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Carne de duda

Luis Libra

Atención: poeta en obras
`
Reconócelo. Siempre fuiste un triste
y resignado hijo de la indecisión.
Si tu vida tuviera un título
con toda certeza sería "La duda".

Dicen que eso es bueno,
que la duda es el fundamento de la sabiduría.
¡Y una mierda!

Será fundamento de lo que sea,
pero ¿quién coño quiere ser sabio
si a cambio te convertirás en un puto infeliz
y un eterno náufrago existencial
durante tu corta (en magnitudes universales)
vida.

Y es que ya empezaste a dudar muy pronto
(casi ni lo recuerdas)
Siempre igual: ¿qué hacer?, ¿qué no hacer?
¿Decir a ese amor de la guardería
(con trenzas a lo afro y babi de flores)
que querías pasar con ella
el resto de tus días, y exponerte
a una llantina de dimensiones bíblicas,
a la vergüenza más atroz,
a un capón de tu madre
y/o a una posible expulsión del lugar,
o esconder tus sentimientos
cual vil cobarde?

En el cole más de lo mismo.
Hacerte amigo del capullo
más estúpido y fuerte de la clase
o sacar dieces como un einstein imberbe;
ir de justiciero y sufrir bullying a destajo
o sentirte cómodo en la servidumbre
y seguridad que otorga
ser parte de la manada.

Y en la adolescencia la misma película.
Reciclarte en un chulo abusón
(gracias a las clases de judo)
para que se fijara en ti
la chica más guapa del insti,
o por el contrario ser un marginal
e inadaptado social con sueños neoapocalípticos
bienvenido en la cómica pandilla
de frikis y raritos del barrio?

Rebobinemos hasta la juventud.
De nuevo qué hacer. ¿Quizás vestir de negro
"yo muerdo primero", ser fan de bandas
alternativas que promueven el consumo
de toda clase de trincheras anti-tormenta,
litronas de desayuno, o ser un universitario
o trabajador modélico con el fin de algún día
ganar 3000 euros al mes y así
poder proporcionar felicidad garantizada
a esa chica de anuncio y madre vocacional,
una honda satisfacción a tus papis,
a tus suegros, a tu país
y a tu futura camada de ninis,
y de paso ser la envidia insana
de tus vecinos más sin sangre que tú...?

Ahora de repente eres adulto. Resulta
que tus antiguos amigos guays
hoy están amargados, divorciados
y/o se reflotan quincenalmente
en apoteósicas terapias de puticlub,
tus amores platónicos de ayer
usan una XL de pantalón,
el millonario de tu jefe te llora en el hombro
cuando toca sumar a tu nómina el IPC

y para colmo tus calvetes colegas exhippys
que aún viven votan a la ultraderecha.
Mientras, tú con la duda de si seguir el juego
o mandar todo a tomar por culo
e irte a vivir a una cabaña al Canadá
junto a un par de fieles san bernardos
para contar estrellas hasta que te mueras.

Y a lo mejor con suerte llegarás a anciano.
Y entonces si por fortuna tus descendientes
-en caso de tenerlos- han salido buena gente,
dudarás entre ser un estorbo en sus vidas
o recluirte en un puto almacén con jardín
para viejos hasta que el cielo, el infierno
o la nada te reclamen.

Y en ese momento probablemente
llorarás, reirás a carcajada limpia,
y si aún tienes el hígado medio sano
te darás el penúltimo homenaje
con dos botellas de Chardonnay y la abuela de la 18.

Y ya solo te quedará la última y definitiva
duda de si meterte del tirón
el contenido de la bolsa que esconde
en su taquilla el hijo de puta
-y camello en sus horas libres-
del Benítez, tu enrollado enfermero,
o correr a tu minicueva con bidé
next-gen tras el almuerzo de la una treinta
para no perderte otro día más
la jodida Ruleta de la Fortuna
en su 47 aniversario
y al bombón de su decimoquinta azafata
y sus piernas kilométricas...

______
 
Última edición:
Somos camaradas , amigo , yo también soy carne de duda y es más , también de lora , jajaja, yo dudo hasta de mi sombra porque a veces la miro muy gorda :D
Un deleite leer tu poesía , Luis , es raro, la veo extensa y al leerla siempre me quedo con deseos de más contenido , se acaba rápido.
Abrazo hasta allá.


`
Lo reconozco. Soy un triste
y resignado hijo de la duda.

Si mi vida tuviera un título
sin ninguna duda sería:
"La duda"

Dicen que eso es bueno,
Que la duda es el fundamento de la sabiduría...
¡Y una mierda!

