rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Pretendamos que todo es rotundo
que no viví siempre en agonía.
Y puedo exumarme de tu mano de letanía
aunque sea mentira, y yo esté sin rumbo.
Pretendamos también que no me querías,
y el repicar de las campanas era justificado:
Que la aurora entumecía en tus ojos depurados
y el ocaso, marginal, se anulaba en apoplejías.
Pretendamos que tu ternura era proselitismo
y la condicionada realidad, solo tu vasallo;
Que no deseabas, con prúrito, fuese tu lacayo:
Solo me amabas porque me odio a mi mismo
y pretendamos no hay factura que deba responder
aunque siempre me equivoqué, ineludiblemente,
y de la mano del pecado, fui altivo y vehemente:
Y quizás el único hado sea en el fuego arder
¿Dónde está la soledad y su látigo cancerbero,
donde quedó el agorero, que definen como esperanza?
Solo sé que nada quiero, y me hundo en la semblanza
del jardín de la oscuridad, donde solo soy limosnero.