spring
Sonriendo...
¡Oh gris! sombrío y desapacible,
el del miedo existencial,
dándole poder a la derrota
y efecto de mal temporal, en el
las nubes detienen su paso celestial
¡ni cálidas ni frías!
son gemelas compañeras de la arboleda,
quedando umbrías en el espeso raizal,
en su afán evasivo.
En la neutralidad de la grisalla
el equilibrio va tomando su señorío
embebiéndose en espiritualidad y madurez,
somos sombras de nuestras huellas mentales,
códigos eclipsados en la naturaleza del color
y sus efectos en los afectos y emociones,
es lo gris la ecuanimidad absoluta,
discreción donde brilla lo demás.
¿Qué sería de los tonos estrellas sin el opaco?
Su protagonismo quedaría diluido,
la gama grisácea en nuestro interior
es consejera fortuita de experiencia y reflexión
como el tono en la música
para que la melodía pueda lucirse.
La vida suele transcurrir apacible ¡monótona!
con cierta pincelada de colorido
se percibe más intensa y entusiasta.
¿Donde quedaría la luminosidad de la nieve
sin un potente cielo sombreado?
…y el destello de las estrellas, luna y luceros
en el oscuro firmamento,
que seria de la luz para matizar su azul
en el plomizo profundo del mar.
En los matices del blanco y negro,
entre la indiferencia y las dudas,
hay lugar para la naturaleza del amor
puede renacer en la adversidad de las cenizas
como un beso hibisco en el paisaje.
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