Veo que algunos poetas no comprenden que en esos concursos donde el jurado es el poeta, a pesar de la fricción que se puede generar por lo subjetivo o incluso por lo objetivo, es en verdad donde se puede aprender más sobre esta literatura en general que a muchos les apasiona.
Hubiese sido sencillo hacer un concurso con un jurado técnico, mucho más sencillo para los participantes y aún para los organizadores, pero se pierde la idea didáctica.
Yo soy de la idea, y esto es muy personal, que de los concursos siempre te tienes que llevar algo y no hablo del premio “la copita” sino del otro premio que es la instrucción y el conocimiento, que mejor para eso que un concurso en donde los mismos participantes sean los jueces.
Un abrazo grande, amigo.
Vuelvo a repetirte que me encantó tu ovillejo.