Alarido
Poeta asiduo al portal
El peor enfermo del mundo.
El más impaciente mortal.
Creías que eras de hierro.
Que nada te podía doblegar.
Que todo lo digerías.
¿Cuándo vas a escarmentar?
Tú me niegas a todas horas.
Yo te niego el vino y la sal.
Tú finges no haberme conocido.
Te lo tendremos que recordar.
Mantenerme en un cajón olvidado
no creo que te haya servido.
Afronta que soy real.
Asume que vivo contigo.
No fue un sueño fatal.
Me temes como me has temido.
Así que deja de putearme.
¿Qué tal si nos empezamos a tutear?
Llámame por mi nombre.
Háblales de mí a los demás.
Diles que me has tenido.
Diles que siempre me tendrás.
Ahora que me respetas
puedes empezar a caminar.
Toma tu cabeza, pollo.
Empieza a saber por donde vas.
Ya conoces el camino.
Lo inutil que es caminar
con una mochila de piedras
que te niegas a abandonar.
Se que no soy un regalo,
pero no me negarás
que te he cambiado por completo,
que conseguí lo que, casi, ningún mortal.
Que valores cada momento,
es el único presente
que te pienso proporcionar.
¿Te parece poco?.
¿Me lo vas a reprochar?
Cuídate, recipiente mio,
que me tienes que durar.
El más impaciente mortal.
Creías que eras de hierro.
Que nada te podía doblegar.
Que todo lo digerías.
¿Cuándo vas a escarmentar?
Tú me niegas a todas horas.
Yo te niego el vino y la sal.
Tú finges no haberme conocido.
Te lo tendremos que recordar.
Mantenerme en un cajón olvidado
no creo que te haya servido.
Afronta que soy real.
Asume que vivo contigo.
No fue un sueño fatal.
Me temes como me has temido.
Así que deja de putearme.
¿Qué tal si nos empezamos a tutear?
Llámame por mi nombre.
Háblales de mí a los demás.
Diles que me has tenido.
Diles que siempre me tendrás.
Ahora que me respetas
puedes empezar a caminar.
Toma tu cabeza, pollo.
Empieza a saber por donde vas.
Ya conoces el camino.
Lo inutil que es caminar
con una mochila de piedras
que te niegas a abandonar.
Se que no soy un regalo,
pero no me negarás
que te he cambiado por completo,
que conseguí lo que, casi, ningún mortal.
Que valores cada momento,
es el único presente
que te pienso proporcionar.
¿Te parece poco?.
¿Me lo vas a reprochar?
Cuídate, recipiente mio,
que me tienes que durar.
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