Será el fundamento de la sabiduría,
pero, ¿quién quiere ser sabio
si a cambio serás un puto infeliz
y un eterno náufrago existencial
durante tu corta (en magnitudes universales)
vida.

Y es que yo empecé a dudar muy pronto
(casi ni lo recuerdo)
Siempre lo mismo: ¿Qué hacer?
¿decir a ese amor de la guardería
(con trenzas a lo afro y babi de flores)
que quería pasar con ella
el resto de mis días, y exponerme
a un lloriqueo de dimensiones bíblicas,
a la vergüenza más atroz,
a un capón de mi madre
y a una posible expulsión del lugar...
o esconder mis sentimientos
cual vil cobarde?

En el cole más de lo mismo.
¿Hacerme amigo del capullo fuerte de la clase
o sacar dieces como rosquillas;
ir de justiciero y sufrir bullying a destajo
o sentirme cómodo en la servidumbre
y seguridad que otorga
ser parte de la manada...?

En la adolescencia la misma película.
¿Ser un capullo abusón (gracias a las clases de judo)
para que se fijara en mí
la chica más guapa del barrio?
¿O por el contrario ser un friki e inadaptado social
necesario para el placebo de felicidad
de la banda de frikis y raritos del barrio?

Ahora rebobinemos hasta la juventud:
¿Qué hacer?, ¿quizás Vestir de negro
"yo muerdo primero", ser fan de bandas
alternativas que promueven el consumo
de toda clase de trincheras existenciales,
litronas de desayuno, o ser un universitario
o trabajador modélico con el fin de algún día
ganar 5000 euros al mes para en el futuro
poder proporcionar felicidad garantizada
a esa chica de anuncio, madre vocacional;
y por consiguiente a tu jefe, a tus padres,
a tu abuela, a tus suegros, a tus hijos,
(y de paso ser la envidia insana
de tus vecinos más pobres que tú...?)

Más tarde fui adulto.
Los viejos ya no eran tan convincentes.
Mis antiguos amigos guays
hoy están amargados, divorciados
y/o se van de putas,
Los más rebeldes se murieron
o tienen cirrosis hepática,
mis amores platónicos de juventud
han echado un culo de impresión,
el millonario de mi jefe me llora en el hombro
y luego siempre insiste en invitarme
a una raya de coca,
y para colmo, mis viejos colegas punkis
que todavía viven votan a la ultraderecha...

Y a lo mejor con suerte llegaré a viejo.
Y entonces, si por fortuna, mis descendientes,
si los tuviera, han salido buena gente,
dudaré entre ser un estorbo en sus vidas
o recluirme en un puto almacén cinco estrellas
para viejos hasta que el cielo, el infierno
o la nada me reclamen.

Y en ese momento probablemente
lloraré, reiré a carcajada limpia,
o -si aún tengo el hígado medio sano-
me daré el penúltimo homenaje
con la abuela de la 18...
Y ya solo me quedará la última y definitiva
duda de si meterme de un golpe
el contenido de la bolsa que esconde
en su taquilla el hijo de puta
(y camello en sus horas libres)
de mi enrollado enfermero,
o correr a mi habitación
tras el almuerzo de la una treinta
para no perderme un día más
la jodida Ruleta de la Fortuna
en su 40 aniversario y las piernas kilométricas
del bombón de su nueva azafata...

______
 
Somos camaradas , amigo , yo también soy carne de duda y es más , también de lora , jajaja, yo dudo hasta de mi sombra porque a veces la miro muy gorda :D
Un deleite leer tu poesía , Luis , es raro, la veo extensa y al leerla siempre me quedo con deseos de más contenido , se acaba rápido.
Abrazo hasta allá.


Es el mejor halago que me puedes decir, querida Elba, que se te hagan cortos mis largos e insufribles trabajos :). Y sí, creo que muchos somos "carne de duda", pero que tampoco te apene, amiga, que es mucho peor pertenecer al grupo de los que no dudan...
Muchas gracias y un abrazo grande.
 
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Reconócelo. Eres un triste
y resignado hijo de la indecisión.
Si tu vida tuviera un título
sin ninguna duda sería: "La duda"

Dicen que eso es bueno,
Que la duda es el fundamento de la sabiduría...
¡Y una mierda!

Será fundamento de lo que sea,
pero ¿quién quiere ser sabio
si a cambio te convertirás en un puto infeliz
y un eterno náufrago existencial
durante tu corta (en magnitudes universales)
vida.

