¿Cómo tengo que mirarte?

Luis c Torrico

Poeta recién llegado
el_conejo_y_el_gato_by_gablot-d4zeh0s.jpg



(Dedicado a mi abuelita)


Aventuras de niña

Experiencias de moza

Mujer, madre y esposa

Historias de abuela.

Son toda una vida que se va…

Como una paloma,

Con vuelo firme

Y sin mirar atrás.


Con cierta actitud de desahogo con la que se acaba de declamar toda una vida, un gato negro despunta en la oscuridad, y no es por su color, ni por sus ojos tristes que llama la atención, sino porque contempla la nada sentado a la orilla de una cuesta.

Que es desde donde yo te miro ¿Y acaso puedo mirarte como miran los vivos? Para rememorarte me acercaré al sueño profundo donde tu presencia se hace adorable, acariciaré tu pelo y te daré la bienvenida con un abrazo. Tu pequeña silla te estará esperando, y una vez que hayas tomado posesión de ella, como todos los mediodías, serviré el almuerzo y comeremos juntos, luego y para que nadie se sorprenda por tu presencia, te preguntaré:

-¿Te vas a quedar? A lo que tú me responderás con invariable certeza.

-No, ya me estoy yendo. Y te irás definitivamente, dejando la pequeña silla vacía.

A tu ausencia, se sentirá un gran devenir que llenará de silencio el mundo, cualquier movimiento del gato, incluso un suspiro, será fácilmente percibido. Y yo me quedaré mirando la cuesta, preguntándome cómo debo de recordarte. Más como no puedo saberlo debo de someterme a las divagaciones de la noche, casi como si pudiera acercarme a decirte:


Ahora moras tú, en la infinidad del tiempo

Vienes, desde allá abajo, y el instante es perdurable

Como un suspiro, como un ronroneo de tu gato.

Encontrarte es intentar volver en el tiempo, es decir, que se hace insondable

Pero necesario.


El carácter de las cosas es intrascendente, pero tú no y por eso, te tornas inalcanzable ahora que miro bien y que mi mirada y contemplación ya no alcanzan, y vuelvo a preguntarme: ¿Cómo tengo que mirarte?

Como todas las cosas, me lleno de futilidad, ajeno hasta de mi condición humana. Sin siquiera el ligero brillo que tienen las viejas máquinas corroídas por el tiempo.

Y cuando todo se hace inexorable, sale mi niñez para echar a andar, una vez más, el pulso de la vida. Hasta aquí las cosas tienen una imagen, pero carecen del tono fluido, y en su espesura solo borbotean, y se pierden.

Entonces solo queda la armonía de tu voz, única consistencia que acompaña mi tránsito por la vida:


Phatitan phatitan

Pharan pharan pharitay

Pachkanita phatitay

K’atay k’atay k’atitay

Pachkanita phatitay (1)


Si la ambición más profunda esta noche es escucharte cantar y suspirar una vez más, entonces quedaré sobresaltado por la oscuridad y la muerte. Pero a cierta hora la brisa se condolerá y traerá una melodía, con el viento como único instrumento que marca un compás diferente -y esa diferencia consiste en que va y viene gradualmente, sin embargo, no puede calcularse sino a su propio modo-. Motivado por esa armonía esgrimiré el último canto de la noche, asediado por la urgencia de no perder el ritmo que encierra, porque es como la voz que necesito escuchar, ya que la echo de menos. Y quién habría dicho pero no lo hubiera notado, excepto porque ya desde el ritmo llevaba tu nombre:


Mi más profundo anhelo

Es ahora una estrella en el cielo

Risueña voz que aún me arrulla

Cantando una canción de cuna.

Eres fulgor, voz y brisa

Del más alto vuelo y destino

Eres estrella que mis pasos guía

Susurrando en mi oído una melodía. (2)


Y sin más que decirte, sea esta una breve despedida, que no dure más que un hasta luego, por muy impreciso que aun sea el tiempo que nos separa. Porque todo lo que aquí se adhiere al tiempo es oscuro como la noche, todo parece ser lanzado al precipicio, incluso yo, y el único que se salva aquí es tu gato negro.

