Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Cargado de fatigas,
con un cuerpo que es reclamo
del descanso que no hallo
si no doblo las orejas.
Vivo al límite de mis órganos,
posiblemente sea la muerte
el descanso que me espera,
pero sin prisas, sin espasmos,
que los días que me llevan
guardan siempre algún regalo.
De lo peor no me acuerdo
y revivo los instintos
que me traen a tu lado.
Cada vez que no me encuentro
te busco y te proclamo
como una parte inseparable
del ser, del tengo, de mis lados;
de la parte de nube que me llueve
orgánicamente libre,
instintivamente mía,
pero siempre libre, libre,
como el querer, como la palabra amor
cuando se calla y yo me callo.
Te enumero las fisuras de mi cuerpo
y espero las tiritas que me envuelvan,
y ese masaje emocional a media tarde
con las manos que nunca tuve y que pretendo.
¿Qué sería sin ser lo que no fuera?
Nadie lo sabe.
con un cuerpo que es reclamo
del descanso que no hallo
si no doblo las orejas.
Vivo al límite de mis órganos,
posiblemente sea la muerte
el descanso que me espera,
pero sin prisas, sin espasmos,
que los días que me llevan
guardan siempre algún regalo.
De lo peor no me acuerdo
y revivo los instintos
que me traen a tu lado.
Cada vez que no me encuentro
te busco y te proclamo
como una parte inseparable
del ser, del tengo, de mis lados;
de la parte de nube que me llueve
orgánicamente libre,
instintivamente mía,
pero siempre libre, libre,
como el querer, como la palabra amor
cuando se calla y yo me callo.
Te enumero las fisuras de mi cuerpo
y espero las tiritas que me envuelvan,
y ese masaje emocional a media tarde
con las manos que nunca tuve y que pretendo.
¿Qué sería sin ser lo que no fuera?
Nadie lo sabe.