Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ser un adulto extraño con alma de niño
tal vez sea mi bendición en esta época
de superficial belleza de entidades sin corazón.
Un arcoíris de hermosura es la perfección
que se dibuja en un día más
sin destellos de luz solar
solo calma y lluvia
gotas de melancolía
espejo que trae el ayer.
Mi alma es un libro abierto
con páginas de tristes historias,
fui una intensa llama de fuego
en la historia de las horas
que alababan el poder de Juventina
la flor de la eternidad.
Serenidad que cabalga la piel del silencio
penetra los ríos de la sangre que corre por mis venas
desintegra las piedras microscópicas
que estorban su fluir hacia mi razón,
necesito captar la sublime grandeza de un paisaje
dibujado por la magia invisible de la fe.
Y ver con los ojos profundos
distinguir con su hipnótico mirar espiritual
el ascenso inmediato de una luz en oración,
atrapada luciérnaga en las manos benditas de un ángel
que viene veloz y se va en súper rayo ascendente
con mi esperanza arropada en su corazón.
No sé si entendí el mensaje
jamás pretendí saber más de lo que el viento
que ríe en las hojas de los arboles
me dijo en sabio lenguaje de ángeles santos.
Me está corrompiendo la fantasmal entidad
de la muerte que reina en mi desanimo
saboreo el sabor de la derrota
como hiel amarga merecida destrucción,
mi cuerpo está cansado y mi esencia
se gasto cada día más
como este espíritu que quema todo su poder
para elevar el vuelo y soñar
trasportándome a la verdad
donde habita la belleza celestial
la integridad de la decencia.
No me afecta no tener la llama del amor
quemándome por dentro,
no deseo sostener su rayo en mi diestra
como luminosa figura de máxima deidad
porque en mi izquierda sostengo
la sombra que construye el bastón de mis huesos,
caminante de lo incierto
cubriendo distancias marcadas
por el instinto salvaje
que sobrepasa la cordura
el latido agudo sobrenatural,
el deseo de sobrepasar la línea de lo normal
extraviado en lo extraño de mi dimensión
la embarcación de mis pensamientos.
Debo confesar que la frialdad que habita en mí
como látigo de seguridad y fuerza
la he perdido en mi última batalla,
solo finjo que sé mucho de la vida.
Esto que ven no es real
la fragilidad que soy
se esconde en mi semblante firme
de hombre con poder para vencer
dejando huella de pasos gigantes
con gran control ante toda situación.
Apagar la fuente de energía
que enciende la vela de mis deseos
quebrar estrellas con una lluvia de martillos
de piedra y hierro,
no deseo ver nada que brille en mi oscuridad
astillar toda sombra de luz
con la mirada de navaja
que busca el abismo.
Alterado después de sufrir palizas en sueños
acompañado de todos mis demonios
derrotado ante el trago amargo de la frustración
la ira se convierte en tranquilidad y resignación
de repente un destello de claridad
me hace besar la cruz del dolor
que sostiene mis huesos,
creyendo en medio de las cenizas
mientras todo cae yo aun sigo de pie
y todo lo que veo se levanta y se reconstruye
por fe.
Cansado de luchar
exige la vida el deterioro de todo mi ser
lo sé, lo siento.
Extraño todo el silencio en las tardes
que me cobija de tristeza
lo invoco
abundante en el ombligo de todas mis ideas
se diluye todo pensamiento santo.
Hierve mi sangre
como cólera que duerme y espera
la explosión de su voluntad
reprimida.
Tráeme la noche sin luceros
que hoy no necesito ver
la inmensidad cubierta de resplandor
no quiero magia solo quiero callar
y dejarme caer en el mundo del sueño
elevarme al infinito purificar mi sangre
en un baño de sol ardiente,
sacar el veneno de escorpión
que recorre mis adentros
quitar mis alas de cuervo
vomitar el espectro de negrura
que está en mí.
Siento que estoy más allá del amor
y del dolor
de las cosas vánales del mundo
al menos por un instante grandioso
así me siento
como un ser puro.
Manojo de sombras sin ojos ni vertebras
sin voluntad
ojos eléctricos que caminan en la visión del tiempo
construyendo senderos
en el cósmico espacial de mi alma abismal.
Se echan raíces sobre el aire que alcanzan la inmensidad infinita
se agradece el llanto que despertó al gigante dormido
con sus lágrimas de cristal
que cortan su piel de acero.
hoy es el día en que deseo quedar indefenso
arrojar mi armadura
dejar de ser el soldado
el guerrero
solo deseo llorar invisible
en la quietud sin lágrimas.
sin consuelo ni dicha de ese algo
que llene mi vacio
no quiero ofrecer mi energía
como ayuda
como aliento
como abrazo cálido
regalando ánimo.
Solo quiero descansar en paz
y tal vez mañana…sea otro día
y vuela a ser el mismo de siempre.
En todo este remolino de palabras
puedo decir que pensar en ti
ángel lunar
es una bendición que me trae paz
una sonrisa
una chispa de alegría y bondad
entonces bendigo tu esencia
y el hecho de que tú existas
en algún rincón de este mundo
alcanzando mi corazón
con la potencia de tu espíritu de mar y sangre dorada…
olvido mis locuras y creo en la esperanza
que me busca al igual que yo le busco.
tal vez sea mi bendición en esta época
de superficial belleza de entidades sin corazón.
