisado y perdido.

Callecitas trasnochadas, paraísos y herrerías,
tapiales con dos linternas, de algún gato compañero.
Con su piadosa mirada, maullando mi correría,
bataraza ponedora, que alborotó el gallinero.

Viejita madrugadora, que miró con desconfianza
que se le v`acer señora, ya lo ve, así es la vida;
lo suyo es andar temprano, lo mio es solo tardanza,
aunque piense en sus adentros,la pucha con la bebida!

Callecitas trasnochadas, la barra ¿dónde se ha ido?
quiero tenerla conmigo, como las noches mejores.
Vamos a golpear la puerta, de un bolichito dormido,
que se encienda la bohemia,de los viejos mostradores.

Caserones de ladrillo, que en silencio me miraron,
yo no sé si avergonzados, yo no sé si conmovidos.
Hoy en su pila de escombros,para siempre sepultaron,
un tiempo serenatero, recostado en el olvido.

Callecitas trasnochadas, regreso hacia la barriada,
mediados de los sesenta,de madrugada cualquiera.
Cenizas tengo en las manos, cenizas,ya casi nada,
porque hoy paso y el cuzquito...ya ni torea siquiera.

Marino Fabianesi



 
¡Qué maravilla poeta que maravilla! Y me sigo peguntando porqué carajo poesìas de esta calidad se leen tan poco?
Década del sesenta, bien la recuerdo, niño aprendiendo a ser niño, y esos boliches de pueblo chico, de calles de tierra, de faroles a kerosene(creo que ya contè esto) y los amigos con guitarra, bombo y vinos en las voces salían casa por casa a repartir serenatas y a seguir compartiendo vinos, ya sin importar el color.
Poesía excelente, mejores rimas, los paisajes ni los repito, ya están en el cuadro recién pintado.
Un abrazo mayor hermano menor Marino.
Daniel
 
Me conmueves Dani, me conmueves. Porque a veces coincidimos tanto y es tan maravilloso coincidir con un amigo como tú. Tu sabes que me gusta pintar humildemente estos cuadros, no es una edad que yo viví, pero he querido homenajear este tiempo de los sesenta que en mi pueblo, ha quedado eternizado en tantas anécdotas y cantores de boliches. Mi Padre vivió ese tiempo y sé, que se hubiera puesto muy contento de haber leído esto. Gracias hermano mayor, gracias por acompañarme.
Un abrazo...Marino.
 
Nuevamente estoy aqui
para apreciar la métrica de tu poesía y mi maldita manía de andar contando sílabas...
Tal vez porque lo tomo como desafío el saber donde el poeta usa la sinalefa o el hiato.
Con todo esto destaco: " deun/ bo/he/mio/ que/ tra/zó"
verso agudo completando el octasílabo...no sé si esa fue tu intenciòn, pero el arte también está en encontrar la solución poética a estos desafíos.

Admiro a quien arquitecta la poesía con la forma, como es tu caso
y la embellece con estas licencias y retòricas poéticas.

Por otro lado el fondo, me hizo recordar a mi padre...
..muchas veces, si ser recurrente andaba en estas mismas callecitas trasnochadas

Nuevamente mis aplusos.

Un saludo
 
Callecitas trasnochadas, de vueltas serenateras

con caricias de rocío, y farolito lejano.
Domingo, bolsillos flacos, vaquita de calavera,
para el último vinito, en boliche suburbano.

Puentecito en la vereda, desafío en bicicleta
puertas de alambre tejido, gallitos despertadores.
La vieja con medio ojo, cerrado por la pebeta,
Zaguán que guardó promesas, y besos de picaflores.

Callecitas trasnochadas, que en la última farola
la noche se hacía más grande, y se apelaba al silbido.
En los cruces de las calles, se alargó la sombra sola,
de un bohemio que trazó, sigzagueante recorrido.

Zorzalito amanecido, que ya desplegó su orquesta,
cuzquito amenazador, de insobornable ladrido.
¡No despertés los vecinos, vení y haceme una fiesta!
que soy el mismo de ayer, descamisado y perdido.

Callecitas trasnochadas, paraísos y herrerías,
tapiales con dos linternas, de algún gato compañero.
Con su piadosa mirada, maullando mi correría,
bataraza ponedora, que alborotó el gallinero.

Viejita madrugadora, que miró con desconfianza
que se le v`acer señora, ya lo ve, así es la vida;
lo suyo es andar temprano, lo mio es solo tardanza,
aunque piense en sus adentros,la pucha con la bebida!

