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Confinamiento (silva arromanzada)

libelula

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Hubo un amanecer

que a mi patio bajaron los jilgueros.

Yo no sé que anunciaba

su canto persistente y agorero.

Como bajo un conjuro,


la muerte, ya sin orden ni concierto,

devoraba la vida,


como un macabro plan, al indefenso.

La ciudad, sin embargo,

quedó libre del cruel encantamiento.

Atrapada en mi casa

sin mis musas escribo pobres versos.

Se me quiebran las alas

buscando una salida de este encierro.

Me dicen que son claros

los azules de mares y de cielos,

que los delfines saltan junto al muelle,

ahora sin petroleros,

y que la primavera,

mas florida que nunca, es como un sueño.

Pájaros de otras tierras nos visitan

buscando en el silencio su aposento,

por la calle vacía

va una blanca paloma en raso vuelo,

yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Mi poema se pierde

en el sueño dorado de los muertos,

cenizas, silenciosas,

dejaron un profundo abatimiento


que algunos aprovechan

para hacer del dolor un esperpento.

 
Última edición:
Hubo un amanecer

que a mi patio bajaron los jilgueros.

Yo no se que anunciaba

su canto persistente y agorero.

Como bajo un conjuro,


la muerte, ya sin orden ni concierto,

devoraba la vida


como un macabro plan al indefenso.

La ciudad, sin embargo,

quedó libre del cruel encantamiento.

Atrapada en mi casa

sin mis musas escribo pobres versos.

Se me quiebran las alas

buscando una salida de este encierro.

Me dicen que son claros

los azules de mares y de cielos,

que los delfines saltan junto al muelle,

ahora sin petroleros,

y que la primavera,

mas florida que nunca, es como un sueño.

Pájaros de otras tierras nos visitan

buscando en el silencio su aposento,

por la calle vacía

va una blanca paloma en raso vuelo,

yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Mi poema se pierde

en el sueño dorado de los muertos,

cenizas, silenciosas,

dejaron un profundo abatimiento


que algunos aprovechan

para hacer del dolor un esperpento.

Todo es más oscuro y siniestro al principio. Ya ves como nuestro encierro ha sido de provecho para tanta especie perseguida y exiliada. Por otra parte, este confinamiento te ha obligado a realizar proyectos largamente pospuestos. Ánimo, Isabel.
Un beso.
 
Todo es más oscuro y siniestro al principio. Ya ves como nuestro encierro ha sido de provecho para tanta especie perseguida y exiliada. Por otra parte, este confinamiento te ha obligado a realizar proyectos largamente pospuestos. Ánimo, Isabel.
Un beso.
Gracias por estar cerca, Sergio.
Si ha servido para ver maravillas, pero desde nuestra ventana, para apreciar la libertad de respirar el aire, para ver como el mundo cambia en un abrir y cerrar de ojos, y tenemos que crear hábitos nuevos.
Pero yo necesito dejar constancia de esos momentos que he vivido. Porque la realidad de esos momentos, nos hace amar mas los instantes y ahora que puedo andar por la calle, por los parques, volver a nadar a mi mar, estar con los míos, quisiera mirar con otros ojos cada rincón que antes no apreciaba en su justa medida, y temo volver al confinamiento, por la imprudencia de muchos.
Un abrazo grande, Sergio.
Isabel
 
Última edición:
Hubo un amanecer

que a mi patio bajaron los jilgueros.

Yo no se que anunciaba

su canto persistente y agorero.

Como bajo un conjuro,


la muerte, ya sin orden ni concierto,

devoraba la vida


como un macabro plan al indefenso.

La ciudad, sin embargo,

quedó libre del cruel encantamiento.

Atrapada en mi casa

sin mis musas escribo pobres versos.

Se me quiebran las alas

buscando una salida de este encierro.

Me dicen que son claros

los azules de mares y de cielos,

que los delfines saltan junto al muelle,

ahora sin petroleros,

y que la primavera,

mas florida que nunca, es como un sueño.

Pájaros de otras tierras nos visitan

buscando en el silencio su aposento,

por la calle vacía

va una blanca paloma en raso vuelo,

yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Mi poema se pierde

en el sueño dorado de los muertos,

cenizas, silenciosas,

dejaron un profundo abatimiento


que algunos aprovechan

para hacer del dolor un esperpento.



