Fingal
Poeta adicto al portal
Civilización
Te has vestido de barro
para velar mi sombra.
Llevas un relicario de luciérnagas
y un velo de laurel.
Te has lavado los labios
en lavanda y olivo.
Besas los esqueletos de las águilas,
las cicatrices de resina negra;
respiras gas y uranio.
Me vendas la avaricia, el hambre, el miedo,
los clavos enterrados en mi piel.
Abres mi mano y guardas las semillas
de los almendros ciegos
como si yo no fuera aceite y humo;
me acaricias las uñas y los dientes
como si no comiera de tu carne,
como si yo pudiera abrir mi tumba.
Dedico este poema a todas las personas que me habéis ido despertando y afianzando una conciencia ecológica, con la que sé que todavía me falta compromiso.
En particular, de este portal, va para ti, Évano.
Álvaro
Te has vestido de barro
para velar mi sombra.
Llevas un relicario de luciérnagas
y un velo de laurel.
Te has lavado los labios
en lavanda y olivo.
Besas los esqueletos de las águilas,
las cicatrices de resina negra;
respiras gas y uranio.
Me vendas la avaricia, el hambre, el miedo,
los clavos enterrados en mi piel.
Abres mi mano y guardas las semillas
de los almendros ciegos
como si yo no fuera aceite y humo;
me acaricias las uñas y los dientes
como si no comiera de tu carne,
como si yo pudiera abrir mi tumba.
Dedico este poema a todas las personas que me habéis ido despertando y afianzando una conciencia ecológica, con la que sé que todavía me falta compromiso.
En particular, de este portal, va para ti, Évano.
Álvaro
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