Cándido Destello

Dvaldés

Poeta que considera el portal su segunda casa
CÁNDIDO DESTELLO


Dulce fragancia al cielo. Tu cabello

negro perfuma al céfiro otoñal,

cae hacia mí bailando en el umbral

blanco que forja un cándido destello.


Caen también mis besos a tu cuello,

-sé que eres tú mi don más especial-.

Guapa mujer agotas el labial

rojo pasión, que estampas como un sello


sobre mi piel. Creciendo en tu mirada

plácidamente arraigo en las caderas

-ancho primor- vertiente de tu fuego.


Surge en la brisa música extasiada,

noche de vicio; al son de tus maneras

sigue avanzando ardiente nuestro juego.


Dvaldés




 
Última edición:
Unas pinceladas elegantes en tu hermoso soneto, poeta DValdés, siempre es un gusto recorrer tus poemas.
Un saludo cordial. Cuídese.
Un abrazo. Azalea.
 
CÁNDIDO DESTELLO


Dulce fragancia al cielo. Tu cabello

negro perfuma al céfiro otoñal,

cae hacia mí bailando en el umbral

blanco que forja un cándido destello.


Caen también mis besos a tu cuello,

-sé que eres tú mi don más especial-.

Guapa mujer derramas el labial

rojo pasión, que estampas cual un sello


sobre mi piel. Creciendo en tu mirada

plácidamente arraigo en las caderas

-ancho primor- vertiente de tu fuego.


Surge en la brisa música extasiada,

noche de vicio; Al son de tus maneras

sigue avanzando ardiente nuestro juego.


Dvaldés





Excelente soneto enlazando encabalgamientos secuenciales con habilidad y enmarcando unbello poema de amor con finas y deslumbrantes imágenes.

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CÁNDIDO DESTELLO


Dulce fragancia al cielo. Tu cabello

negro perfuma al céfiro otoñal,

cae hacia mí bailando en el umbral

blanco que forja un cándido destello.


Caen también mis besos a tu cuello,

-sé que eres tú mi don más especial-.

Guapa mujer derramas el labial

rojo pasión, que estampas cual un sello


sobre mi piel. Creciendo en tu mirada

plácidamente arraigo en las caderas

-ancho primor- vertiente de tu fuego.


Surge en la brisa música extasiada,

noche de vicio; Al son de tus maneras

sigue avanzando ardiente nuestro juego.


Dvaldés




Sensual y voluptuoso pero con elegancia, bello soneto, felicidades.- Saludos.
Miguel.
 
CÁNDIDO DESTELLO


Dulce fragancia al cielo. Tu cabello

negro perfuma al céfiro otoñal,

cae hacia mí bailando en el umbral

blanco que forja un cándido destello.


Caen también mis besos a tu cuello,

-sé que eres tú mi don más especial-.

Guapa mujer derramas el labial

rojo pasión, que estampas cual un sello


sobre mi piel. Creciendo en tu mirada

plácidamente arraigo en las caderas

-ancho primor- vertiente de tu fuego.


Surge en la brisa música extasiada,

noche de vicio; Al son de tus maneras

sigue avanzando ardiente nuestro juego.


Dvaldés




Estimado Dvaldés, te ha quedado un soneto estupendo que merece la pena analizar con cierto detalle. En primer lugar felicitarte por la atmósfera de delicada y elegante sensualidad que has logrado en estos catorce versos. Con un leguaje culto echas mano de palabras como "céfiro", muy de mi gusto, para referirte a esa brisa apacible que se entrevera entre tus hermosos versos. Luego has mantenido, creo que a conciencia, el ritmo en los 13 primeros endecasílabos sáfico corto pleno (1ª, 4ª, 6ª y 10ª) para terminar en el verso de remate con un endecasílabo sáfico pleno (1º, 4º, 6ª, 8ª y 10ª).
Fíjate que estos endecasílabos sáficos algunos autores, como el Prof. Domínguez Caparrós, les asocian efectos estilísticos de suavidad y lentitud. En mi opinión has escogido este endecasílabo acertadamente para tratar el tema amoroso que nos compartes. Notables son también los efectos de los encabalgamientos que a mí me ha parecido hechos con naturalidad, incluso el encabalgamiento estrófico entre el 2º cuarteto y el 1º terceto.
En fin, un soneto exquisito en cuanto al contenido en un continente muy logrado.
Con un fuerte abrazo.
Salvador.
P.D.: El "al" después de "vicio;" corresponde escribirlo con minúscula, un pequeño lapsus de tecleo sin duda.
 
CÁNDIDO DESTELLO


Dulce fragancia al cielo. Tu cabello

negro perfuma al céfiro otoñal,

cae hacia mí bailando en el umbral

blanco que forja un cándido destello.


Caen también mis besos a tu cuello,

-sé que eres tú mi don más especial-.

Guapa mujer derramas el labial

rojo pasión, que estampas cual un sello


sobre mi piel. Creciendo en tu mirada

plácidamente arraigo en las caderas

-ancho primor- vertiente de tu fuego.


Surge en la brisa música extasiada,

noche de vicio; al son de tus maneras

sigue avanzando ardiente nuestro juego.


Dvaldés




Hermoso someto apasionado. Un placer leerte !
Abrazo.
 
CÁNDIDO DESTELLO


Dulce fragancia al cielo. Tu cabello

negro perfuma al céfiro otoñal,

cae hacia mí bailando en el umbral

blanco que forja un cándido destello.


Caen también mis besos a tu cuello,

-sé que eres tú mi don más especial-.

Guapa mujer derramas el labial

rojo pasión, que estampas cual un sello


sobre mi piel. Creciendo en tu mirada

plácidamente arraigo en las caderas

-ancho primor- vertiente de tu fuego.


Surge en la brisa música extasiada,

noche de vicio; al son de tus maneras

sigue avanzando ardiente nuestro juego.


Dvaldés





Pasionales versos que plasmas con maestría querido amigo, un abrazo Danilo.-
 
Unas pinceladas elegantes en tu hermoso soneto, poeta DValdés, siempre es un gusto recorrer tus poemas.
Un saludo cordial. Cuídese.
Un abrazo. Azalea.
Gracias por tu siempre grata visita querida Azalea. En este año, rodeado de ustedes, me aventuré a intentar aprender un poco del arte del soneto. Creo que poco a poco pude lograr escribir con algo más de soltura... Aunque sé que me queda mucho por aprender... Un gran abrazo.
 
CÁNDIDO DESTELLO


Dulce fragancia al cielo. Tu cabello

negro perfuma al céfiro otoñal,

cae hacia mí bailando en el umbral

blanco que forja un cándido destello.


Caen también mis besos a tu cuello,

-sé que eres tú mi don más especial-.

Guapa mujer derramas el labial

rojo pasión, que estampas cual un sello


sobre mi piel. Creciendo en tu mirada

plácidamente arraigo en las caderas

-ancho primor- vertiente de tu fuego.


Surge en la brisa música extasiada,

noche de vicio; al son de tus maneras

sigue avanzando ardiente nuestro juego.


Dvaldés




Excelente y romántico soneto que describes con una elegante y fina sensualidad. Te felicito. Un fuerte abrazo.
Miguel
 
CÁNDIDO DESTELLO


Dulce fragancia al cielo. Tu cabello

negro perfuma al céfiro otoñal,

cae hacia mí bailando en el umbral

blanco que forja un cándido destello.


Caen también mis besos a tu cuello,

-sé que eres tú mi don más especial-.

Guapa mujer derramas el labial

rojo pasión, que estampas cual un sello


sobre mi piel. Creciendo en tu mirada

plácidamente arraigo en las caderas

-ancho primor- vertiente de tu fuego.


Surge en la brisa música extasiada,

noche de vicio; al son de tus maneras

sigue avanzando ardiente nuestro juego.


Dvaldés






Un soneto de juego amoroso bien elaborado, D.

Un cordial saludo.
 
Danilo me dejas sin aliento con tu super soneto!! Apasionados versos que
cantan al amor con mucha delicadeza en tus trazos, te aplicas mi niño y me
encanta, gracias por compartirte en el foro. Besitos apretados en tus mejillas.
 
