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Cauce

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Te recuerdo camino del río con todos
los pétalos del reloj en tu mochila naranja.
Entonces no sabía que los ríos también sirven
para recordar:
te hubiera retenido un poco más en la corriente
de mis brazos,
que ese tránsito de luminosa humedad fotografiara
las veces que mi boca
te bebió de tus manos de donde caías llena de ti,
catarata cuando no digo lluvia y empiezo a llover.
Pero quién tiene tiempo para pensar en el tiempo
cuando ni siquiera se asoman los veinte
y una blusa mojada sonríe, ceñida, su brevedad,
y los mismos ojos que volaban tan alto
al fin se posan en tu mirada que extiende tu piel
con imposible complicidad deseada:

No solo mires. Lánzate al mar.
Recuerdo cómo aprendimos a respirarnos bajo el agua,
a nadarnos en el pecho, pez mariposa,
a ser la trasparencia de una gota que corre el mismo punto
de su carrera tantos años después.
No entendía que los ríos nunca tienen sed,
solo memoria.

30 de mayo de 2024
 
Te recuerdo camino del río con todos
los pétalos del reloj en tu mochila naranja.
Entonces no sabía que los ríos también sirven
para recordar:
te hubiera retenido un poco más en la corriente
de mis brazos,
que ese tránsito de luminosa humedad fotografiara
las veces que mi boca
te bebió de tus manos de donde caías llena de ti,
catarata cuando no digo lluvia y empiezo a llover.
Pero quién tiene tiempo para pensar en el tiempo
cuando ni siquiera se asoman los veinte
y una blusa mojada sonríe, ceñida, su brevedad,
y los mismos ojos que volaban tan alto
al fin se posan en tu mirada que extiende tu piel
con imposible complicidad deseada:

No solo mires. Lánzate al mar.
Recuerdo cómo aprendimos a respirarnos bajo el agua,
a nadarnos en el pecho, pez mariposa,
a ser la trasparencia de una gota que corre el mismo punto
de su carrera tantos años después.
No entendía que los ríos nunca tienen sed,
solo memoria.

30 de mayo de 2024

Ha sido un placer detenerme en tus letras y disfrutar con su lectura amigo Pedro.
Un fuerte abrazo siempre.
 
Te recuerdo camino del río con todos
los pétalos del reloj en tu mochila naranja.
Entonces no sabía que los ríos también sirven
para recordar:
te hubiera retenido un poco más en la corriente
de mis brazos,
que ese tránsito de luminosa humedad fotografiara
las veces que mi boca
te bebió de tus manos de donde caías llena de ti,
catarata cuando no digo lluvia y empiezo a llover.
Pero quién tiene tiempo para pensar en el tiempo
cuando ni siquiera se asoman los veinte
y una blusa mojada sonríe, ceñida, su brevedad,
y los mismos ojos que volaban tan alto
al fin se posan en tu mirada que extiende tu piel
con imposible complicidad deseada:

No solo mires. Lánzate al mar.
Recuerdo cómo aprendimos a respirarnos bajo el agua,
a nadarnos en el pecho, pez mariposa,
a ser la trasparencia de una gota que corre el mismo punto
de su carrera tantos años después.
No entendía que los ríos nunca tienen sed,
solo memoria.

30 de mayo de 2024
Recuerdos del ayer.

Saludos
 
Te recuerdo camino del río con todos
los pétalos del reloj en tu mochila naranja.
Entonces no sabía que los ríos también sirven
para recordar:
te hubiera retenido un poco más en la corriente
de mis brazos,
que ese tránsito de luminosa humedad fotografiara
las veces que mi boca
te bebió de tus manos de donde caías llena de ti,
catarata cuando no digo lluvia y empiezo a llover.
Pero quién tiene tiempo para pensar en el tiempo
cuando ni siquiera se asoman los veinte
y una blusa mojada sonríe, ceñida, su brevedad,
y los mismos ojos que volaban tan alto
al fin se posan en tu mirada que extiende tu piel
con imposible complicidad deseada:

No solo mires. Lánzate al mar.
Recuerdo cómo aprendimos a respirarnos bajo el agua,
a nadarnos en el pecho, pez mariposa,
a ser la trasparencia de una gota que corre el mismo punto
de su carrera tantos años después.
No entendía que los ríos nunca tienen sed,
solo memoria.

