Células

Malcubo

Poeta fiel al portal
Tuve que parar,

hoy en la mañana,

el chirriar de mi pensar;

para poder ingresar

a mi universo celular.

¡Que magnífico universo!

plagado de mundos y estrellas.


Navegaré, silencioso,

en mi nave voluntad,

entre músculos, venas y arterias;

Iré hasta lo profundo,

como un Colón sorprendido,

de tanta inmensidad.


En un momento pensé:

éste universo es mío?,

o el ropaje holográfico

de átomos y moléculas,

donde me muevo y vivo?.


De pronto divisé

a hermosas y afanadas obreras;

que cual abejas en colmena,

con perfección manipulaban,

electrones, átomos y moléculas;

creando así, nebulosas

que parirán las estrellas.


Me miraron y saludaron,

con un Amor infinito;

y en sus ojos de inocencia,

con color a eternidad,

se leía nítidamente:

"Saludos a nuestro Dios;

que nos vino a visitar".


Atónito me quedé

con esta gran Realidad

que fumigó mi ignorancia

y tanta mezquindad,

sintiéndome tan dolido;

que volví a mi realidad.


El dios que había olvidado,

por ignorancia, sin culpa,

a sus incondicionales células;

hoy las Ama, las Ama y las Ama;

y jamás las olvidará .


Angel Miguel
 
Última edición:
Tuve que parar,

hoy en la mañana,

el chirriar de mi pensar;

para poder ingresar

a mi universo celular.

¡Que magnífico universo!

plagado de mundos y estrellas.


Navegaré, silencioso,

en mi nave voluntad,

entre músculos, venas y arterias;

Iré hasta lo profundo,

como un Colón sorprendido,

de tanta inmensidad.


En un momento pensé:

éste universo es mío?,

o el ropaje holográfico;

de átomos y moléculas,

donde me muevo y vivo?


De pronto divisé

a hermosas y afanadas obreras;

que cual abejas en colmena,

con perfección manipulaban,

electrones, átomos y moléculas;

creando así, nebulosas

que parirán las estrellas


Me miraron y saludaron,

con un Amor infinito;

y en sus ojos de inocencia,

con color a eternidad,

se leía nítidamente:

saludos a nuestro Dios;

que nos vino a visitar.


Atónito me quedé;

con esta gran Realidad,

que fumigó mi ignorancia

y tanta mezquindad

sintiéndome tan dolido;

que volví a mi realidad.


El dios que había olvidado;

por ignorancia, sin culpa,

a sus incondicionales células;

hoy las Ama, las Ama y las Ama;

y jamás se olvidará de ellas.


Angel Miguel
Profundas letras inpeccionando el yo con todas sus vivencias interiores. Excelente poema, un abrazo
 

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