-Pero aun así, a esta hora incierta, me pregunto: ¿Cómo tengo que mirarte?



(1) Primera estrofa de la canción: Phatitan de Luzmila Carpio, como referencia adjunto un audio del tema:
https://www.reverbnation.com/luzmilacarpio/song/14197403-phatitan



(2) Esta parte del poema viene de un acróstico que ya había presentado en esta página con anterioridad, como referencia adjunto el video que hice del mismo:

 
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(Dedicado a mi abuelita)


Aventuras de niña

Experiencias de moza

Mujer, madre y esposa

Historias de abuela.

Son toda una vida que se va…

Como una paloma,

Con vuelo firme

Y sin mirar atrás.


Con cierta actitud de desahogo con la que se acaba de declamar toda una vida, un gato negro despunta en la oscuridad, y no es por su color, ni por sus ojos tristes que llama la atención, sino porque contempla la nada sentado a la orilla de una cuesta.

Que es desde donde yo te miro ¿Y acaso puedo mirarte como miran los vivos? Para rememorarte me acercaré al sueño profundo donde tu presencia se hace adorable, acariciaré tu pelo y te daré la bienvenida con un abrazo. Tu pequeña silla te estará esperando, y una vez que hayas tomado posesión de ella, como todos los mediodías, serviré el almuerzo y comeremos juntos, luego y para que nadie se sorprenda por tu presencia, te preguntaré:

-¿Te vas a quedar? A lo que tú me responderás con invariable certeza.

-No, ya me estoy yendo. Y te irás definitivamente, dejando la pequeña silla vacía.

A tu ausencia, se sentirá un gran devenir que llenará de silencio el mundo, cualquier movimiento del gato, incluso un suspiro, será fácilmente percibido. Y yo me quedaré mirando la cuesta, preguntándome cómo debo de recordarte. Más como no puedo saberlo debo de someterme a las divagaciones de la noche, casi como si pudiera acercarme a decirte:


Ahora moras tú, en la infinidad del tiempo

Vienes, desde allá abajo, y el instante es perdurable

Como un suspiro, como un ronroneo de tu gato.

Encontrarte es intentar volver en el tiempo, es decir, que se hace insondable

Pero necesario.


El carácter de las cosas es intrascendente, pero tú no y por eso, te tornas inalcanzable ahora que miro bien y que mi mirada y contemplación ya no alcanzan, y vuelvo a preguntarme: ¿Cómo tengo que mirarte?

Como todas las cosas, me lleno de futilidad, ajeno hasta de mi condición humana. Sin siquiera el ligero brillo que tienen las viejas máquinas corroídas por el tiempo.

Y cuando todo se hace inexorable, sale mi niñez para echar a andar, una vez más, el pulso de la vida. Hasta aquí las cosas tienen una imagen, pero carecen del tono fluido, y en su espesura solo borbotean, y se pierden.

Entonces solo queda la armonía de tu voz, única consistencia que acompaña mi tránsito por la vida:


Phatitan phatitan

Pharan pharan pharitay

Pachkanita phatitay

K’atay k’atay k’atitay

Pachkanita phatitay (1)


Si la ambición más profunda esta noche es escucharte cantar y suspirar una vez más, entonces quedaré sobresaltado por la oscuridad y la muerte. Pero a cierta hora la brisa se condolerá y traerá una melodía, con el viento como único instrumento que marca un compás diferente -y esa diferencia consiste en que va y viene gradualmente, sin embargo, no puede calcularse sino a su propio modo-. Motivado por esa armonía esgrimiré el último canto de la noche, asediado por la urgencia de no perder el ritmo que encierra, porque es como la voz que necesito escuchar, ya que la echo de menos. Y quién habría dicho pero no lo hubiera notado, excepto porque ya desde el ritmo llevaba tu nombre:


Mi más profundo anhelo

Es ahora una estrella en el cielo

Risueña voz que aún me arrulla

Cantando una canción de cuna.