30 de mayo de 2024
La memoria es un río que nunca deja de perseguirnos con su cauce, que se desboca y nos arrolla y nos llueve...
Me encanta leerte, PinchelíricoMelancólico.
Besos, abrazos y chanclazos.♡
 
Te recuerdo camino del río con todos
los pétalos del reloj en tu mochila naranja.
Entonces no sabía que los ríos también sirven
para recordar:
te hubiera retenido un poco más en la corriente
de mis brazos,
que ese tránsito de luminosa humedad fotografiara
las veces que mi boca
te bebió de tus manos de donde caías llena de ti,
catarata cuando no digo lluvia y empiezo a llover.
Pero quién tiene tiempo para pensar en el tiempo
cuando ni siquiera se asoman los veinte
y una blusa mojada sonríe, ceñida, su brevedad,
y los mismos ojos que volaban tan alto
al fin se posan en tu mirada que extiende tu piel
con imposible complicidad deseada:

No solo mires. Lánzate al mar.
Recuerdo cómo aprendimos a respirarnos bajo el agua,
a nadarnos en el pecho, pez mariposa,
a ser la trasparencia de una gota que corre el mismo punto
de su carrera tantos años después.
No entendía que los ríos nunca tienen sed,
solo memoria.

30 de mayo de 2024

Es cierro que a veces la memoria es la metáfora de un río.
Es un poema de dulce nostalgia que se mantiene como hilo conductor de principio a fin y es imposible no identificarse con la emotividad de tus palabras.
Es de esos poemas que son todo corazón.
Fue un gusto volver a leerte, Pedro.
Un abrazo y muy feliz inicio de semana.
 
Te recuerdo camino del río con todos
los pétalos del reloj en tu mochila naranja.
Entonces no sabía que los ríos también sirven
para recordar:
te hubiera retenido un poco más en la corriente
de mis brazos,
que ese tránsito de luminosa humedad fotografiara
las veces que mi boca
te bebió de tus manos de donde caías llena de ti,
catarata cuando no digo lluvia y empiezo a llover.
Pero quién tiene tiempo para pensar en el tiempo
cuando ni siquiera se asoman los veinte
y una blusa mojada sonríe, ceñida, su brevedad,
y los mismos ojos que volaban tan alto
al fin se posan en tu mirada que extiende tu piel
con imposible complicidad deseada:

No solo mires. Lánzate al mar.
Recuerdo cómo aprendimos a respirarnos bajo el agua,
a nadarnos en el pecho, pez mariposa,
a ser la trasparencia de una gota que corre el mismo punto
de su carrera tantos años después.
No entendía que los ríos nunca tienen sed,
solo memoria.

30 de mayo de 2024
Excelente poema Pedro, lleno de una gran riqueza de imágenes y un contexto idílico. Un abrazo con la pluma del alma. Buen día
 
Te recuerdo camino del río con todos
los pétalos del reloj en tu mochila naranja.
Entonces no sabía que los ríos también sirven
para recordar:
te hubiera retenido un poco más en la corriente
de mis brazos,
que ese tránsito de luminosa humedad fotografiara
las veces que mi boca
te bebió de tus manos de donde caías llena de ti,
catarata cuando no digo lluvia y empiezo a llover.
Pero quién tiene tiempo para pensar en el tiempo
cuando ni siquiera se asoman los veinte
y una blusa mojada sonríe, ceñida, su brevedad,
y los mismos ojos que volaban tan alto
al fin se posan en tu mirada que extiende tu piel
con imposible complicidad deseada:

No solo mires. Lánzate al mar.
Recuerdo cómo aprendimos a respirarnos bajo el agua,
a nadarnos en el pecho, pez mariposa,
a ser la trasparencia de una gota que corre el mismo punto
de su carrera tantos años después.
No entendía que los ríos nunca tienen sed,
solo memoria.

30 de mayo de 2024
Parece que decís que los ríos se beben a sí mismos y que la memoria se traga para vomitarse en más recuerdos.
Qué lindo, pero que lindo escribís. <3
 
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