Confidencias

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Mamá, la semana pasada estuvo ahí Nelia, y seguro ya te habrá ido con el cuento de mi infidelidad, y yo me pregunto qué le importa a nadie mis cosas, si duermo o salgo con alguien por las noches, pero, claro, Nelia deseando contar cosas
, aunque ésta vez las reconozco como ciertas, no como cuando te contó que andaba liada con un ingeniero, mentira, pero ahora sí, ésta vez tiene razón Nelia. Gerardo es tan hombre, alguien diametralmente opuesto a Jorge siempre tan serio, tan puntual, tan educado. Tú no lo conoces; ya iremos a veros probablemente este verano. Jorge aún no sabe nada, siempre en las nubes, como un perro seguro de no dejar escapar su presa. No pongas esa cara, mamá, el mundo no se acaba ahí, la vida no es tan solo un hombre, una debe buscar la felicidad cueste lo que cueste. Desde esta ciudad maloliente y ruidosa oigo tus reproches, y seguro ya me habrás repudiado como me has amenazado tantas veces con hacer; pero ya lo sabes, no me importa, ya no soy aquella niña llorando nada más oír tus primeras palabras regañándome por hacer alguna travesura. No mamá, no me importa que digas con fingidas lágrimas en los ojos eres una mala hija egoísta matándome a disgustos, y no sé a quién has salido, y en mi familia todos han sido siempre muy decentes; te veo también poniendo a papá en contra mía, convenciéndolo y llevándolo al terreno más apropiado para tus intereses.
Por otra parte sabrás Nelia ha tenido una niña gorda y oronda como ella; mamá, si la vieras, es preciosa, tan gordita, y unos ojos azules y tristes mirando en su carita colorada; se parece tanto a su madre, es su vivo retrato, tan solo se diferencia de ella en una cosa: siempre permanece callada, bueno, dice Nelia que a la hora de comer berrea como una condenada. Los niños son una bendición del cielo, aunque ya lo sabes de sobra, no los soporto, queriendo coger todo; en la casa no hay nada a salvo con un niño de por medio. Y luego está el tiempo libre, adiós a la lectura y al cine y a los fines de semanas y a las copas con los amigos. Antes de olvidarme, llevamos varios días sin ver a Nelia, le han salido en la cara unos granos que la afean mucho, y claro, no se atreve a dejarse ver en público con esa cara, según ella monstruosa; aunque no es para tanto, pero ya sabes cómo es, todo lo agiganta, esa manía suya de agrandar todo lo negativo es algo enfermizo. Mamá, recuerdo ahora la vez que Nelia te dijo su marido se acuesta con una bailarina húngara; los había perseguido durante varios meses con una constancia de detective o espía, y te dijo que todos los viernes por la noche entraba primero él y luego ella en la pensión La española de la calle Miguel Servét y salían de madrugada; y te acordarás, luego resultó ser imaginaciones suyas. Pobre Nelia, se aburría e inventaba historias. Tu dijiste la perdonaremos, la pérdida del bebé la ha trastornado, ya se le pasará, vuestro padre es un marido ejemplar. Recordarás, mamá, cómo todos te ayudamos a disipar la escasa desconfianza que tú podías albergar. Pobre papá, dije yo, él siempre tan trabajador, siempre tan pendiente de su familia, hasta ver la sonrisa nuevamente en tu cara. A papá nunca le dijimos nada, no es necesario, dijiste tú, pero yo veía el miedo reflejado en tu rostro, el miedo a perder ese orden familiar que te hace fuerte, casi indestructible. Yo sé, necesitas de ese orden establecido para ser feliz, para no derrumbarte. Quisiera que esta carta sirviera para unirnos más. Mamá, si conocieras a Gerardo, si fueses capaz de entrar en sus cosas como yo he entrado en ellas, sus silencios, su voz arrulladora y cálida, sus caricias, sus besos; porque mamá, ahora sé que el amor no era eso que tú decías, ese soportarse diariamente esperando algún detalle o gesto ambiguo para creer que eso es el amor. En cuanto a Jorge, lo soportará con entereza, al principio cuando me oiga decirlo pondrá esa cara de asombro como cuando prueba la sopa sin nada de sal; luego subirá a su cuarto a leer como todas las tardes, y al bajar para la cena, después de haber reflexionado largamente, dirá yo no soy tu dueño puedes irte si lo deseas.
Mamá, acaban de llamar por teléfono, ha venido la sirvienta a decirme que alguien, una voz de hombre, un familiar de Nelia, probablemente su marido Andrés, le ha dicho que han llevado a Nelia al hospital, parece ser el corazón. Voy a cambiarme de ropa, mamá, debo ir al hospital, es mi deber estar en estos momentos de dolor al lado de Nelia y de Andrés, la pobre Nelia se lo merece. Suena nuevamente el teléfono, mamá, seguramente buenas noticias, no era tan grave como en un principio parecía; aquí está nuevamente la sirvienta, Marta me comunica que Nelia acaba de morir exactamente a las siete menos tres minutos de esta tarde domingo diez de mayo. Miro por la ventana y veo la gigantesca sombra que proyecta la vieja higuera. Cómo vamos a hacer ahora sin Nelia, mamá, precisamente ahora que está la niña y la primavera parece rodear todas las cosas como de un halo de felicidad. Mamá, aquí hace un calor de verano. No sabes la suerte que tienes de vivir ahí en el norte, puedes salir a la calle a la hora que quieras y pasear. Debes venir al entierro, y aprovecha para enterrar también tu matrimonio, porque ese orden familiar tuyo que tanto necesitas se derrumba. Mamá, si vas a la calle Miguel Servét, aún encontrarás, al final, la pensión La Española, y si entras en ella, verás al dueño calvo y altísimo, y si miras el registro de entrada del año ochenta y seis, comprobarás que el nombre de Jacinto Macías aparece muchas veces; si miras el calendario, comprobarás que las fechas apuntadas al lado del nombre coinciden siempre con un viernes, y fíjate bien en la jota de jacinto, es exactamente igual a la que hace papá. Ah, otra cosa, Jacinto Macías es el nombre de un compañero de trabajo; ya sabes, tu marido nunca ha tenido demasiada imaginación.Todos, Nino, Pep y yo dudábamos si decirte la verdad o callarnos; te mentimos por piedad, o quizás también por seguir con ese orden establecido, ese orden de tú y papá y nosotros tres. Te quiero, mamá, hasta la vista.

