hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mordí tres veces tu nombre
luego me persigné
como un poseso me tiré a la acera
la mente en blanco
el pecho ardiendo
y la mano apretando el puñal helado
que con sed de sangre
me aferraba a él.
A los tropezones llegué hasta tu casa
pateé la puerta y como lo esperaba
te encontré con Juan.
A él lo dejé irse
solo era otro necio
que cayó en tus redes de mala mujer.
Me planté a tu frente
te miré a los ojos
sin palabras levanté la mano
y me rajé el cuello sin pestañear.
Mientras me moría escuché mi nombre
que caía de tu boca
como si querer.
luego me persigné
como un poseso me tiré a la acera
la mente en blanco
el pecho ardiendo
y la mano apretando el puñal helado
que con sed de sangre
me aferraba a él.
A los tropezones llegué hasta tu casa
pateé la puerta y como lo esperaba
te encontré con Juan.
A él lo dejé irse
solo era otro necio
que cayó en tus redes de mala mujer.
Me planté a tu frente
te miré a los ojos
sin palabras levanté la mano
y me rajé el cuello sin pestañear.
Mientras me moría escuché mi nombre
que caía de tu boca
como si querer.
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