Y es que ya empezaste a dudar muy pronto
(casi ni lo recuerdas)
Siempre igual: ¿Qué hacer?
¿decir a ese amor de la guardería
(con trenzas a lo afro y babi de flores)
que querías pasar con ella
el resto de tus días, y exponerte
a una llantina de dimensiones bíblicas,
a la vergüenza más atroz,
a un capón de tu madre
o a una posible expulsión del lugar...,
o esconder tus sentimientos
cual vil cobarde?

En el cole más de lo mismo.
¿Hacerte amigo del capullo fuerte de la clase
o sacar dieces como un mini-einstein imberbe;
ir de justiciero y sufrir bullying a destajo
o sentirte cómodo en la servidumbre
y seguridad que otorga
ser parte de la manada...?

Y en la adolescencia la misma película.
¿Ser un chulo abusón (gracias a las clases de judo)
para que se fijara en ti
la chica más guapa del barrio?
¿O por el contrario ser un marginal
e inadaptado social, con sueños neoapocalípticos,
bienvenido en la cómica pandilla
de frikis y raritos del barrio?

Rebobinemos hasta la juventud:
¿Qué hacer?, ¿quizás vestir de negro
"yo muerdo primero", ser fan de bandas
alternativas que promueven el consumo
de toda clase de trincheras anti-tormenta,
litronas de desayuno, o ser un universitario
o trabajador modélico con el fin de algún día
ganar 4000 euros al mes y así
poder proporcionar felicidad garantizada
a esa chica de anuncio y madre vocacional;
una honda satisfacción a tu jefe, a tus papis,
a tus suegros, a tus futuros hijos ninis,
(y de paso ser la envidia insana
de tus vecinos más sin sangre que tú...)?

Ahora, de repente eres adulto. Resulta
que tus antiguos amigos guays
hoy están amargados, divorciados
y/o se reflotan en terapia de puticlub. Los más rebeldes
palmaron o tienen cirrosis hepática,
tus amores platónicos de juventud
usan una XL de pantalón,
el millonario de tu jefe te llora en el hombro
y luego siempre insiste en invitarte
a una generosa raya de coca,
y para colmo, tus calvetes colegas hippys
que todavía viven votan a la ultraderecha.
Mientras, tú, con la duda de si seguir el juego
o mandar todo a tomar por culo
e irte a vivir a una cabaña al Canadá
para contar estrellas hasta que te mueras.

Y a lo mejor con suerte llegarás a anciano.
Y entonces, si por fortuna, tus descendientes,
si los tuvieras, han salido buena gente,
dudarás entre ser un estorbo en sus vidas
o recluirte en un puto almacén con jardín
para viejos hasta que el cielo, el infierno
o la nada te reclamen.

Y en ese momento probablemente
llorarás, reirás a carcajada limpia,
o -si aún tienes el hígado medio sano-
te darás el penúltimo homenaje
con 3 botellas de Chardonnay y la abuela de la 18...
Y ya solo te quedará la última y definitiva
duda de si meterte de un golpe
el contenido de la bolsa que esconde
en su taquilla el hijo de puta
(y camello en sus horas libres)
del Benítez, tu enrollado enfermero,
o correr a tu habitación
tras el almuerzo de la una treinta
para no perderte un día más
la jodida Ruleta de la Fortuna
en su 57 aniversario
y al bombón de su nueva azafata
y sus piernas kilométricas...

______


Ay… ¿el poema iba de grupos o de marketing consumista? Bue, cómo sea, “ se igual...” Una buena adaptación al rebaño ese del que nunca se puede escapar jejeje… ;)

Excelente poema Luis.

Abrazos.
 
`
Reconócelo. Eres un triste
y resignado hijo de la indecisión.
Si tu vida tuviera un título
sin ninguna duda sería: "La duda"

Dicen que eso es bueno,
Que la duda es el fundamento de la sabiduría...
¡Y una mierda!

Será fundamento de lo que sea,
pero ¿quién quiere ser sabio
si a cambio te convertirás en un puto infeliz
y un eterno náufrago existencial
durante tu corta (en magnitudes universales)
vida.

Y es que ya empezaste a dudar muy pronto
(casi ni lo recuerdas)
Siempre igual: ¿Qué hacer?
¿decir a ese amor de la guardería
(con trenzas a lo afro y babi de flores)
que querías pasar con ella
el resto de tus días, y exponerte
a una llantina de dimensiones bíblicas,
a la vergüenza más atroz,
a un capón de tu madre
o a una posible expulsión del lugar...,
o esconder tus sentimientos
cual vil cobarde?

