Dan Splash
Poeta recién llegado
Prólogo
Creo no ser la mejor persona para contar su relato, es más, considero que ninguno de ustedes debería disfrutar, o satisfacer sus necesidades, de ninguna manera posible con lo que le aconteció, pero, por otro lado, considero que, si lo cuento, de forma que cada uno pueda sacar las conclusiones que él no pudo sacar, y lo aplican a sus vivencias personales, sean capaces de comprender su desdicha, y tal vez, aprovecharla en la suya propia.
Quiero que se comprenda de antemano, que todo lo que se plantee aquí, será lo que Stephan me transmitió con pelos y señales, bajo ningún concepto entren en el juego de qué es qué, y mucho menos en juzgar sin saber de dónde viene todo.
Mi identidad no será desvelada, por diversos motivos me veo llevada a tratar estos escritos tal y como fue, por lo que si utilizan su ingenio descubrirán quién soy y el porqué de todo.
Para establecernos, comentaré algunos detalles del individuo, así como de sus hábitos comunes y de aquellas cosas importantes de valor que no se relaten más adelante.
Nuestro protagonista se llama Stephan, un hombre adulto de unos 33 años, sin familia aparente, ni amigos cercanos. Vive en las afueras de Núremberg, Alemania. Trabaja como guarda de seguridad en uno de los centros comerciales más importantes de la región. No era la vida perfecta, pero era su vida.
Capítulo 1
Todo comenzó con un sueño. Un sueño en el que aparecía él, pero se veía a sí mismo. Todo estaba oscuro y nada había alrededor, tan solo iluminaba una luz tenue que salía de la linterna de Stephan. Desde la perspectiva de la mirada de un animal como un perro de alto le vemos, está haciendo su ronda como cada noche, nada nuevo. Pero algo va mal, y él lo siente. Comienza a girar su linterna de un lado a otro, apuntando a todas partes para intentar dar un sentido a su miedo. Nuestra vista comienza a dar saltos, primero estamos al lado suya, luego detrás, luego delante.
- No le pierdas de vista, apunta sus movimientos. –
Oímos una voz que retumba a lo lejos, pero no hay nadie.
- ¿Qué quieres de nosotros? – Una voz de mujer sollozando se oye más cerca, retumbando en el lugar.
- Entiendo… ¿Y qué sentiste? – Una voz intenta apaciguar la situación.
De Stephan empieza a salir un sonido que no se distingue. Comienza a moverse y a seguir un patrón buscando esas voces, girando sobre sí mismo, apuntando a la nada. Nosotros, que seguimos bajo una visión acechante sobre él, no paramos de dar vueltas alrededor, pero no consigue apuntarnos.
- Jeje… Hice lo que tenía que hacer, nada más. –
El sonido que antes era indescriptible comienza a ser un llanto de niño, de una niña, más concretamente.
Comenzamos a movernos hacía él.
- Te quiero cariño –
- Pero ma –
Tras las últimas voces, nos tiramos al cuello de Stephan, pero justo en ese momento suena un disparo, que nos echa para atrás. Ambos nos quedamos fijamente mirándonos. Nos apunta con la linterna, y ésta nos permite ver el rostro de Stephan por completo. De su cara se transparentan varias más. El sueño termina.
Stephan se despierta sobresaltado a raíz del sueño, sobre una mesa donde hay un montón de papeles esparcidos. Al lado suyo, otra mesa, con un montón de pantallas que muestran las cámaras de seguridad del recinto, dónde está su compañero trabajando.
Éste al verle despertarse de golpe se gira, y se le queda mirando con cara de preocupación. Se levanta lentamente para acercarse a él, aunque mostrando alguna molestia. Stephan está recogiendo los papeles que había por la mesa, intentando demostrar que no ha pasado nada, y que no hay de qué preocuparse.
Su compañero apoya la mano en su hombro, Stephan se asusta levemente.
- Deberías coger vacaciones –
Stephan se levanta a por un café, mientras no para de frotarse los ojos, la máquina no está lejos, una habitación muy pequeña, para dos personas y multitud de cables de por medio.
- Hace tiempo que no descansas. Por mucho que sea tú trabajo, deberías de mirar por ti, de vez en cuando. –
- No lo necesito – Contesta Stephan sirviéndose el café, sin mucho ánimo, ni ganas de hablar. Se gira y se apoya en la mesa mientras bebe, haciendo un gesto de cansancio, y resoplando antes de beber.
Su compañero le mira contrariado.
- ¿Y qué hago en casa Luca? No tengo nada ni… -
- Pues te vas de fiesta y conoces a alguien o yo que sé… vete de putas, a nuestros jefes parece que les va bien así. – Luca le contesta. Se gira levantando una mano por encima de su hombro y se pone a observar las cámaras.
- Paso de contestarte. –
- Haz lo que te salga de la polla, pero si quieres, yo te cubro. – Luca se apoya en la mesa con las dos manos.
Stephan se acerca a Luca con el café aún en la mano, con una mano en el bolsillo, empieza a observar las cámaras al lado de su compañero.
- Siempre quise viajar por el mundo. –
- Haberte hecho azafata, monada. – Luca mira a Stephan sorprendido, pero al instante cambia su cara a compresión.
Stephan se gira mirándole de reojo, se muerde el labio y levanta un poco la cabeza.
Pone la mano en el hombro de su compañero, haciendo un gesto con la cabeza de arriba abajo, despidiéndose de él y se marcha hacia la puerta.
- ¡Mañana no te quiero ver aquí! –
- Mañana lo mismo estoy muerto – Stephan le responde de forma sarcástica, pero en el fondo lo cree.
Stephan se marcha dejando el vaso en la mesa, y recogiendo sus cosas.
- Por lo menos podrías viajar a todos lados jajajaj – Se oye a Luca decir.
La casa de Stephan no es nada del otro mundo, es sencilla, no se podría describir de otra forma. Pocos muebles, nada de fotos, solo algún que otro cuadro sin demasiado interés. Un par de sillas para comer, un escritorio con un ordenador, un sofá y algún mueble antiguo.
La idea de irse de vacaciones se le ha metido en la cabeza. No se puede decir que no le ponga ganas, está delante de la pantalla del ordenador, buscando sitios a los que ir de la forma más barata posible, y sin dejar su trabajo desocupado.
- Nah… no me lo puedo permitir. –
Su voz suena a resignación, pero en el fondo es lo que prefiere.
- ¿Qué mierda es esta? –
Al seguir investigando acaba encontrando una página un tanto extraña. En la pantalla, multitud de grabaciones a tiempo real. Un sitio donde se captan las imágenes de las cámaras de seguridad repartidas por el mundo, y se retransmiten a tiempo real.
Incluso existen apartados, para elegir la localización de las cámaras que quieres ver. En uno de esos apartados, se encuentra la ciudad Stephan.
- Espera… -
Al decir eso, comienza a buscar rápidamente el sitio donde trabaja, ya que conoce esas cámaras a la perfección. Y salen.
- Faltan, pero… -
Seguidamente, empieza a buscar sitios importantes de su ciudad.
- Joder… ¡Qué bueno! Ósea que es verdad eso de que nos vigilan continuamente… Aunque bueno, ese es mi trabajo. –
Se queda pensando en silencio, sin moverse un pelo, y entonces, empieza a buscar una dirección.
- No sé qué esperaba. – No aparecen resultados.
Se acerca a la ventana pensando en las posibilidades que le da el haber descubierto esto, aunque en su rostro, se puede apreciar la contradicción que siente, no puede evitar pensar que puede serle beneficioso.