Eres fulgor, voz y brisa

Del más alto vuelo y destino

Eres estrella que mis pasos guía

Susurrando en mi oído una melodía. (2)


Y sin más que decirte, sea esta una breve despedida, que no dure más que un hasta luego, por muy impreciso que aun sea el tiempo que nos separa. Porque todo lo que aquí se adhiere al tiempo es oscuro como la noche, todo parece ser lanzado al precipicio, incluso yo, y el único que se salva aquí es tu gato negro.

-Pero aun así, a esta hora incierta, me pregunto: ¿Cómo tengo que mirarte?



(1) Primera estrofa de la canción: Phatitan de Luzmila Carpio, como referencia adjunto un audio del tema:
https://www.reverbnation.com/luzmilacarpio/song/14197403-phatitan



(2) Esta parte del poema viene de un acróstico que ya había presentado en esta página con anterioridad, como referencia adjunto el video que hice del mismo:

De lo más hermoso que he leído hoy, de lo que te he leído y emotivo, parece una historia envuelta en un recuerdo, añoranza, cariño y apego, a pesar de que rebasa los límites del poema, puede ser tomado como una prosa poética, encantada de encontrarme con este contexto, mis respetos para tan elaborada obra, que seguro viene de lo más profundo de tu corazón, besos
 
Sí, creo que es más como una prosa poética, cargada de emociones, recuerdos, anhelos, en fin, Gracias por apreciar mi obra Marían, besos también para ti.
 
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(Dedicado a mi abuelita)


Aventuras de niña

Experiencias de moza

Mujer, madre y esposa

Historias de abuela.

Son toda una vida que se va…

Como una paloma,

Con vuelo firme

Y sin mirar atrás.


Con cierta actitud de desahogo con la que se acaba de declamar toda una vida, un gato negro despunta en la oscuridad, y no es por su color, ni por sus ojos tristes que llama la atención, sino porque contempla la nada sentado a la orilla de una cuesta.

Que es desde donde yo te miro ¿Y acaso puedo mirarte como miran los vivos? Para rememorarte me acercaré al sueño profundo donde tu presencia se hace adorable, acariciaré tu pelo y te daré la bienvenida con un abrazo. Tu pequeña silla te estará esperando, y una vez que hayas tomado posesión de ella, como todos los mediodías, serviré el almuerzo y comeremos juntos, luego y para que nadie se sorprenda por tu presencia, te preguntaré:

-¿Te vas a quedar? A lo que tú me responderás con invariable certeza.

-No, ya me estoy yendo. Y te irás definitivamente, dejando la pequeña silla vacía.

A tu ausencia, se sentirá un gran devenir que llenará de silencio el mundo, cualquier movimiento del gato, incluso un suspiro, será fácilmente percibido. Y yo me quedaré mirando la cuesta, preguntándome cómo debo de recordarte. Más como no puedo saberlo debo de someterme a las divagaciones de la noche, casi como si pudiera acercarme a decirte:


Ahora moras tú, en la infinidad del tiempo

Vienes, desde allá abajo, y el instante es perdurable

Como un suspiro, como un ronroneo de tu gato.

Encontrarte es intentar volver en el tiempo, es decir, que se hace insondable

Pero necesario.


El carácter de las cosas es intrascendente, pero tú no y por eso, te tornas inalcanzable ahora que miro bien y que mi mirada y contemplación ya no alcanzan, y vuelvo a preguntarme: ¿Cómo tengo que mirarte?

Como todas las cosas, me lleno de futilidad, ajeno hasta de mi condición humana. Sin siquiera el ligero brillo que tienen las viejas máquinas corroídas por el tiempo.

Y cuando todo se hace inexorable, sale mi niñez para echar a andar, una vez más, el pulso de la vida. Hasta aquí las cosas tienen una imagen, pero carecen del tono fluido, y en su espesura solo borbotean, y se pierden.