En el cole más de lo mismo.
¿Hacerte amigo del capullo fuerte de la clase
o sacar dieces como un mini-einstein imberbe;
ir de justiciero y sufrir bullying a destajo
o sentirte cómodo en la servidumbre
y seguridad que otorga
ser parte de la manada...?

Y en la adolescencia la misma película.
¿Ser un chulo abusón (gracias a las clases de judo)
para que se fijara en ti
la chica más guapa del barrio?
¿O por el contrario ser un marginal
e inadaptado social, con sueños neoapocalípticos,
bienvenido en la cómica pandilla
de frikis y raritos del barrio?

Rebobinemos hasta la juventud:
¿Qué hacer?, ¿quizás vestir de negro
"yo muerdo primero", ser fan de bandas
alternativas que promueven el consumo
de toda clase de trincheras anti-tormenta,
litronas de desayuno, o ser un universitario
o trabajador modélico con el fin de algún día
ganar 4000 euros al mes y así
poder proporcionar felicidad garantizada
a esa chica de anuncio y madre vocacional;
una honda satisfacción a tu jefe, a tus papis,
a tus suegros, a tus futuros hijos ninis,
(y de paso ser la envidia insana
de tus vecinos más sin sangre que tú...)?

Ahora, de repente eres adulto. Resulta
que tus antiguos amigos guays
hoy están amargados, divorciados
y/o se reflotan en terapia de puticlub. Los más rebeldes
palmaron o tienen cirrosis hepática,
tus amores platónicos de juventud
usan una XL de pantalón,
el millonario de tu jefe te llora en el hombro
y luego siempre insiste en invitarte
a una generosa raya de coca,
y para colmo, tus calvetes colegas hippys
que todavía viven votan a la ultraderecha.
Mientras, tú, con la duda de si seguir el juego
o mandar todo a tomar por culo
e irte a vivir a una cabaña al Canadá
para contar estrellas hasta que te mueras.

Y a lo mejor con suerte llegarás a anciano.
Y entonces, si por fortuna, tus descendientes,
si los tuvieras, han salido buena gente,
dudarás entre ser un estorbo en sus vidas
o recluirte en un puto almacén con jardín
para viejos hasta que el cielo, el infierno
o la nada te reclamen.

Y en ese momento probablemente
llorarás, reirás a carcajada limpia,
o -si aún tienes el hígado medio sano-
te darás el penúltimo homenaje
con 3 botellas de Chardonnay y la abuela de la 18...
Y ya solo te quedará la última y definitiva
duda de si meterte de un golpe
el contenido de la bolsa que esconde
en su taquilla el hijo de puta
(y camello en sus horas libres)
del Benítez, tu enrollado enfermero,
o correr a tu habitación
tras el almuerzo de la una treinta
para no perderte un día más
la jodida Ruleta de la Fortuna
en su 57 aniversario
y al bombón de su nueva azafata
y sus piernas kilométricas...

______
Buenas tardes grande
Tus grandiosas letras ocupan toda mi tarde y me ciegan.
Tanta letra junta sin fin, es un lujo para mí
Gracias por ponerlas a mi alcance
Un rebesazo
 
Ay… ¿el poema iba de grupos o de marketing consumista? Bue, cómo sea, “ se igual...” Una buena adaptación al rebaño ese del que nunca se puede escapar jejeje… ;)

Excelente poema Luis.

Abrazos.


La verdad es que cuando empiezo un poema sé un poco de lo que va, cuando lo termino ya me he perdido absolutamente :D
Muchas gracias, Danie, me alegra mucho que te gustara este poema no poema. Un fuerte abrazo amigo.
 
Buenas tardes grande
Tus grandiosas letras ocupan toda mi tarde y me ciegan.
Tanta letra junta sin fin, es un lujo para mí
Gracias por ponerlas a mi alcance
Un rebesazo


Bueno, ciertamente son muchas, grandiosas es otra cosa muy distinta... :). Me alegra que te gustara este desvarío realista y poco poético.
Muchas gracias, Fabiola. Otro beso de vuelta.
 
`
Reconócelo. Eres un triste
y resignado hijo de la indecisión.
Si tu vida tuviera un título
con toda certeza sería: "La duda"

Dicen que eso es bueno,
Que la duda es el fundamento de la sabiduría...
¡Y una mierda!

Será fundamento de lo que sea,
pero ¿quién quiere ser sabio
si a cambio te convertirás en un puto infeliz
y un eterno náufrago existencial
durante tu corta (en magnitudes universales)
vida.

