Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Veinticinco?... no, no... cincuenta,
parece mucho tiempo para ser verdad,
pero está bien, voy a pensarlo...
¿qué pasaría si la noche tuviera cincuenta horas?.
Posiblemente no me preocuparía por el desayuno,
me entregaría al sueño, como muerto,
dejaría que mis huesos descansaran
un poco del trajín del horario diurno.
Acomodado en el colchón hablaría con la almohada
pidiéndole disculpas por esas muchas veces
en que como suplicando me dijo "quédate"
y tuve que escuchar a la alarma gritarme
"buenos días dormilón, hay que levantarse".
Una vez dormidos los niños
y con la certeza de que aún queda mucho por amanecer
haría el amor más lento,
sintiendo suavemente como suda la sábana,
sin prisas, como si cada empujón fuera el primero.
Miraría la luna sintiéndome vulgarmente feliz,
el sol llega siempre cuando menos hace falta,
cuando el sueño apenas empieza
y uno no sabe si despertar o seguir durmiendo.
Tomaría un tiempo para mí,
el suficiente para mirar el techo como un idiota
tratando de descubrir todo lo que ha pasado,
acomodar ideas, olvidar el trabajo,
es en el silencio donde nos conocemos mejor.
Si la noche tuviera cincuenta horas...
que se esperen todos porque este es mi momento,
ese momento de quedarme a solas
y pensar lo que estoy viviendo.
parece mucho tiempo para ser verdad,
pero está bien, voy a pensarlo...
¿qué pasaría si la noche tuviera cincuenta horas?.
Posiblemente no me preocuparía por el desayuno,
me entregaría al sueño, como muerto,
dejaría que mis huesos descansaran
un poco del trajín del horario diurno.
Acomodado en el colchón hablaría con la almohada
pidiéndole disculpas por esas muchas veces
en que como suplicando me dijo "quédate"
y tuve que escuchar a la alarma gritarme
"buenos días dormilón, hay que levantarse".
Una vez dormidos los niños
y con la certeza de que aún queda mucho por amanecer
haría el amor más lento,
sintiendo suavemente como suda la sábana,
sin prisas, como si cada empujón fuera el primero.
Miraría la luna sintiéndome vulgarmente feliz,
el sol llega siempre cuando menos hace falta,
cuando el sueño apenas empieza
y uno no sabe si despertar o seguir durmiendo.
Tomaría un tiempo para mí,
el suficiente para mirar el techo como un idiota
tratando de descubrir todo lo que ha pasado,
acomodar ideas, olvidar el trabajo,
es en el silencio donde nos conocemos mejor.
Si la noche tuviera cincuenta horas...
que se esperen todos porque este es mi momento,
ese momento de quedarme a solas
y pensar lo que estoy viviendo.