Callecitas trasnochadas, la barra ¿dónde se ha ido?
quiero tenerla conmigo, como las noches mejores.
Vamos a golpear la puerta, de un bolichito dormido,
que se encienda la bohemia,de los viejos mostradores.

Caserones de ladrillo, que en silencio me miraron,
yo no sé si avergonzados, yo no sé si conmovidos.
Hoy en su pila de escombros,para siempre sepultaron,
un tiempo serenatero, recostado en el olvido.

Callecitas trasnochadas, regreso hacia la barriada,
mediados de los sesenta,de madrugada cualquiera.
Cenizas tengo en las manos, cenizas,ya casi nada,
porque hoy paso y el cuzquito...ya ni torea siquiera.

Marino Fabianesi
Hola Marino: Me gustó mucho este poema, qué ritmo y cuánta nostalgia, sobre todo para mí ya que soy de Federación y como mi ciudad fue demolida ya no encuentro nada que me traiga esos recuerdos. Felicitaciones: Gra
 
Ramson, grata sorpresa me das. Sinceramente te agradezco la visita, y la observación que me has hecho, me llena de responsabilidad. Aunque no me caracterizo por ser un perfeccionista en cuanto a métrica, asi que espero no defraudarte. Te agradezco amigo y tienes abiertas las puertas de mi corazón.
Marino.
 
Gracias Graciela, algún dia hablaremos de Federación, dado que ese pueblito sepultado, ha quedado para siempre en mi corazón, desde que salió una nota donde se anunciaba que se iba a construir un pueblo nuevo, con todo lo que eso significaba.
Te agradezco nuevamente, muchos besos y abrazos...Marino.
 
Creo, que quien encuentra en la poesía la forma de expresión de sentimientos, situaciones, mensajes,( ya que siempre hay un mensaje en lo que escribimos que dejamos oculto), y cada poeta sabe donde secretamente lo codifica. Nos hace un poco perfeccionistas, claro, que no al punto de la enfermedad del perfeccionismo, que es insana...; pero que es sano en estos días...ni las verduras

UN afectuoso abrazo
 
Un destilería de excelentes octosílabos “cuzquito amenazador de insobornable ladrido” me trajeron recuerdos, y con un par de copas, el ladrido te delata y te hace doblemente culpable, te Saludo amigo Marinoff a ti y a tus versos
 
¡Aquí estoy, fiel a mi poeta favorito!. Este poema me suena a canción, yo haría un tango, de esos tangos clásicos que contaban las historias de los pueblos y de las gentes. Abrazos.
 
Callecitas trasnochadas, de vueltas serenateras

con caricias de rocío, y farolito lejano.
Domingo, bolsillos flacos, vaquita de calavera,
para el último vinito, en boliche suburbano.

Puentecito en la vereda, desafío en bicicleta
puertas de alambre tejido, gallitos despertadores.
La vieja con medio ojo, cerrado por la pebeta,
Zaguán que guardó promesas, y besos de picaflores.

Callecitas trasnochadas, que en la última farola
la noche se hacía más grande, y se apelaba al silbido.
En los cruces de las calles, se alargó la sombra sola,
de un bohemio que trazó, sigzagueante recorrido.

Zorzalito amanecido, que ya desplegó su orquesta,
cuzquito amenazador, de insobornable ladrido.
¡No despertés los vecinos, vení y haceme una fiesta!
que soy el mismo de ayer, descamisado y perdido.

Callecitas trasnochadas, paraísos y herrerías,
tapiales con dos linternas, de algún gato compañero.
Con su piadosa mirada, maullando mi correría,
bataraza ponedora, que alborotó el gallinero.

Viejita madrugadora, que miró con desconfianza
que se le v`acer señora, ya lo ve, así es la vida;
lo suyo es andar temprano, lo mio es solo tardanza,
aunque piense en sus adentros,la pucha con la bebida!

Callecitas trasnochadas, la barra ¿dónde se ha ido?
quiero tenerla conmigo, como las noches mejores.
Vamos a golpear la puerta, de un bolichito dormido,
que se encienda la bohemia,de los viejos mostradores.

Caserones de ladrillo, que en silencio me miraron,
yo no sé si avergonzados, yo no sé si conmovidos.
Hoy en su pila de escombros,para siempre sepultaron,
un tiempo serenatero, recostado en el olvido.

