Osidiria
Poeta asiduo al portal
Casa de invierno,
con paredes hechas con la furia de las tormentas
y las cosechas del frío en nuestras vidas,
llega la hora de los violines apagados,
de la orquesta del silencio entonando el mea culpa,
dimos por bueno la rendición de los charcos a la sequía del verano
y ahora pagaremos las consecuencias,
gira la noria en su danza interminable,
es la brújula del engaño
pero el futuro nunca equivoca el rumbo hacia lo eterno,
somos nosotros los que apostamos y perdemos
cuando por pintar el cielo de azul
nos creemos con derecho a ser inmortales.
Casa de invierno,
con alas de fuego y pies de barro,
ahí viene el sol a morir delante del espejo
¿y nosotros qué hacemos mientras tanto?
jugar a ser cuerpos sin dolor y maestros de secretos
que una vez revelados seremos aves de luz en el sueño eterno.
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