Abrahám Emilio
Emilio.
Cómo se va el tiempo,
castañean los dientes al recodar tanto,
la sinfonía llega como dardo en el pecho,
la inocencia a veces no regresa nunca,
se pierde la suavidad de las caricias,
la piel no es como de algodón...
Cómo se va el tiempo
corriendo para no volver jamás,
segundos, horas, meses, años
se van al cerrar los ojos,
el vientre que nos enseñó el mundo
y las maderas que nos acunan para siempre;
Cómo se va el tiempo,
y al mirar hacía el pasado
el tesoro de la niñez arquea los labios,
mas la juventud se jacta en el acné y rebeldía,
la vejez se nutre de sabiduría.
Cómo se va el tiempo,
pasa como el río,
pasa y se esfuma como humo en el viento
y cómo nos vamos haciendo viejos
y solo somos el recuerdo
mientras alguien pronuncie nuestro nombre.
castañean los dientes al recodar tanto,
la sinfonía llega como dardo en el pecho,
la inocencia a veces no regresa nunca,
se pierde la suavidad de las caricias,
la piel no es como de algodón...
Cómo se va el tiempo
corriendo para no volver jamás,
segundos, horas, meses, años
se van al cerrar los ojos,
el vientre que nos enseñó el mundo
y las maderas que nos acunan para siempre;
Cómo se va el tiempo,
y al mirar hacía el pasado
el tesoro de la niñez arquea los labios,
mas la juventud se jacta en el acné y rebeldía,
la vejez se nutre de sabiduría.
Cómo se va el tiempo,
pasa como el río,
pasa y se esfuma como humo en el viento
y cómo nos vamos haciendo viejos
y solo somos el recuerdo
mientras alguien pronuncie nuestro nombre.
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