Callecitas trasnochadas, regreso hacia la barriada,
mediados de los sesenta,de madrugada cualquiera.
Cenizas tengo en las manos, cenizas,ya casi nada,
porque hoy paso y el cuzquito...ya ni torea siquiera.

Marino Fabianesi

Excelente estimado Marino!
Me vi a mí mismo en alguna trasnochada cerca de la estación,
en mi adolescencia, por las calles de Bella Vista,
has pintado una escena tan vívida,
que cuesta creer que no sea autobiográfica,
un saludo cordial,
edelabarra
 
Clarita, pasan un par de dias, y te extraño. Gracias querida amiga por estar, por acompañarme, y sí, quedaría un lindo tango,¿no?, lo escribí como un homenaje a ese tiempo, que te juro, aunque yo ya tenía unos años , me hubiera encantado haber vivido.
Un abrazo...Marino.
 
Podría ser un tango, Orfe, aparte el tango a mí me apasiona mucho, es una poesía reflejando una postal que tuvo mucho que ver con el tango.
Te agradezco amigo, la visita.
Un abrazo...Marino.
 
Muchas gracias Eduardo, me alegra mucho que hayas identificado en este humilde cuadrito de mi infancia, del que he recibido muchas referencias de mi padre, sobre todo, cuando era El, el que volvía tarde.
Un abrazo...marino.
 
Callecitas trasnochadas, de vueltas serenateras

con caricias de rocío, y farolito lejano.
Domingo, bolsillos flacos, vaquita de calavera,
para el último vinito, en boliche suburbano.

Puentecito en la vereda, desafío en bicicleta
puertas de alambre tejido, gallitos despertadores.
La vieja con medio ojo, cerrado por la pebeta,
Zaguán que guardó promesas, y besos de picaflores.

Callecitas trasnochadas, que en la última farola
la noche se hacía más grande, y se apelaba al silbido.
En los cruces de las calles, se alargó la sombra sola,
de un bohemio que trazó, sigzagueante recorrido.

Zorzalito amanecido, que ya desplegó su orquesta,
cuzquito amenazador, de insobornable ladrido.
¡No despertés los vecinos, vení y haceme una fiesta!
que soy el mismo de ayer, descamisado y perdido.

Callecitas trasnochadas, paraísos y herrerías,
tapiales con dos linternas, de algún gato compañero.
Con su piadosa mirada, maullando mi correría,
bataraza ponedora, que alborotó el gallinero.

Viejita madrugadora, que miró con desconfianza
que se le v`acer señora, ya lo ve, así es la vida;
lo suyo es andar temprano, lo mio es solo tardanza,
aunque piense en sus adentros,la pucha con la bebida!

Callecitas trasnochadas, la barra ¿dónde se ha ido?
quiero tenerla conmigo, como las noches mejores.
Vamos a golpear la puerta, de un bolichito dormido,
que se encienda la bohemia,de los viejos mostradores.

Caserones de ladrillo, que en silencio me miraron,
yo no sé si avergonzados, yo no sé si conmovidos.
Hoy en su pila de escombros,para siempre sepultaron,
un tiempo serenatero, recostado en el olvido.

Callecitas trasnochadas, regreso hacia la barriada,
mediados de los sesenta,de madrugada cualquiera.
Cenizas tengo en las manos, cenizas,ya casi nada,
porque hoy paso y el cuzquito...ya ni torea siquiera.

Marino Fabianesi

Asi pasa la vida entre callecitas trasnochadas y cuando nos damos cuenta
resulta que estamos enlos amaneceres con las manos llenas de cenizas, un placer leerte un abrazo
 
Muchas gracias amigo, siempre es una gran alegría recibir tu comentario, tengo que retribuirte todas las veces que me has visitado, querido poeta. y no lo he hecho por falta de tiempo, y eso es un verdadero pecado de mi parte. Vengo a las carreras reviso mi cuenta, agradezco los hermosos comentarios, y así corro de nuevo, tengo que buscar la forma de hacer una pausa, por que realmente la necesito. Sobre todo
acercarme y establecer vínculos con gente como tú.
Un gran abrazo...Marino.
 
muchas gracias, Jorge. También es muy loable lo tuyo, esa constancia que tienes de recorrer y dejar comentarios en los poemas. te agradezco infinitamente que estés siempre presente en mis humildes versos. Un abrazo...Marino.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba