Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
CÁNDIDO DESTELLO
Dulce fragancia al cielo. Tu cabello
negro perfuma al céfiro otoñal,
cae hacia mí bailando en el umbral
blanco que forja un cándido destello.
Caen también mis besos a tu cuello,
-sé que eres tú mi don más especial-.
Guapa mujer agotas el labial
rojo pasión, que estampas como un sello
sobre mi piel. Creciendo en tu mirada
plácidamente arraigo en las caderas
-ancho primor- vertiente de tu fuego.
Surge en la brisa música extasiada,
noche de vicio; al son de tus maneras
sigue avanzando ardiente nuestro juego.
Dvaldés
Dulce fragancia al cielo. Tu cabello
negro perfuma al céfiro otoñal,
cae hacia mí bailando en el umbral
blanco que forja un cándido destello.
Caen también mis besos a tu cuello,
-sé que eres tú mi don más especial-.
Guapa mujer agotas el labial
rojo pasión, que estampas como un sello
sobre mi piel. Creciendo en tu mirada
plácidamente arraigo en las caderas
-ancho primor- vertiente de tu fuego.
Surge en la brisa música extasiada,
noche de vicio; al son de tus maneras
sigue avanzando ardiente nuestro juego.
Dvaldés
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