Y es que ya empezaste a dudar muy pronto
(casi ni lo recuerdas)
Siempre igual: ¿Qué hacer?
¿decir a ese amor de la guardería
(con trenzas a lo afro y babi de flores)
que querías pasar con ella
el resto de tus días, y exponerte
a una llantina de dimensiones bíblicas,
a la vergüenza más atroz,
a un capón de tu madre
y/o a una posible expulsión del lugar...,
o esconder tus sentimientos
cual vil cobarde?

En el cole más de lo mismo.
¿Hacerte amigo del capullo fuerte de la clase
o sacar dieces como un Einstein imberbe;
ir de justiciero y sufrir bullying a destajo
o sentirte cómodo en la servidumbre
y seguridad que otorga
ser parte de la manada...?

Y en la adolescencia la misma película.
¿Ser un chulo abusón (gracias a las clases de judo)
para que se fijara en ti
la chica más guapa del barrio?
¿O por el contrario ser un marginal
e inadaptado social, con sueños neoapocalípticos,
bienvenido en la cómica pandilla
de frikis y raritos del barrio?

Rebobinemos hasta la juventud:
¿Qué hacer?, ¿quizás vestir de negro
"yo muerdo primero", ser fan de bandas
alternativas que promueven el consumo
de toda clase de trincheras anti-tormenta,
litronas de desayuno, o ser un universitario
o trabajador modélico con el fin de algún día
ganar 4000 euros al mes y así
poder proporcionar felicidad garantizada
a esa chica de anuncio y madre vocacional;
una honda satisfacción a tu jefe, a tus papis,
a tus suegros, a tus futuros hijos ninis,
(y de paso ser la envidia insana
de tus vecinos más sin sangre que tú...)?

Ahora, de repente eres adulto. Resulta
que tus antiguos amigos guays
hoy están amargados, divorciados
y/o se reflotan quincenalmente
en terapia de puticlub. Los más rebeldes
palmaron o tienen cirrosis hepática,
tus amores platónicos de juventud
usan una XL de pantalón,
el millonario de tu jefe te llora en el hombro
y luego siempre insiste en invitarte
a una generosa raya de coca,
y para colmo, tus calvetes colegas hippys
que todavía viven votan a la ultraderecha.
Mientras, tú, con la duda de si seguir el juego
o mandar todo a tomar por culo
e irte a vivir a una cabaña al Canadá
para contar estrellas hasta que te mueras.

Y a lo mejor con suerte llegarás a anciano.
Y entonces, si por fortuna, tus descendientes,
si los tuvieras, han salido buena gente,
dudarás entre ser un estorbo en sus vidas
o recluirte en un puto almacén con jardín
para viejos hasta que el cielo, el infierno
o la nada te reclamen.

Y en ese momento probablemente
llorarás, reirás a carcajada limpia,
o -si aún tienes el hígado medio sano-
te darás el penúltimo homenaje
con 3 botellas de Chardonnay y la abuela de la 18...
Y ya solo te quedará la última y definitiva
duda de si meterte del tirón
el contenido de la bolsa que esconde
en su taquilla el hijo de puta
(y camello en sus horas libres)
del Benítez, tu enrollado enfermero,
o correr a tu minicueva con bidé
next-gen tras el almuerzo de la una treinta
para no perderte un día más
la jodida Ruleta de la Fortuna
en su 57 aniversario
y al bombón de su nueva azafata
y sus piernas kilométricas...

______
Jajajaja.... Luis, te felicito, eres un hacha, has clavado todas las edades... si parece que tengas a mano mi biografía.
Lo mejor que tiene la duda para mi, es la sensación que siempre te acompaña de comenzar de nuevo, de no haber sido nunca.
Creo, que cuando la esté palmando pensaré..... pero, ¿qué ha sido todo esto?
Nada, nada, lo dicho, eres un hacha.

Estoy dudando si mandarte o no un abrazo o_O
Javier
 
Jajajaja.... Luis, te felicito, eres un hacha, has clavado todas las edades... si parece que tengas a mano mi biografía.
Lo mejor que tiene la duda para mi, es la sensación que siempre te acompaña de comenzar de nuevo, de no haber sido nunca.
Creo, que cuando la esté palmando pensaré..... pero, ¿qué ha sido todo esto?
Nada, nada, lo dicho, eres un hacha.

Estoy dudando si mandarte o no un abrazo o_O
Javier


Yo creo que es la biografía de muchos... ;). Y sí, es un muy interesante forma de ver la duda, jeje. Cuando la vayamos a palmar me parece que no nos haremos muchas preguntas, solamente rezaremos (aunque seamos ateos) para que el "tránsito" nos sea leve, y a ser posible nos reencarnemos en Brad Pitt o la Angelina Jolie :D Muchas gracias, Javier. Un fuerte abrazo amigo.
 