En aquella desapacible clausura todos sufrimos una sacudida inesperada en nuestros plenteamientos, Isabel, nos cambió la manera de mirar y apreciar lo que de valorable tiene la vida en sus mensajes cotidianos. Esperemos que pase pronto esta pesadilla. Tu poema duele.
¡Quisiera decirte tantas cosas!

Un abrazo.
 
Última edición:
Hubo un amanecer

que a mi patio bajaron los jilgueros.

Yo no se que anunciaba

su canto persistente y agorero.

Como bajo un conjuro,


la muerte, ya sin orden ni concierto,

devoraba la vida


como un macabro plan al indefenso.

La ciudad, sin embargo,

quedó libre del cruel encantamiento.

Atrapada en mi casa

sin mis musas escribo pobres versos.

Se me quiebran las alas

buscando una salida de este encierro.

Me dicen que son claros

los azules de mares y de cielos,

que los delfines saltan junto al muelle,

ahora sin petroleros,

y que la primavera,

mas florida que nunca, es como un sueño.

Pájaros de otras tierras nos visitan

buscando en el silencio su aposento,

por la calle vacía

va una blanca paloma en raso vuelo,

yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Mi poema se pierde

en el sueño dorado de los muertos,

cenizas, silenciosas,

dejaron un profundo abatimiento


que algunos aprovechan

para hacer del dolor un esperpento.

Mi bella Isabel, la razón se pasea por este oleo lleno de ti, de tu sentir, desde la ventana de tu alma y llega con la belleza que procura tu trazo, porque a pesar de toda, brilla tu sensibilidad, la emoción que pulsa tu pluma y como siempre te lo he dicho, nos visas a mirar y a palpar la inmensidad de tu ser.
Son tiempos inciertos, pero hay que vivirlos y llegará querida, llegará el momento de volar de nuevo.
Que mi abrazo te llegue, tan pronto como escribo estas líneas.
Un hombro en la distancia y con mucho cariño
Anímate mi niña, que estás y eso, es lo más importante.

Camelia
 
En aquella desapacible clausura todos sufrimos una sacudida inesperada en nuestros plenteamientos, Isabel, nos cambió la manera de mirar y apreciar lo que de valorable tiene la vida en sus mensajes cotidianos. Esperemos que pase pronto esta pesadilla. Tu poema duele.
¡Quisiera decirte tantas cosas!

Un abrazo.

Hola Vicente, gracias por tu cercanía, por tu empatía. Parece que nunca dejamos de enfrentarnos a lo desconocido, de tener que reinventar nuevas formas de vida, de mirar con nuevos ojos y volver a enamorarnos de cada rincón que de pronto dejamos de ver. Recuerdo que los mirlos en el parque, no volaban, andaban tranquilamente por el suelo, sin asustarse, como si se hubieran hecho dueños de su hábitat y nosotros les sobráramos, la vida seguía su curso sin nosotros, menuda lección.
Gracias tu presencia, Vicente, por tu tiempo.
Un abrazo
Isabel
 
Mi bella Isabel, la razón se pasea por este oleo lleno de ti, de tu sentir, desde la ventana de tu alma y llega con la belleza que procura tu trazo, porque a pesar de toda, brilla tu sensibilidad, la emoción que pulsa tu pluma y como siempre te lo he dicho, nos visas a mirar y a palpar la inmensidad de tu ser.
Son tiempos inciertos, pero hay que vivirlos y llegará querida, llegará el momento de volar de nuevo.
Que mi abrazo te llegue, tan pronto como escribo estas líneas.
Un hombro en la distancia y con mucho cariño
Anímate mi niña, que estás y eso, es lo más importante.

Camelia
Mi querida Camelia, es una riqueza encontrar un comentario como el tuyo, como prosa poética, como la carta de una amiga. Gracia por regalarme el consuelo de tus letras, que va más allá de la mera formalidad de los comentarios.
Me siento muy afortunada de que estés aquí, como una visita que se sienta y lee detenidamente y me deja su entrañable huella.
Eso trato, querida Camy, trato de animarme y animar a los míos. tú sabes...
Un abrazo grande, mi niña.
Isabel
 
Creo que así nos sentimos todos ,con la diferencia que té eres poetisa y lo puedes expresar en poesía con estos certeros versos.
Abrazo , Libélula .