Estimado Dvaldés, te ha quedado un soneto estupendo que merece la pena analizar con cierto detalle. En primer lugar felicitarte por la atmósfera de delicada y elegante sensualidad que has logrado en estos catorce versos. Con un leguaje culto echas mano de palabras como "céfiro", muy de mi gusto, para referirte a esa brisa apacible que se entrevera entre tus hermosos versos. Luego has mantenido, creo que a conciencia, el ritmo en los 13 primeros endecasílabos sáfico corto pleno (1ª, 4ª, 6ª y 10ª) para terminar en el verso de remate con un endecasílabo sáfico pleno (1º, 4º, 6ª, 8ª y 10ª).
Fíjate que estos endecasílabos sáficos algunos autores, como el Prof. Domínguez Caparrós, les asocian efectos estilísticos de suavidad y lentitud. En mi opinión has escogido este endecasílabo acertadamente para tratar el tema amoroso que nos compartes. Notables son también los efectos de los encabalgamientos que a mí me ha parecido hechos con naturalidad, incluso el encabalgamiento estrófico entre el 2º cuarteto y el 1º terceto.
En fin, un soneto exquisito en cuanto al contenido en un continente muy logrado.
Con un fuerte abrazo.
Salvador.
P.D.: El "al" después de "vicio;" corresponde escribirlo con minúscula, un pequeño lapsus de tecleo sin duda.
Hermoso regalo me das en formato de comentario querido Salvador. Muchas cosas aprendo al leerte. Contento con tu dedicada visita, con este análisis que es revelador para mi. Un gran abrazo.
 
Caen también mis besos a tu cuello,

Danilo, me llevo estos maravillosos versos porque tengo que confesar que soy adicta a los besos
los regalo como si fuesen dulces. Y bueno ya que ando confesando mis vicios soy adicta también a los besos en el cuello,
creo que es la parte más sensual.

Delicioso!

Besos azules desde mi amarillo digamos por respeto en la mejilla, (:
 
Estimado Dvaldés, noto en este soneto mucha elaboración. Por una parte, te sirves sistemáticamente del sáfico francés y por otra, te propones una especie de deconstrucción de la estructura del verso y del poema valiéndote de osados encabalgamientos. El resultado es brillante y dado que en el aspecto métrico el soneto es impecable, tiene mi APTO.
Un saludo
Luis
 
Felicitaciones por el Apto, poeta Danilo. Le deseo suerte en el concurso. Saludos.
Azalea.
 
CÁNDIDO DESTELLO


Dulce fragancia al cielo. Tu cabello

negro perfuma al céfiro otoñal,

cae hacia mí bailando en el umbral

blanco que forja un cándido destello.


Caen también mis besos a tu cuello,

-sé que eres tú mi don más especial-.

Guapa mujer derramas el labial

rojo pasión, que estampas cual un sello


sobre mi piel. Creciendo en tu mirada

plácidamente arraigo en las caderas

-ancho primor- vertiente de tu fuego.


Surge en la brisa música extasiada,

noche de vicio; al son de tus maneras

sigue avanzando ardiente nuestro juego.


Dvaldés





Hay dos temas que me llaman la atención en tu poema, Valdés.
Uno es la forma de convertir en persona al céfiro otoñal. Has personalizado el viento con ese "al". Una figura poética arriesgada que no sé ni hiciste adrede, la mayoría de las veces salen por intuición.
Y por otro lado lo del labial rojo pasión derramado. No sé a qué se le llama labial en tu tierra, el labial en España es muy difícil que sea líquido.
Saludos.
 
Hay dos temas que me llaman la atención en tu poema, Valdés.
Uno es la forma de convertir en persona al céfiro otoñal. Has personalizado el viento con ese "al". Una figura poética arriesgada que no sé ni hiciste adrede, la mayoría de las veces salen por intuición.
Y por otro lado lo del labial rojo pasión derramado. No sé a qué se le llama labial en tu tierra, el labial en España es muy difícil que sea líquido.
Saludos.

Hola compa, he leído tu comentario acerca del adjetivo "labial" y creo interpretar que el autor lo emplea como referencia a los labios para indicar un tono concreto del color rojo (el del carmín) del mismo modo que uno puede decir "amarillo otoñal" para referirse a ese amarillo pardusco (como de pera asiática) que deja el otoño en las hojas secas. Creo, a su vez, que la "pasión" es redundancia, pleonasmo.

En estos versos se describe la marca de carmín que dejan los labios al besar en la piel, pero en mi humilde opinión, mediante un hipérbaton bastante forzado de modo que la retórica se torna rémora, y tengo dudas con esa suerte de locución del octavo verso: "cual un". A mí ese "un" me sobra pero para gustos...

Guapa mujer derramas el labial
rojo pasión
, que estampas cual un sello
sobre mi piel...


Saludos crack !!
 
Danilo me dejas sin aliento con tu super soneto!! Apasionados versos que
cantan al amor con mucha delicadeza en tus trazos, te aplicas mi niño y me
encanta, gracias por compartirte en el foro. Besitos apretados en tus mejillas.
Agradezco el que nos hayamos encontrado «del otro lado», querida Ana. Disculpa los meses que han pasado antes de contestar a este mensaje. Sabes que te adoro. Gracias otra vez, un gran abrazo.
 

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