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Reconócelo. Siempre fuiste un triste
y resignado hijo de la indecisión.
Si tu vida tuviera un título
con toda certeza sería: "La duda"

Dicen que eso es bueno,
Que la duda es el fundamento de la sabiduría...
¡Y una mierda!

Será fundamento de lo que sea,
pero ¿quién coño quiere ser sabio
si a cambio te convertirás en un puto infeliz
y un eterno náufrago existencial
durante tu corta (en magnitudes universales)
vida.

Y es que ya empezaste a dudar muy pronto
(casi ni lo recuerdas)
Siempre igual: ¿Qué hacer?
¿decir a ese amor de la guardería
(con trenzas a lo afro y babi de flores)
que querías pasar con ella
el resto de tus días, y exponerte
a una llantina de dimensiones bíblicas,
a la vergüenza más atroz,
a un capón de tu madre
y/o a una posible expulsión del lugar...,
o esconder tus sentimientos
cual vil cobarde?

En el cole más de lo mismo.
Hacerte amigo
del capullo más fuerte de la clase
o sacar dieces como un einstein imberbe;
ir de justiciero y sufrir bullying a destajo
o sentirte cómodo en la servidumbre
y seguridad que otorga
ser parte de la manada.

Y en la adolescencia la misma película.
Reciclarte en un chulo abusón
(gracias a las clases de judo)
para que se fijara en ti
la chica más guapa del barrio:
o por el contrario, ser un marginal
e inadaptado social con sueños neoapocalípticos
bienvenido en la cómica pandilla
de frikis y raritos del barrio?

Rebobinemos hasta la juventud:
¿Qué hacer?, ¿quizás vestir de negro
"yo muerdo primero", ser fan de bandas
alternativas que promueven el consumo
de toda clase de trincheras anti-tormenta,
litronas de desayuno, o ser un universitario
o trabajador modélico con el fin de algún día
ganar 3000 euros al mes y así
poder proporcionar felicidad garantizada
a esa chica de anuncio y madre vocacional;
una honda satisfacción a tu jefe, a tus papis,
a tus suegros, a tus futuros hijos ninis,
(y de paso ser la envidia insana
de tus vecinos más sin sangre que tú...)?

Ahora, de repente eres adulto. Resulta
que tus antiguos amigos guays
hoy están amargados, divorciados
y/o se reflotan quincenalmente
en apoteósicas terapias de puticlub.
tus amores platónicos de ayer
usan una XL de pantalón,
el millonario de tu jefe te llora en el hombro
y luego siempre insiste en invitarte
a una generosa raya de coca,

y para colmo, tus calvetes colegas hippys
que todavía viven votan a la ultraderecha.
Mientras, tú, con la duda de si seguir el juego
o mandar todo a tomar por culo
e irte a vivir a una cabaña al Canadá
para contar estrellas hasta que te mueras.

Y a lo mejor con suerte llegarás a anciano.
Y entonces si por fortuna tus descendientes,
en caso de tenerlos, han salido buena gente,
dudarás entre ser un estorbo en sus vidas
o recluirte en un puto almacén con jardín
para viejos hasta que el cielo, el infierno
o la nada te reclamen.

Y en ese momento probablemente
llorarás, reirás a carcajada limpia,
o -si aún tienes el hígado medio sano-
te darás el penúltimo homenaje
con dos botellas de Chardonnay y la abuela de la 18...

Y ya solo te quedará la última y definitiva
duda de si meterte del tirón
el contenido de la bolsa que esconde
en su taquilla el hijo de puta
(y camello en sus horas libres)
del Benítez, tu enrollado enfermero,
o correr a tu minicueva con bidé
next-gen tras el almuerzo de la una treinta
para no perderte un día más
la jodida Ruleta de la Fortuna
en su 47 aniversario
y al bombón de su decimoquinta azafata
y sus piernas kilométricas...

______
Dudo, aunque espero, llegar a anciana sin la duda de haber tomado o no la pastilla "pa' la memoria" :D
Un gusto leerte, Luis.
Un abrazo.
 
`
Reconócelo. Siempre fuiste un triste
y resignado hijo de la indecisión.
Si tu vida tuviera un título
con toda certeza sería: "La duda"

Dicen que eso es bueno,
Que la duda es el fundamento de la sabiduría...
¡Y una mierda!

Será fundamento de lo que sea,
pero ¿quién coño quiere ser sabio
si a cambio te convertirás en un puto infeliz
y un eterno náufrago existencial
durante tu corta (en magnitudes universales)
vida.

