L
Luis Delamar
Invitado
Cuantas veces la rosa hemos teñido
de colores que nuestra mano antoja,
si la sangre de siempre a sido roja
tal la rosa de siempre rosa ha sido
que tristeza, que olvidemos el trino
que la alondra clareando da a los campos,
si fue Dios quien le compuso el canto
sordo el hombre solo se oye a si mismo
cuan mejor dormiría el ser humano
si domando su instinto caprichoso
transformase lo que es feo en hermoso,
en lugar de lo bello en lo mundano
y cual ángel que desertó del rezo
debía Dios someternos a un castigo
el cambiar la metralla por el trigo,
el trocar la tortura por el beso.
de colores que nuestra mano antoja,
si la sangre de siempre a sido roja
tal la rosa de siempre rosa ha sido
que tristeza, que olvidemos el trino
que la alondra clareando da a los campos,
si fue Dios quien le compuso el canto
sordo el hombre solo se oye a si mismo
cuan mejor dormiría el ser humano
si domando su instinto caprichoso
transformase lo que es feo en hermoso,
en lugar de lo bello en lo mundano
y cual ángel que desertó del rezo
debía Dios someternos a un castigo
el cambiar la metralla por el trigo,
el trocar la tortura por el beso.
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