Entonces solo queda la armonía de tu voz, única consistencia que acompaña mi tránsito por la vida:


Phatitan phatitan

Pharan pharan pharitay

Pachkanita phatitay

K’atay k’atay k’atitay

Pachkanita phatitay (1)


Si la ambición más profunda esta noche es escucharte cantar y suspirar una vez más, entonces quedaré sobresaltado por la oscuridad y la muerte. Pero a cierta hora la brisa se condolerá y traerá una melodía, con el viento como único instrumento que marca un compás diferente -y esa diferencia consiste en que va y viene gradualmente, sin embargo, no puede calcularse sino a su propio modo-. Motivado por esa armonía esgrimiré el último canto de la noche, asediado por la urgencia de no perder el ritmo que encierra, porque es como la voz que necesito escuchar, ya que la echo de menos. Y quién habría dicho pero no lo hubiera notado, excepto porque ya desde el ritmo llevaba tu nombre:


Mi más profundo anhelo

Es ahora una estrella en el cielo

Risueña voz que aún me arrulla

Cantando una canción de cuna.

Eres fulgor, voz y brisa

Del más alto vuelo y destino

Eres estrella que mis pasos guía

Susurrando en mi oído una melodía. (2)


Y sin más que decirte, sea esta una breve despedida, que no dure más que un hasta luego, por muy impreciso que aun sea el tiempo que nos separa. Porque todo lo que aquí se adhiere al tiempo es oscuro como la noche, todo parece ser lanzado al precipicio, incluso yo, y el único que se salva aquí es tu gato negro.

-Pero aun así, a esta hora incierta, me pregunto: ¿Cómo tengo que mirarte?



(1) Primera estrofa de la canción: Phatitan de Luzmila Carpio, como referencia adjunto un audio del tema:
https://www.reverbnation.com/luzmilacarpio/song/14197403-phatitan



(2) Esta parte del poema viene de un acróstico que ya había presentado en esta página con anterioridad, como referencia adjunto el video que hice del mismo:



Un emotivo y hermoso instante he pasado contigo Luis Torico, un momento de poesía del alma que se derrama en todo sentimiento de amor por tu adorable abuelita, divina y bendita criatura que dejo tan valiosa huella en ti.

Gracias por compartir tu trabajo, pues es una artística pieza que a mi juicio siendo toda esencia espiritual vale más que unas líneas, un momento de amor hecho poesía.

¿Como tengo que mirarte?

-Como lo haces a través de estas letras, desde lo profundo del corazón, con la esencia de una rosa amorosa que abriga tu alma y la bendice.

Mi fraternal saludo para ti, feliz día.

Para Mercedes:
rosa.jpg

 
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(Dedicado a mi abuelita)


Aventuras de niña

Experiencias de moza

Mujer, madre y esposa

Historias de abuela.

Son toda una vida que se va…

Como una paloma,

Con vuelo firme

Y sin mirar atrás.


Con cierta actitud de desahogo con la que se acaba de declamar toda una vida, un gato negro despunta en la oscuridad, y no es por su color, ni por sus ojos tristes que llama la atención, sino porque contempla la nada sentado a la orilla de una cuesta.

Que es desde donde yo te miro ¿Y acaso puedo mirarte como miran los vivos? Para rememorarte me acercaré al sueño profundo donde tu presencia se hace adorable, acariciaré tu pelo y te daré la bienvenida con un abrazo. Tu pequeña silla te estará esperando, y una vez que hayas tomado posesión de ella, como todos los mediodías, serviré el almuerzo y comeremos juntos, luego y para que nadie se sorprenda por tu presencia, te preguntaré:

-¿Te vas a quedar? A lo que tú me responderás con invariable certeza.

-No, ya me estoy yendo. Y te irás definitivamente, dejando la pequeña silla vacía.

A tu ausencia, se sentirá un gran devenir que llenará de silencio el mundo, cualquier movimiento del gato, incluso un suspiro, será fácilmente percibido. Y yo me quedaré mirando la cuesta, preguntándome cómo debo de recordarte. Más como no puedo saberlo debo de someterme a las divagaciones de la noche, casi como si pudiera acercarme a decirte:


Ahora moras tú, en la infinidad del tiempo

Vienes, desde allá abajo, y el instante es perdurable

Como un suspiro, como un ronroneo de tu gato.

Encontrarte es intentar volver en el tiempo, es decir, que se hace insondable

Pero necesario.


El carácter de las cosas es intrascendente, pero tú no y por eso, te tornas inalcanzable ahora que miro bien y que mi mirada y contemplación ya no alcanzan, y vuelvo a preguntarme: ¿Cómo tengo que mirarte?

