Pantematico
Amargo el ron y mi antipática simpatía.
tuus ba’ax ku ya’alik yéetel kin ts'íiboltik u ma’Ku beetik
su’utalil: tin wa’alaj tu To'one' k'a' séeba’an.
Chan Balam sobre la mentira.
Bix u káajal
Hace un tiempo trabaje en el Mayab
de pueblos analizo sus costumbres
comparo sus historias donde vaya
soy etnólogo, en mis selvas no hay derrumbes
no me detienen cuentos de embalaje
pero cuando la historia es, me confunde:
K'ajláayo'
El faisán con su cálido plumaje
el feroz jaguar de hábitat dormido
y el ágil ciervo con piel de espumaje
son tres bestias que muestran el camino
hermosas del maíz tan fascinantes
extraviado me adentre en pergamino.
Regresaba de entornos dominantes
penetrando la selva matizada
desdoblando mis fosas tan cambiantes
pensamientos ajenos me atizaban
en mi mente recuerdos peregrinos
mil tormentos de avernos se formaban.
La selva con fulgores acerinos
cambiaba a cada paso tropezado
adentrándome en cambios adivinos
la luz en la penumbra no ha cambiado
y regresa a mis ojos tan cansinos
al color tan brillante acostumbrado.
Extrañeza por luz tan delicada
son ya tantas las horas, no oscurece
selva de un verde eterno de alborada
detenido un lugar donde florece
un espacio de luz y fantasía
y en el centro de magia se aclarece.
Incierto me pregunte: ¿apostasía?
maravilla que mi vista descubre
del peligro que de antes advertía:
Un bello pueblo de ambiente salubre
claros colores perfuman la vista
mayo con flores en lunas de octubre.
Enlucidos en fulgor amatista
muros limpios y tersas las aceras
acabados sin una sola arista
una plaza con quisco y las canteras
pulidas y rayadas de tan finas
arreboladas de luces alberas.
Me adentre en esas calles acerinas
tan llenas de beático silencio
miles de hojas al viento bailarinas
discreto en esas calles sin comercio
sigiloso camine como escombro
respirando colores como incienso.
Voltee la mirada sobre mi hombro
y una frágil figura se vislumbra
atendiendo las fauces de mi asombro
encamine mis pasos en penumbra
al brillo de belleza y suave vida
hermosura que entero me deslumbra.
Su sonrisa ligera y recogida
inocente azabache en su mirada
y su cuerpo provoca gran envidia
voz de sencilla claridad cortada
su cabello de seda suaves rizos
y piel de terciopelo aceitunada.
Senos sublimes y muslos macizos
estrecho el talle figura de diosa
y el cruel imán de sus ojos mestizos
revisó mi alma en visión candorosa
sus palabras prudente fuego helado
permutaron mi conciencia borrosa.
¡Hoy los dioses te traen a mi lado!
dijo y su voz resonó en mi memoria
refugió el cuerpo en mi pecho calmado
sollozó en calma, con silencio y euforia
sus lágrimas dejaron abatido
mi corazón quebrantado en escoria.
Prometí febril cuidar su latido
a mi lado concluían sus problemas
si buscamos un lugar compartido
no me importa caer en anatemas
si se perdiera con hábito mi alma
esas lágrimas serán mis emblemas.
Ella sonrió y su talente era calma:
“promete que estarás conmigo siempre”
yo prometí sin saber de la jalma
ella me dijo: no importa el urdiembre
ni asomo profano en este momento
que yo vivo allá junto a la curtiembre.
Fuimos a su casa, ofreció alimento
para mi, para el alma y para el cuerpo
la promesa estaba hecha no hay lamento
en casa en un rincón un negro cuervo
pieles curtidas con hilos de seda
pegado al muro disecado un ciervo.
Regresado al momento que nos queda
animales quietos de fría muerte
de esa casa de fealdad tan bella
miro mis ojos, me sonrió de suerte
arranco suspiros de mi ancho pecho
abrazó mi cuerpo atrofiado inerte.
Me sentí caído cual vil desecho
acariciaron sus manos mi hombría
mi espíritu perdió todo el derecho
y la suave luz se tornó sombría
obligado a actuar acorde al asunto
lo que de mi tocó se volvió ombría.
Bella mujer en bello pueblo adjunto
una luz que con el tiempo no cambia
pesares que se vuelven en conjunto
todo mi espíritu gritaba ¡guambia!
esto no puede ser real ni bueno
y sentía que mi alma se intercambia.
Se quitó los ojos, resentí un trueno
cuencas vacías me miraban fijo
se quitó los dientes con gran estruendo
sus garras alborotan el cortijo
de sentidos solemnes que rondaban
que reculé buscando un escondrijo
Lamentos de adicción abandonaban
la fuerza de mi voz que mantenida
inmóvil a mis ojos se aclaraban
volvió sobre si misma contenida
los ojos en sus manos observaron
sus pasos que flotaban corregida.
Espanto tan atroz acobardaron
las simples ganas que antes extasiaba
sus garras de interés acostumbraron
destrozando mi carne acariciada
y su voz resonó virgen y lúgubre:
“recuerda tu promesa bien fundada”.
La luz ahora es llanto que no cubre
ahora con firmeza nos estalla
y el bello pueblo ya es ruina insalubre
la selva me tragaba en cruel batalla
y ella sobre mi con cruel exigencia
reclamaba mi promesa de pantalla.
A mis dioses implore su clemencia
cuando el jaguar rugió con gran escándalo
demostrando al entorno su regencia
al oír el color del fuerte vándalo
escamada aflojó de mi su arresto
se esfumó entre olores de mirra y sándalo.
Al sentirme libre extraviado y presto
regrese por el mismo camino diferente
y llegue a mi destino descompuesto
con esta inverosímil historia en la mente.
Bey Táant
Y fue la gente mayor de esa aldea
que me habló de la ciudad de las mentiras.