Raúl Castillo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caperucita mintió...
Casi perdiendo la mente
entre sombras escondido
hilvana el Lobo impaciente
en su orgullo mal herido.
Entre rejas consumido
relata en versos y clama
el encuentro con la dama
que a la celda le ha traído:
–No se dejen engañar,
por la cara en el retrato,
así hizo el juez mentecato,
sin primero constatar,
que no es posible tragar
a una joven de esa talla,
de trasero cual muralla;
menos, la capa cenar,
de mal corte y confección,
de tela roja barata.
¡Miente la joven ingrata!
Fraguaba mi perdición…
A un guardián allí presente
pidió pronta audiencia,
para hablarle brevemente,
de su cargo de conciencia.
(Entre dientes la maldice)
le cuesta mucho olvidar
y quiere prueba brindar,
mostrando el retrato dice,
–Sé que el hambre es exigente,
pero dígame cristiano,
si es que existe algún humano
capaz de meterle el diente.
Replica el guardia al recluso,
sin titubeo le acusa,
–Si Usted niega tal abuso,
y no tragó a Caperuza,
según su pregón proclama,
¿Por qué hallaron en su cama
el pan recién horneado,
su diente de oro incrustado?
–Ella plantó la evidencia
para nublar la verdad
sobre su oculta maldad
y su falta de conciencia.
En la nota inculpadora,
la supuesta abuela acusa
de asediar a Caperuza,
perseguirle a toda hora;
que amenacé con comerla
con toditita su ropa
y reducirla a una sopa
para en mi panza tenerla.
Con voz que el penal sintió
dijo el Lobo acorralado
–A todos les ha engañado…
¡Caperucita mintió!
Para escapar con su amado,
el hijo de Doña Hortensia
y yo cumpliendo sentencia
por mi historia haber callado.
¡Sí!, me pudieran juzgar
por seguirla hasta la escuela,
porque el pan robé a la abuela,
porque no supe frenar.
Pero es marcada injusticia,
el encierro equivocado,
víctima de la malicia,
¡de Caperuza y su amado!
Raúl Castillo Soto
El famoso cuento de Caperucita Roja fue escrito
originalmente por el francés Charles Perrault hace
más de 300 años, parte de su libro "Cuentos de Antaño".
El auténtico final del cuento es trágico.
El Lobo se come a la abuelita y a Caperucita Roja.
Versiones modernizadas incluyen un rescate
que lleva a un final feliz. El verdadero final reza así:
"¡Abuelita, qué dientes más grandes tienes!
Son para comerte. Y diciendo estas palabras,
el malvado del lobo se arrojó sobre Caperucita
y se la comió."
Raúl Castillo Soto
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::Que bien que hayas disfrutado de nuestra ocurrencia, Guardian. Agradezco tu endoso de la verdadera y no autorizada historia de la malvada Caperuza. Jejejeje!
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::jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja
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