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Carnal

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Te nombro con la boca encendida
como quien bebe vino oscuro en la penumbra.
Tu piel no es piel:
es territorio donde la noche aprende a respirar.

Desciendes por mis hombros
como una lluvia tibia que sabe mi nombre.
Te toco
y el mundo se reduce a un latido.

Hay una verdad en tus manos
que no necesita lenguaje.
Cuando me recorres,
las palabras sobran
y el silencio arde.

Tu cuerpo es una lámpara abierta,
un puerto donde anclan mis sombras.
Yo llego con hambre antigua
y tú respondes
como responde la tierra al verano.

Nos buscamos
no por ternura solamente,
sino por esa necesidad de incendio
que tienen los cuerpos
cuando el deseo los llama por dentro.

Y al final,
cuando el sudor es la única bandera,
descubro que no es solo carne lo que nos une,
sino esa forma salvaje de sentir
que nos deja sin defensa
y sin máscara.

Carnal, sí.
Pero también profundo,
como la raíz que se hunde
para sostener el árbol
que nadie ve crecer en la oscuridad.
 
Te nombro con la boca encendida
como quien bebe vino oscuro en la penumbra.
Tu piel no es piel:
es territorio donde la noche aprende a respirar.

Desciendes por mis hombros
como una lluvia tibia que sabe mi nombre.
Te toco
y el mundo se reduce a un latido.

Hay una verdad en tus manos
que no necesita lenguaje.
Cuando me recorres,
las palabras sobran
y el silencio arde.

Tu cuerpo es una lámpara abierta,
un puerto donde anclan mis sombras.
Yo llego con hambre antigua
y tú respondes
como responde la tierra al verano.

Nos buscamos
no por ternura solamente,
sino por esa necesidad de incendio
que tienen los cuerpos
cuando el deseo los llama por dentro.

Y al final,
cuando el sudor es la única bandera,
descubro que no es solo carne lo que nos une,
sino esa forma salvaje de sentir
que nos deja sin defensa
y sin máscara.

Carnal, sí.
Pero también profundo,
como la raíz que se hunde
para sostener el árbol
que nadie ve crecer en la oscuridad.

Muy apasionadas letras, impregnadas de erotismo
Grato pasar a leerte, saludos
 
Es todo una belleza, las imágenes que ha logrado complementar, dentro de su
excelente y romántico poema; mi estimado compañero poeta, José Aníbal. Me
encanta su extraordinaria capacidad creativa. Deseándole siempre lo mejor de
lo mejor, lo saluda y felicita:
 
Te nombro con la boca encendida
como quien bebe vino oscuro en la penumbra.
Tu piel no es piel:
es territorio donde la noche aprende a respirar.

Desciendes por mis hombros
como una lluvia tibia que sabe mi nombre.
Te toco
y el mundo se reduce a un latido.

Hay una verdad en tus manos
que no necesita lenguaje.
Cuando me recorres,
las palabras sobran
y el silencio arde.

Tu cuerpo es una lámpara abierta,
un puerto donde anclan mis sombras.
Yo llego con hambre antigua
y tú respondes
como responde la tierra al verano.

Nos buscamos
no por ternura solamente,
sino por esa necesidad de incendio
que tienen los cuerpos
cuando el deseo los llama por dentro.

Y al final,
cuando el sudor es la única bandera,
descubro que no es solo carne lo que nos une,
sino esa forma salvaje de sentir
que nos deja sin defensa
y sin máscara.

Carnal, sí.
Pero también profundo,
como la raíz que se hunde
para sostener el árbol
que nadie ve crecer en la oscuridad.

Excelente trabajo amigo Anibal, domina usted la pluma y el lirismo con maestría.
Un placer siempre acercarse a sus letras querido amigo.
Siempre un fuerte abrazo desde los poéticos cielos de este halcón.

 
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