Y es que ya empezaste a dudar muy pronto
(casi ni lo recuerdas)
Siempre igual: ¿Qué hacer?
¿decir a ese amor de la guardería
(con trenzas a lo afro y babi de flores)
que querías pasar con ella
el resto de tus días, y exponerte
a una llantina de dimensiones bíblicas,
a la vergüenza más atroz,
a un capón de tu madre
y/o a una posible expulsión del lugar...,
o esconder tus sentimientos
cual vil cobarde?

En el cole más de lo mismo.
Hacerte amigo
del capullo más fuerte de la clase
o sacar dieces como un einstein imberbe;
ir de justiciero y sufrir bullying a destajo
o sentirte cómodo en la servidumbre
y seguridad que otorga
ser parte de la manada.

Y en la adolescencia la misma película.
Reciclarte en un chulo abusón
(gracias a las clases de judo)
para que se fijara en ti
la chica más guapa del barrio:
o por el contrario, ser un marginal
e inadaptado social con sueños neoapocalípticos
bienvenido en la cómica pandilla
de frikis y raritos del barrio?

Rebobinemos hasta la juventud:
¿Qué hacer?, ¿quizás vestir de negro
"yo muerdo primero", ser fan de bandas
alternativas que promueven el consumo
de toda clase de trincheras anti-tormenta,
litronas de desayuno, o ser un universitario
o trabajador modélico con el fin de algún día
ganar 3000 euros al mes y así
poder proporcionar felicidad garantizada
a esa chica de anuncio y madre vocacional;
una honda satisfacción a tu jefe, a tus papis,
a tus suegros, a tus futuros hijos ninis,
(y de paso ser la envidia insana
de tus vecinos más sin sangre que tú...)?

Ahora, de repente eres adulto. Resulta
que tus antiguos amigos guays
hoy están amargados, divorciados
y/o se reflotan quincenalmente
en apoteósicas terapias de puticlub.
tus amores platónicos de ayer
usan una XL de pantalón,
el millonario de tu jefe te llora en el hombro
y luego siempre insiste en invitarte
a una generosa raya de coca,

y para colmo, tus calvetes colegas hippys
que todavía viven votan a la ultraderecha.
Mientras, tú, con la duda de si seguir el juego
o mandar todo a tomar por culo
e irte a vivir a una cabaña al Canadá
para contar estrellas hasta que te mueras.

Y a lo mejor con suerte llegarás a anciano.
Y entonces si por fortuna tus descendientes,
en caso de tenerlos, han salido buena gente,
dudarás entre ser un estorbo en sus vidas
o recluirte en un puto almacén con jardín
para viejos hasta que el cielo, el infierno
o la nada te reclamen.

Y en ese momento probablemente
llorarás, reirás a carcajada limpia,
o -si aún tienes el hígado medio sano-
te darás el penúltimo homenaje
con dos botellas de Chardonnay y la abuela de la 18...

Y ya solo te quedará la última y definitiva
duda de si meterte del tirón
el contenido de la bolsa que esconde
en su taquilla el hijo de puta
(y camello en sus horas libres)
del Benítez, tu enrollado enfermero,
o correr a tu minicueva con bidé
next-gen tras el almuerzo de la una treinta
para no perderte un día más
la jodida Ruleta de la Fortuna
en su 47 aniversario
y al bombón de su decimoquinta azafata
y sus piernas kilométricas...

______
Such is life. Muy bueno. Un gusto leerte.
 
Última edición:
Dudo, aunque espero, llegar a anciana sin la duda de haber tomado o no la pastilla "pa' la memoria" :D
Un gusto leerte, Luis.
Un abrazo.

A lo mejor para entonces ya han inventado una pastilla para volver a tener 20 años :D. Gracias por tus rescates, Romi, me sirven para adecentar un poco estos viejos temas. Un abrazo, amiga.
 
jaja, vamos, meros productos al uso, jaja
Lo del "puto almacén con jardín", no me lo esperaba (más risas).
qué buenas, Luis, mira que dan de sí... qué buen rato, claro, nunca como el autor...
Un fuerte abrazo.
 
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Reconócelo. Siempre fuiste un triste
y resignado hijo de la indecisión.
Si tu vida tuviera un título
con toda certeza sería "La duda".

Dicen que eso es bueno,
que la duda es el fundamento de la sabiduría.
¡Y una mierda!

Será fundamento de lo que sea,
pero ¿quién coño quiere ser sabio
si a cambio te convertirás en un puto infeliz
y un eterno náufrago existencial
durante tu corta (en magnitudes universales)
vida.

