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Cantares de la Infancia

marinof

Poeta adicto al portal
Era el aljibe todo, un pozo que cantaba
una jaula de estrellas, un socavón de sombra.
Un festín de calandrias, el balde que chorreaba,
dejando por el patio, su humedecida alfombra.

La bomba rechinaba, su manija caliente
era un clan-clan al viento, metálico respiro.
Perfecta consonancia, el brazo penitente
largaba su oro en agua, con mágico suspiro.

Oh, siesta de los patios, de aquellos años viejos
un catre que estiraba, un sueñito de enero.
No volver a ese tiempo, a mirarse al espejo,
de aquel paisaje simple, de quinta y gallinero.
***
Era la puerta abierta, un canto a la confianza
para cerrar, de reja, bastaba la cortina.
Para pesar el pan, sobraba la balanza,
para ofrecer favores, bastaba la vecina.

Era el barrio todo, una familia unida
fraterna convivencia, que en el aire flotaba.
Un aroma a jazmín corría por la vida,
un acorde de fiesta, que por la calle andaba.

OH, vida de los barrios, de aquellos tiempos idos,
¿quién pisoteó la luna, en los charcos bañada?.
Cuánto que se ha muerto, cuánto hemos perdido,
¿cuánto vale el progreso?, que nos dejó sin nada.
***
Era la callecita, como un patio hacia el frente,
donde estalló la infancia, con solo abrir la puerta.
Arcos de paraíso, la cuneta y el puente,
el ruido de algún vidrio... y la calle desierta.

Era como una plaza, de juegos inventados,
con horario estirado, en los largos veranos.
Una estrella marchita los momentos pasados,
como agua entre los dedos, se fueron de las manos.

Oh vieja callecita, que el regador mojaba,
un puentecito pobre, me unió a tu aventura.
No encontrar ese puente, que a diario me llevaba,
desde mi alma de niño...¡ a tu inocencia pura!.

Marino fabianesi
 
Era el aljibe todo, un pozo que cantaba

una jaula de estrellas, un socavón de sombra.
Un festín de calandrias, el balde que chorreaba,
dejando por el patio, su humedecida alfombra.

La bomba rechinaba, su manija caliente
era un clan-clan al viento, metálico respiro.
Perfecta consonancia, el brazo penitente
largaba su oro en agua, con mágico suspiro.

Oh, siesta de los patios, de aquellos años viejos
un catre que estiraba, un sueñito de enero.
No volver a ese tiempo, a mirarse al espejo,
de aquel paisaje simple, de quinta y gallinero.
***
Era la puerta abierta, un canto a la confianza
para cerrar, de reja, bastaba la cortina.
Para pesar el pan, sobraba la balanza,
para ofrecer favores, bastaba la vecina.

Era el barrio todo, una familia unida
fraterna convivencia, que en el aire flotaba.
Un aroma a jazmín corría por la vida,
un acorde de fiesta, que por la calle andaba.

OH, vida de los barrios, de aquellos tiempos idos,
¿quién pisoteó la luna, en los charcos bañada?.
Cuánto que se ha muerto, cuánto hemos perdido,
¿cuánto vale el progreso?, que nos dejó sin nada.
***
Era la callecita, como un patio hacia el frente,
donde estalló la infancia, con solo abrir la puerta.
Arcos de paraíso, la cuneta y el puente,
el ruido de algún vidrio... y la calle desierta.

Era como una plaza, de juegos inventados,
con horario estirado, en los largos veranos.
Una estrella marchita los momentos pasados,
como agua entre los dedos, se fueron de las manos.

Oh vieja callecita, que el regador mojaba,
un puentecito pobre, me unió a tu aventura.
No encontrar ese puente, que a diario me llevaba,
desde mi alma de niño...¡ a tu inocencia pura!.


Marino fabianesi



Impresionante, ha sido un placer leer y recordar, qué poco queda de todo eso, qué recordarán las futuras generaciones de su infancia, ruidos, nada más que ruidos, vanalidades y mucha contaminación, ya no hay marcha atrás, la sencillez ya se perdió, enhorabuena por este poema tan lleno de nostalgia, un saludo
 
Muchas gracias Orfelunio, tu comentario me ha llenado de alegría, sobre todo por que te he hecho recordar cosas, esa era mi aspiración cuando lo escribí, provocar un poco de nostalgia.
Un abrazo, amigo. de corazón...Marino.
 
Pintaste mi infancia hermano, faltó el carro del lechero trayendo la leche fresca; solía salir los días de lluvias a "nadar" en las cunetas por lo que me gané el mote de ranita...ja
Buenas historias amigo, y como tu historia anterior; qué bueno sería coincidir siempre con esos momentos!

Un abrazo admirado Marino, seguimos viéndonos.
Daniel
 
Gracias compañerita, de todo corazón Roxi, tus palabras siempre me llenan de alegría.
Espero que estes bien, y llena de poesía, como siempre.
Mil besos...Marino
 
Sabes que te admiro mucho Dani, y respeto tu maravillosa poesía, aunque tú digas a veces que es para pasar el tiempo. Yo te digo que tu poesía es maravillosa y profunda. sobre todo por la experiencia de vida que vuelcas en ella.
Un abrazo Dani...De todo corazón.
Marino.
 
Era el aljibe todo, un pozo que cantaba

una jaula de estrellas, un socavón de sombra.
Un festín de calandrias, el balde que chorreaba,
dejando por el patio, su humedecida alfombra.

La bomba rechinaba, su manija caliente
era un clan-clan al viento, metálico respiro.
Perfecta consonancia, el brazo penitente
largaba su oro en agua, con mágico suspiro.

Oh, siesta de los patios, de aquellos años viejos
un catre que estiraba, un sueñito de enero.
No volver a ese tiempo, a mirarse al espejo,
de aquel paisaje simple, de quinta y gallinero.
***
Era la puerta abierta, un canto a la confianza
para cerrar, de reja, bastaba la cortina.
Para pesar el pan, sobraba la balanza,
para ofrecer favores, bastaba la vecina.

Era el barrio todo, una familia unida
fraterna convivencia, que en el aire flotaba.
Un aroma a jazmín corría por la vida,
un acorde de fiesta, que por la calle andaba.

OH, vida de los barrios, de aquellos tiempos idos,
¿quién pisoteó la luna, en los charcos bañada?.
Cuánto que se ha muerto, cuánto hemos perdido,
¿cuánto vale el progreso?, que nos dejó sin nada.
***
Era la callecita, como un patio hacia el frente,
donde estalló la infancia, con solo abrir la puerta.
Arcos de paraíso, la cuneta y el puente,
el ruido de algún vidrio... y la calle desierta.

Era como una plaza, de juegos inventados,
con horario estirado, en los largos veranos.
Una estrella marchita los momentos pasados,
como agua entre los dedos, se fueron de las manos.

Oh vieja callecita, que el regador mojaba,
un puentecito pobre, me unió a tu aventura.
No encontrar ese puente, que a diario me llevaba,
desde mi alma de niño...¡ a tu inocencia pura!.


Marino fabianesi


Los recuerdos de la infancia felices,
son maravillos.
Tus versos lo demuestran así.
Me gustó mucho pasearmepor ellos.
Un placer pasar
Un beso:::hug:::
 
Mil gracias MCarmen, por todas las palabras que me dejas, las guardaré en el cofre de mi corazón, para recurrir a ellas cuando esté triste.
Un beso...Marino.
 

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