Un arcoíris de hermosura es la perfección
que se dibuja en un día más
sin destellos de luz solar
solo calma y lluvia
gotas de melancolía
espejo que trae el ayer.
Mi alma es un libro abierto
con páginas de tristes historias,
fui una intensa llama de fuego
en la historia de las horas
que alababan el poder de Juventina
la flor de la eternidad.
Serenidad que cabalga la piel del silencio
penetra los ríos de la sangre que corre por mis venas
desintegra las piedras microscópicas
que estorban su fluir hacia mi razón,
necesito captar la sublime grandeza de un paisaje
dibujado por la magia invisible de la fe.
Y ver con los ojos profundos
distinguir con su hipnótico mirar espiritual
el ascenso inmediato de una luz en oración,
atrapada luciérnaga en las manos benditas de un ángel
que viene veloz y se va en súper rayo ascendente
con mi esperanza arropada en su corazón.
No sé si entendí el mensaje
jamás pretendí saber más de lo que el viento
que ríe en las hojas de los arboles
me dijo en sabio lenguaje de ángeles santos.
Me está corrompiendo la fantasmal entidad
de la muerte que reina en mi desanimo
saboreo el sabor de la derrota
como hiel amarga merecida destrucción,
mi cuerpo está cansado y mi esencia
se gasto cada día más
como este espíritu que quema todo su poder
para elevar el vuelo y soñar
trasportándome a la verdad
donde habita la belleza celestial
la integridad de la decencia.
No me afecta no tener la llama del amor
quemándome por dentro,
no deseo sostener su rayo en mi diestra
como luminosa figura de máxima deidad
porque en mi izquierda sostengo
la sombra que construye el bastón de mis huesos,
caminante de lo incierto
cubriendo distancias marcadas
por el instinto salvaje
que sobrepasa la cordura
el latido agudo sobrenatural,
el deseo de sobrepasar la línea de lo normal
extraviado en lo extraño de mi dimensión
la embarcación de mis pensamientos.
Debo confesar que la frialdad que habita en mí
como látigo de seguridad y fuerza
la he perdido en mi última batalla,
solo finjo que sé mucho de la vida.
Esto que ven no es real
la fragilidad que soy
se esconde en mi semblante firme
de hombre con poder para vencer
dejando huella de pasos gigantes
con gran control ante toda situación.
Apagar la fuente de energía
que enciende la vela de mis deseos
quebrar estrellas con una lluvia de martillos
de piedra y hierro,
no deseo ver nada que brille en mi oscuridad
astillar toda sombra de luz
con la mirada de navaja
que busca el abismo.
Alterado después de sufrir palizas en sueños
acompañado de todos mis demonios
derrotado ante el trago amargo de la frustración
la ira se convierte en tranquilidad y resignación
de repente un destello de claridad
me hace besar la cruz del dolor
que sostiene mis huesos,
creyendo en medio de las cenizas
mientras todo cae yo aun sigo de pie
y todo lo que veo se levanta y se reconstruye
por fe.
Cansado de luchar
exige la vida el deterioro de todo mi ser
lo sé, lo siento.
Extraño todo el silencio en las tardes
que me cobija de tristeza
lo invoco
abundante en el ombligo de todas mis ideas
se diluye todo pensamiento santo.
Hierve mi sangre
como cólera que duerme y espera
la explosión de su voluntad
reprimida.
Tráeme la noche sin luceros
que hoy no necesito ver
la inmensidad cubierta de resplandor
no quiero magia solo quiero callar
y dejarme caer en el mundo del sueño
elevarme al infinito purificar mi sangre
en un baño de sol ardiente,
sacar el veneno de escorpión
que recorre mis adentros
quitar mis alas de cuervo
vomitar el espectro de negrura
que está en mí.
Siento que estoy más allá del amor
y del dolor
de las cosas vánales del mundo
al menos por un instante grandioso
así me siento
como un ser puro.
Manojo de sombras sin ojos ni vertebras
sin voluntad
ojos eléctricos que caminan en la visión del tiempo
construyendo senderos
en el cósmico espacial de mi alma abismal.
Se echan raíces sobre el aire que alcanzan la inmensidad infinita
se agradece el llanto que despertó al gigante dormido
con sus lágrimas de cristal
que cortan su piel de acero.
hoy es el día en que deseo quedar indefenso
arrojar mi armadura
dejar de ser el soldado
el guerrero
solo deseo llorar invisible
en la quietud sin lágrimas.
sin consuelo ni dicha de ese algo
que llene mi vacio
no quiero ofrecer mi energía
como ayuda
como aliento
como abrazo cálido
regalando ánimo.
Solo quiero descansar en paz
y tal vez mañana…sea otro día
y vuela a ser el mismo de siempre.
En todo este remolino de palabras
puedo decir que pensar en ti
ángel lunar
es una bendición que me trae paz
una sonrisa
una chispa de alegría y bondad
entonces bendigo tu esencia
y el hecho de que tú existas
en algún rincón de este mundo
alcanzando mi corazón
con la potencia de tu espíritu de mar y sangre dorada…
olvido mis locuras y creo en la esperanza
que me busca al igual que yo le busco.
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