Y es que ya empezaste a dudar muy pronto
(casi ni lo recuerdas)
Siempre igual: ¿qué hacer?, ¿qué no hacer?
¿Decir a ese amor de la guardería
(con trenzas a lo afro y babi de flores)
que querías pasar con ella
el resto de tus días, y exponerte
a una llantina de dimensiones bíblicas,
a la vergüenza más atroz,
a un capón de tu madre
y/o a una posible expulsión del lugar,
o esconder tus sentimientos
cual vil cobarde?

En el cole más de lo mismo.
Hacerte amigo del capullo
más estúpido y fuerte de la clase
o sacar dieces como un einstein imberbe;
ir de justiciero y sufrir bullying a destajo
o sentirte cómodo en la servidumbre
y seguridad que otorga
ser parte de la manada.

Y en la adolescencia la misma película.
Reciclarte en un chulo abusón
(gracias a las clases de judo)
para que se fijara en ti
la chica más guapa del barrio,
o por el contrario ser un marginal
e inadaptado social con sueños neoapocalípticos
bienvenido en la cómica pandilla
de frikis y raritos del barrio?

Rebobinemos hasta la juventud:
¿de nuevo qué hacer?, ¿quizás vestir de negro
"yo muerdo primero", ser fan de bandas
alternativas que promueven el consumo
de toda clase de trincheras anti-tormenta,
litronas de desayuno, o ser un universitario
o trabajador modélico con el fin de algún día
ganar 3000 euros al mes y así
poder proporcionar felicidad garantizada
a esa chica de anuncio y madre vocacional;
una honda satisfacción a tu jefe, a tus papis,
a tus suegros, a tu país
y a tu futura camada de ninis,
(y de paso ser la envidia insana
de tus vecinos más sin sangre que tú...)?

Ahora de repente eres adulto. Resulta
que tus antiguos amigos guays
hoy están amargados, divorciados
y/o se reflotan quincenalmente
en apoteósicas terapias de puticlub,
tus amores platónicos de ayer
usan una XL de pantalón,
el millonario de tu jefe te llora en el hombro
cuando toca sumar a tu nómina el IPC

y para colmo tus calvetes colegas hippis
que aún viven votan a la ultraderecha.
Mientras, tú, con la duda de si seguir el juego
o mandar todo a tomar por culo
e irte a vivir a una cabaña al Canadá
junto a un par de fieles san bernardos
para contar estrellas hasta que te mueras.

Y a lo mejor con suerte llegarás a anciano.
Y entonces si por fortuna tus descendientes
-en caso de tenerlos- han salido buena gente,
dudarás entre ser un estorbo en sus vidas
o recluirte en un puto almacén con jardín
para viejos hasta que el cielo, el infierno
o la nada te reclamen.

Y en ese momento probablemente
llorarás, reirás a carcajada limpia,
o si aún tienes el hígado medio sano
te darás el penúltimo homenaje
con dos botellas de Chardonnay y la abuela de la 18.

Y ya solo te quedará la última y definitiva
duda de si meterte del tirón
el contenido de la bolsa que esconde
en su taquilla el hijo de puta
-y camello en sus horas libres-
del Benítez, tu enrollado enfermero,
o correr a tu minicueva con bidé
next-gen tras el almuerzo de la una treinta
para no perderte otro día más
la jodida Ruleta de la Fortuna
en su 47 aniversario
y al bombón de su decimoquinta azafata
y sus piernas kilométricas...

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No es fácil hacer un poema extenso, que no tenga ningún desperdicio y que además te invite a leerlo nuevamente;
aquí el autor no sólo cumple con esos requisitos sino que los redimensiona .
 
jaja, vamos, meros productos al uso, jaja
Lo del "puto almacén con jardín", no me lo esperaba (más risas).
qué buenas, Luis, mira que dan de sí... qué buen rato, claro, nunca como el autor...
Un fuerte abrazo.

Jajaja, hay que reconocer que un bonito jardín siempre se agradece :D. Y sí, amiga, toda la vida con la duda a cuestas para terminar cagándola una y otra vez, qué triste :). Muchas gracias, Rosa, siempre una alegría verte. Un fuerte abrazo.
 
No es fácil hacer un poema extenso, que no tenga ningún desperdicio y que además te invite a leerlo nuevamente;
aquí el autor no sólo cumple con esos requisitos sino que los redimensiona .

Bueno, en el fondo hay un poco de trampa, en realidad es más prosa que poema, aunque coloque un endecasílabo de vez en cuando para disimular :D.
Me alegra mucho que te gustara, Riolita. Un fuerte abrazo amigo.
 

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