Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Todos los días cojo esta calle;
la misma que me lleva donde siempre.
Bajo la escalera, el mismo peldaño roto,
salgo del portal,
un escalón más para llegar a ninguna parte.
La acera no es mía;
¿para qué querría yo una acera
si no voy a ningún sitio?
Todos los días bajo a la calle
y no encuentro a nadie
tan perdido como yo.
Tengo que trabajar;
siempre es lo mismo.
Trabajar, lo mismo, tengo...
Allí es donde me encaminan mis pasos,
a ningún sitio.
¡Qué!, me increpo.
¿Cómo?...
Siempre lo mismo.
A estas horas
estarás hilvanando un cielo a las olas
de una playa desierta
y yo no habré podido acudir a la cita.
Será el mar sin mí,
como siempre,
y yo seré un asalariado más,
un rentable en este polígono.
la misma que me lleva donde siempre.
Bajo la escalera, el mismo peldaño roto,
salgo del portal,
un escalón más para llegar a ninguna parte.
La acera no es mía;
¿para qué querría yo una acera
si no voy a ningún sitio?
Todos los días bajo a la calle
y no encuentro a nadie
tan perdido como yo.
Tengo que trabajar;
siempre es lo mismo.
Trabajar, lo mismo, tengo...
Allí es donde me encaminan mis pasos,
a ningún sitio.
¡Qué!, me increpo.
¿Cómo?...
Siempre lo mismo.
A estas horas
estarás hilvanando un cielo a las olas
de una playa desierta
y yo no habré podido acudir a la cita.
Será el mar sin mí,
como siempre,
y yo seré un asalariado más,
un rentable en este polígono.