Cenizas.

malco

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Cenizas.


Desde ese mismo instante, desde aquel fatal momento
su alma vaga errante, su sombra es el lamento
sus sotos marchitaron y las alondras volaron
dejando en la maleza, el penar y la tristeza
de sueños derruidos, cuando un amor fingido
en engaño inclemente, dejó en su casta frente
un beso con espinas, y un vacio ausente
sin adiós sin despedida.

En su párvula
mirada inocente y distraída
el candor se reflejaba cual sol de mediodía
y en su rostro se le aunaba la tersura que cautiva
era grácil,distinguida bella flor de porte erguida,
sus manos dos gorriones y en su rostro los albores
de los soles de sus ojos, que relumbran cual tizones
y se clavan cual arpones, despertando los antojos
de besar sus labios rojos y envolverse en sus fragancias
y perderse en la distancia por la mies de los rastrojos.

Era flor que sucumbía al desprecio que le dieran
y en tardía primavera cual las hojas del otoño
arrastrada en los mistrales sin rumbo y sin retorno
ocultando el cruel bochorno perdióse en los juncales.
La encontraron un invierno una fría madrugada
con una opaca mirada y un pálido semblante
y en su rostro anhelante anegado por el llanto
un rictus de sufrir tanto cubierta por el cieno
un viento calmo y sereno ululaba un triste canto.

Con pasos lentos sombríos va pasando el cortejo
dejando un rastro umbrío, blanca cal el
féretro
el rostro de mármol frío y rojas rosas al pecho.

En los cordeles del tiempo, susurra una suave brisa
esparciendo las cenizas de su amor y de sus huesos.


































 
Sentido poema, pero la picardía de tu pluma, lo hace hermoso.

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Cenizas.


Desde ese mismo instante, desde aquel fatal momento
su alma vaga errante, su sombra es el lamento
sus sotos marchitaron y las alondras volaron
dejando en la maleza, el penar y la tristeza
de sueños derruidos, cuando un amor fingido
en engaño inclemente, dejó en su casta frente
un beso con espinas, y un vacio ausente
sin adiós sin despedida.

En su párvula
mirada inocente y distraída
el candor se reflejaba cual sol de mediodía
y en su rostro se le aunaba la tersura que cautiva
era grácil,distinguida bella flor de porte erguida,
sus manos dos gorriones y en su rostro los albores
de los soles de sus ojos, que relumbran cual tizones
y se clavan cual arpones, despertando los antojos
de besar sus labios rojos y envolverse en sus fragancias
y perderse en la distancia por la mies de los rastrojos.

Era flor que sucumbía al desprecio que le dieran
y en tardía primavera cual las hojas del otoño
arrastrada en los mistrales sin rumbo y sin retorno
ocultando el cruel bochorno perdióse en los juncales.
La encontraron un invierno una fría madrugada
con una opaca mirada y un pálido semblante
y en su rostro anhelante anegado por el llanto
un rictus de sufrir tanto cubierta por el cieno
un viento calmo y sereno ululaba un triste canto.

Con pasos lentos sombríos va pasando el cortejo
dejando un rastro umbrío, blanca cal el
féretro
el rostro de mármol frío y rojas rosas al pecho.

En los cordeles del tiempo, susurra una suave brisa
esparciendo las cenizas de su amor y de sus huesos.


































 
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Cenizas.


Desde ese mismo instante, desde aquel fatal momento
su alma vaga errante, su sombra es el lamento
sus sotos marchitaron y las alondras volaron
dejando en la maleza, el penar y la tristeza
de sueños derruidos, cuando un amor fingido
en engaño inclemente, dejó en su casta frente
un beso con espinas, y un vacio ausente
sin adiós sin despedida.

En su párvula
mirada inocente y distraída
el candor se reflejaba cual sol de mediodía
y en su rostro se le aunaba la tersura que cautiva
era grácil,distinguida bella flor de porte erguida,
sus manos dos gorriones y en su rostro los albores
de los soles de sus ojos, que relumbran cual tizones
y se clavan cual arpones, despertando los antojos
de besar sus labios rojos y envolverse en sus fragancias
y perderse en la distancia por la mies de los rastrojos.

Era flor que sucumbía al desprecio que le dieran
y en tardía primavera cual las hojas del otoño
arrastrada en los mistrales sin rumbo y sin retorno
ocultando el cruel bochorno perdióse en los juncales.
La encontraron un invierno una fría madrugada
con una opaca mirada y un pálido semblante
y en su rostro anhelante anegado por el llanto
un rictus de sufrir tanto cubierta por el cieno
un viento calmo y sereno ululaba un triste canto.

