Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: Es posible que esta función no esté disponible en algunos navegadores.
![]()
Soy Lennart Celsius. Cuando era libre fui profesor de teología. Ahora estoy preso en esta cárcel de piedra. Es una prisión extraña. Estoy prisionero en lo que es el hipogeo de la catedral. Un cristal divide la prisión en dos. Del otro lado del espejo, vive un tigre, también preso. La bóveda de la cárcel es muy alta, tanto, que al mirarla da vértigo. El espejo no toca la bóveda. El suelo de la prisión está formado por pequeñas baldosas poco mayores que una uña humana. El tigre y yo estamos en la misma situación. Creo que en la parte que ocupa el felino existe algún mecanismo que hace que el cristal se eleve. Sospecho que ese mecanismo está relacionado con las baldosas. Supongo que al pisar el tigre sobre ellas ocurre algo que hace elevarse al espejo. Cuando llegué a la prisión el cristal tocaba el suelo. Ahora, en el hueco que se ha abierto, cabe una de las zarpas del tigre. Nos bajan la comida con una soga que se desliza por una roldana de hierro. A través del cristal veo cómo la fiera abre sus fauces. Seré devorado por ella si antes no me mata el tiempo.
Eladio Parreño Elías
21-Noviembre-2011
[/QUOTE
Gracias por deleitarnos con tus fantasticos relatos,
estamos esperando siempre la entrega de tu fascinantes
letras,mis estrellas*****y un beso celestial
![]()
Soy Lennart Celsius. Cuando era libre fui profesor de teología. Ahora estoy preso en esta cárcel de piedra. Es una prisión extraña. Estoy prisionero en lo que es el hipogeo de la catedral. Un cristal divide la prisión en dos. Del otro lado del espejo, vive un tigre, también preso. La bóveda de la cárcel es muy alta, tanto, que al mirarla da vértigo. El espejo no toca la bóveda. El suelo de la prisión está formado por pequeñas baldosas poco mayores que una uña humana. El tigre y yo estamos en la misma situación. Creo que en la parte que ocupa el felino existe algún mecanismo que hace que el cristal se eleve. Sospecho que ese mecanismo está relacionado con las baldosas. Supongo que al pisar el tigre sobre ellas ocurre algo que hace elevarse al espejo. Cuando llegué a la prisión el cristal tocaba el suelo. Ahora, en el hueco que se ha abierto, cabe una de las zarpas del tigre. Nos bajan la comida con una soga que se desliza por una roldana de hierro. A través del cristal veo cómo la fiera abre sus fauces. Seré devorado por ella si antes no me mata el tiempo.
Eladio Parreño Elías
21-Noviembre-2011
MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.
♥ Hacer una donación