Cris Cam
Poeta adicto al portal
Camila
Inclinarme sobre una foto para rescatar miel,
no es tarea de zánganos,
sino hasta que mis dedos desaparezcan
crujidos de tus negaciones.
Debajo de este sol,
he congelado esperas, comido estepas, remontado ciénagas,
es hora de buscar la sombra.
Lloviznado por la luz de las ventanas,
creí poder escapar a los compases, la lluvia y los relojes.
Fue el prisma de tu lagrima el estallido,
esa que te negaste a llorarme,
esa que denunciaba la parte de mi culpa,
recordándome que ya me estoy yendo.
Desgana de abrir los ojos hacia el valle,
(no quiero verte, no quiero escucharte)
así será mas profunda mi melancolía,
y más vívidas mis pesadillas de mentiras.
Te seguiré perdiendo en trenes, calesitas, laberintos.
Mirándome, sin sonrisa, desde empañadas ventanillas
Reconcentrado ante mi propia estirpe,
buscando la causa de tanto dolor.
No habrá testigo que alumbre esta noche.
Despedirme de este mar de sombras,
creer que tu piel será de espumas,
ayer, ventana al cielo, caramelo olvidado,
para buscar el punto infinito,
donde guardarás mi último aliento.
Acodado entre la penumbra de tus ojos,
la tristeza que no te quise dar,
queriendo descubrir la razón de los silencios.
Disipar contra la pared cualquier duda de esta pasión inhóspita,
y reclinarme en tu nombre, para poder olvidarlo.
Ocultare mi furia en tus aleteos de párpados,
tu boca de pucheros, tus cajitas lilas,
desterrando la neblina de mi último cuento,
simplemente, para descubrir que mi sangre,
se guarda en los pliegues de tus cuencos.
Liberado hacia el abismo, una caída de epitafios,
para acontecer esta mañana de oscuros presagios.
No quiero ya mas dormir tu olvido,
buscaré la flexión de mi índice,
para cortar todos los vuelos.
Inclinarme sobre una foto para rescatar miel,
no es tarea de zánganos,
sino hasta que mis dedos desaparezcan
crujidos de tus negaciones.
Debajo de este sol,
he congelado esperas, comido estepas, remontado ciénagas,
es hora de buscar la sombra.
Lloviznado por la luz de las ventanas,
creí poder escapar a los compases, la lluvia y los relojes.
Fue el prisma de tu lagrima el estallido,
esa que te negaste a llorarme,
esa que denunciaba la parte de mi culpa,
recordándome que ya me estoy yendo.
Desgana de abrir los ojos hacia el valle,
(no quiero verte, no quiero escucharte)
así será mas profunda mi melancolía,
y más vívidas mis pesadillas de mentiras.
Te seguiré perdiendo en trenes, calesitas, laberintos.
Mirándome, sin sonrisa, desde empañadas ventanillas
Reconcentrado ante mi propia estirpe,
buscando la causa de tanto dolor.
No habrá testigo que alumbre esta noche.
Despedirme de este mar de sombras,
creer que tu piel será de espumas,
ayer, ventana al cielo, caramelo olvidado,
para buscar el punto infinito,
donde guardarás mi último aliento.
Acodado entre la penumbra de tus ojos,
la tristeza que no te quise dar,
queriendo descubrir la razón de los silencios.
Disipar contra la pared cualquier duda de esta pasión inhóspita,
y reclinarme en tu nombre, para poder olvidarlo.
Ocultare mi furia en tus aleteos de párpados,
tu boca de pucheros, tus cajitas lilas,
desterrando la neblina de mi último cuento,
simplemente, para descubrir que mi sangre,
se guarda en los pliegues de tus cuencos.
Liberado hacia el abismo, una caída de epitafios,
para acontecer esta mañana de oscuros presagios.
No quiero ya mas dormir tu olvido,
buscaré la flexión de mi índice,
para cortar todos los vuelos.