Con pasos lentos sombríos va pasando el cortejo
dejando un rastro umbrío, blanca cal el
féretro
el rostro de mármol frío y rojas rosas al pecho.

En los cordeles del tiempo, susurra una suave brisa
esparciendo las cenizas de su amor y de sus huesos.


































Bellos y nostalgicos versos para una triste, muy triste melancolía, pero hermosa por la brillantez de tu escritura. Un abrazo amigo malco. Paco.
 
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Cenizas.


Desde ese mismo instante, desde aquel fatal momento
su alma vaga errante, su sombra es el lamento
sus sotos marchitaron y las alondras volaron
dejando en la maleza, el penar y la tristeza
de sueños derruidos, cuando un amor fingido
en engaño inclemente, dejó en su casta frente
un beso con espinas, y un vacio ausente
sin adiós sin despedida.

En su párvula
mirada inocente y distraída
el candor se reflejaba cual sol de mediodía
y en su rostro se le aunaba la tersura que cautiva
era grácil,distinguida bella flor de porte erguida,
sus manos dos gorriones y en su rostro los albores
de los soles de sus ojos, que relumbran cual tizones
y se clavan cual arpones, despertando los antojos
de besar sus labios rojos y envolverse en sus fragancias
y perderse en la distancia por la mies de los rastrojos.

Era flor que sucumbía al desprecio que le dieran
y en tardía primavera cual las hojas del otoño
arrastrada en los mistrales sin rumbo y sin retorno
ocultando el cruel bochorno perdióse en los juncales.
La encontraron un invierno una fría madrugada
con una opaca mirada y un pálido semblante
y en su rostro anhelante anegado por el llanto
un rictus de sufrir tanto cubierta por el cieno
un viento calmo y sereno ululaba un triste canto.

Con pasos lentos sombríos va pasando el cortejo
dejando un rastro umbrío, blanca cal el
féretro
el rostro de mármol frío y rojas rosas al pecho.

En los cordeles del tiempo, susurra una suave brisa
esparciendo las cenizas de su amor y de sus huesos.


































Pluma de melancolia en un parpadeo que pinta contornos de
una necesidad que reluciente da forma a una tristeza sin limites.
felicidades, es intenso encontrar tus formas en ese punto donde
el espacio es reino de un pasado en vacio. felicidade. luzyabsenta
 
Pluma de melancolia en un parpadeo que pinta contornos de
una necesidad que reluciente da forma a una tristeza sin limites.
felicidades, es intenso encontrar tus formas en ese punto donde
el espacio es reino de un pasado en vacio. felicidade. luzyabsenta
Agradecido Carlos, saludos.
 
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Cenizas.


Desde ese mismo instante, desde aquel fatal momento
su alma vaga errante, su sombra es el lamento
sus sotos marchitaron y las alondras volaron
dejando en la maleza, el penar y la tristeza
de sueños derruidos, cuando un amor fingido
en engaño inclemente, dejó en su casta frente
un beso con espinas, y un vacio ausente
sin adiós sin despedida.

En su párvula
mirada inocente y distraída
el candor se reflejaba cual sol de mediodía
y en su rostro se le aunaba la tersura que cautiva
era grácil,distinguida bella flor de porte erguida,
sus manos dos gorriones y en su rostro los albores
de los soles de sus ojos, que relumbran cual tizones
y se clavan cual arpones, despertando los antojos
de besar sus labios rojos y envolverse en sus fragancias
y perderse en la distancia por la mies de los rastrojos.

Era flor que sucumbía al desprecio que le dieran
y en tardía primavera cual las hojas del otoño
arrastrada en los mistrales sin rumbo y sin retorno
ocultando el cruel bochorno perdióse en los juncales.
La encontraron un invierno una fría madrugada
con una opaca mirada y un pálido semblante
y en su rostro anhelante anegado por el llanto
un rictus de sufrir tanto cubierta por el cieno
un viento calmo y sereno ululaba un triste canto.

Con pasos lentos sombríos va pasando el cortejo
dejando un rastro umbrío, blanca cal el
féretro
el rostro de mármol frío y rojas rosas al pecho.

En los cordeles del tiempo, susurra una suave brisa
esparciendo las cenizas de su amor y de sus huesos.


































y cuanta profundidad guarda este sentido poema, saludos
 

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