Como todas las cosas, me lleno de futilidad, ajeno hasta de mi condición humana. Sin siquiera el ligero brillo que tienen las viejas máquinas corroídas por el tiempo.

Y cuando todo se hace inexorable, sale mi niñez para echar a andar, una vez más, el pulso de la vida. Hasta aquí las cosas tienen una imagen, pero carecen del tono fluido, y en su espesura solo borbotean, y se pierden.

Entonces solo queda la armonía de tu voz, única consistencia que acompaña mi tránsito por la vida:


Phatitan phatitan

Pharan pharan pharitay

Pachkanita phatitay

K’atay k’atay k’atitay

Pachkanita phatitay (1)


Si la ambición más profunda esta noche es escucharte cantar y suspirar una vez más, entonces quedaré sobresaltado por la oscuridad y la muerte. Pero a cierta hora la brisa se condolerá y traerá una melodía, con el viento como único instrumento que marca un compás diferente -y esa diferencia consiste en que va y viene gradualmente, sin embargo, no puede calcularse sino a su propio modo-. Motivado por esa armonía esgrimiré el último canto de la noche, asediado por la urgencia de no perder el ritmo que encierra, porque es como la voz que necesito escuchar, ya que la echo de menos. Y quién habría dicho pero no lo hubiera notado, excepto porque ya desde el ritmo llevaba tu nombre:


Mi más profundo anhelo

Es ahora una estrella en el cielo

Risueña voz que aún me arrulla

Cantando una canción de cuna.

Eres fulgor, voz y brisa

Del más alto vuelo y destino

Eres estrella que mis pasos guía

Susurrando en mi oído una melodía. (2)


Y sin más que decirte, sea esta una breve despedida, que no dure más que un hasta luego, por muy impreciso que aun sea el tiempo que nos separa. Porque todo lo que aquí se adhiere al tiempo es oscuro como la noche, todo parece ser lanzado al precipicio, incluso yo, y el único que se salva aquí es tu gato negro.

-Pero aun así, a esta hora incierta, me pregunto: ¿Cómo tengo que mirarte?



(1) Primera estrofa de la canción: Phatitan de Luzmila Carpio, como referencia adjunto un audio del tema:
https://www.reverbnation.com/luzmilacarpio/song/14197403-phatitan



(2) Esta parte del poema viene de un acróstico que ya había presentado en esta página con anterioridad, como referencia adjunto el video que hice del mismo:

Muy bello poema le dedicas a tu abuela, me gustan mucho la forma elegida y su sensible y bello contenido. Te mando un abrazo muy fuerte amigo Luis. Paco.
 
Un emotivo y hermoso instante he pasado contigo Luis Torico, un momento de poesía del alma que se derrama en todo sentimiento de amor por tu adorable abuelita, divina y bendita criatura que dejo tan valiosa huella en ti.

Gracias por compartir tu trabajo, pues es una artística pieza que a mi juicio siendo toda esencia espiritual vale más que unas líneas, un momento de amor hecho poesía.

¿Como tengo que mirarte?

-Como lo haces a través de estas letras, desde lo profundo del corazón, con la esencia de una rosa amorosa que abriga tu alma y la bendice.

Mi fraternal saludo para ti, feliz día.

Para Mercedes:
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Muchas gracias Mireya, tu comentario me llega al alma por la rosa que dejas y por lo que dices, a veces uno quiere que más que entiendan sus palabras entiendan su esencia, y por tu comentario entiendo que así es, gracias por mirarme tan profundamente.
 
Muchas gracias Mireya, tu comentario me llega al alma por la rosa que dejas y por lo que dices, a veces uno quiere que más que entiendan sus palabras entiendan su esencia, y por tu comentario entiendo que así es, gracias por mirarme tan profundamente.


Es que has tocado mi fibra sensible Luis, yo a mi abuelita materna la venero como la semilla que me dio lo mejor de mi ser.

 
Bellísima canción, gracias Mireya. Cosas de la vida, esto lo escribí para mi abuelita materna a quien también le debo y deberé lo mejor de mí.
 

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