Eladio Parreño Elías

2-Agosto-1994


exlentemente divino
 
Pobre Nelia siempre tan chismosa y al final....
Hablamos mucho de amor y la mayoría de las veces nos referimos a ilusión como la del coche nuevo que solo dura de año y medio a tres. El amor es algo más sutil y en el mejor de los casos se encuentra muy mezclado con nuestros deseos egoistas.
Mis estrellas a tu genial prosa que ronda la poesía. Sí quieres puedes leer mi último seudo poema.
Un virtual abrazo.
Castro.
 
Impresionante, hermoso, fue casi como poder ver el momento en el que se escribía la carta, sencillamente magnifico, me gusto tanto, listo para que publiques tu libro con la vida completa de estos personajes, por que con este pedacito me quede mas que encantada.

Saludos, éxito y estrellas
 
Guardar las apariencias y una supuesta solidez familiar conlleva a tener que encubrir muchas cosas,si nadie lo sabe nunca ha sucedido,verdades a medias que tarde o temprano pasan factura.
Apariencias,falsa moral,sexo y algo de amor,un buen cóctel para una interesante obra,
te felicito.
Un beso.
 
Vaya que vació todo un mundo de confidencias... casi tan aterrador como los de suspenso y tan suspicaz como la vida en si, la real , la de secretos que casi nunca revientan así, Tu pluma genial querido dulcinista, un abrazo y estrellas mil!!!
 

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