Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Casi nunca elegí a quien amar
y cuando lo hice
fracasé rotundamente.
el amor siempre llegó sin avisar,
sin llamar a la puerta,
se instaló en mí
como un okupa
y una vez que lo hizo
se apropió de mis latidos,
se bebió mi sangre desnuda
y se acomodo en mis parpados
que lloraban soledades.
No, uno no elige a quien amar,
en un relámpago inesperado
o en un proceso más lento
ella o él colonizarán el núcleo
de nuestro ser abierto
dispuesto a dejarse querer.
y cuando lo hice
fracasé rotundamente.
el amor siempre llegó sin avisar,
sin llamar a la puerta,
se instaló en mí
como un okupa
y una vez que lo hizo
se apropió de mis latidos,
se bebió mi sangre desnuda
y se acomodo en mis parpados
que lloraban soledades.
No, uno no elige a quien amar,
en un relámpago inesperado
o en un proceso más lento
ella o él colonizarán el núcleo
de nuestro ser abierto
dispuesto a dejarse querer.