Hubo un amanecer

que a mi patio bajaron los jilgueros.

Yo no sé que anunciaba

su canto persistente y agorero.

Como bajo un conjuro,


la muerte, ya sin orden ni concierto,

devoraba la vida


como un macabro plan al indefenso.

La ciudad, sin embargo,

quedó libre del cruel encantamiento.

Atrapada en mi casa

sin mis musas escribo pobres versos.

Se me quiebran las alas

buscando una salida de este encierro.

Me dicen que son claros

los azules de mares y de cielos,

que los delfines saltan junto al muelle,

ahora sin petroleros,

y que la primavera,

mas florida que nunca, es como un sueño.

Pájaros de otras tierras nos visitan

buscando en el silencio su aposento,

por la calle vacía

va una blanca paloma en raso vuelo,

yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Mi poema se pierde

en el sueño dorado de los muertos,

cenizas, silenciosas,

dejaron un profundo abatimiento


que algunos aprovechan

para hacer del dolor un esperpento.

 
Creo que así nos sentimos todos ,con la diferencia que té eres poetisa y lo puedes expresar en poesía con estos certeros versos.
Abrazo , Libélula .
Hola Elba, es cierto, así nos sentimos todos en este tiempo.
A veces me digo que debo dejar constancia de cada cosa grande que suceda en mi vida, en mi país, en mi tierra, y en el resto del mundo, quisiera dejar los versos que reivindican cada injusticia contra seres desprotegidos, quisiera dejar la huella de mi tiempo para mis hijos y nietos. No se si tendrán altura poética, o valor literario alguno, solo sé que cada día echo más de menos la voz de mis mayores que se han ido poco a poco dejándome sus relatos de vida. Yo soy la voz de los míos, lo que queda de ellos, y vivirán a través de mí, hasta que ya no esté.
Como todos nosotros, los que tenemos la suerte de escribir.
Un abrazo, Elba.
Gracias, por tu generosa huella, Isabel.
 
Mi querida Camelia, es una riqueza encontrar un comentario como el tuyo, como prosa poética, como la carta de una amiga. Gracia por regalarme el consuelo de tus letras, que va más allá de la mera formalidad de los comentarios.
Me siento muy afortunada de que estés aquí, como una visita que se sienta y lee detenidamente y me deja su entrañable huella.
Eso trato, querida Camy, trato de animarme y animar a los míos. tú sabes...
Un abrazo grande, mi niña.
Isabel
Así es Isabel, en la medida que lo hagamos le procuramos ese bienestar que los más cercanos necesitan.
Gracias por tus estimables y cálidos mensajes que llegan para animarme también y eso, lo aprecio inmensamente.
Un abrazo apretado con todo mi cariño
Y tengas un reconfortante domingo en el abrazo familiar
Camelia
 
Así es Isabel, en la medida que lo hagamos le procuramos ese bienestar que los más cercanos necesitan.
Gracias por tus estimables y cálidos mensajes que llegan para animarme también y eso, lo aprecio inmensamente.
Un abrazo apretado con todo mi cariño
Y tengas un reconfortante domingo en el abrazo familiar
Camelia

Gracias, mi querida Camy, igualmente.
I
 
Ciertamente Isabel muy duros momentos que nos mantienen encerradas y alejadas
de todo lo que más amamos, eso nos hace redimensionar la vida y los momentos,
quizás sea la intención del Universo, hacernos más críticos y más amables para ver
las pequeñas cosas que nos rodean. Muy difícil que las musas te abandonen, tu pluma
está inmersa de tu espíritu, que es al final el que nos deja entrever por esa ventanita
a tu alma que permanece abierta y entregada. Gracias por eso!!! Besitos apretados
en tus mejillas.
 
Hubo un amanecer

que a mi patio bajaron los jilgueros.

Yo no sé que anunciaba

su canto persistente y agorero.

Como bajo un conjuro,


la muerte, ya sin orden ni concierto,

devoraba la vida


como un macabro plan al indefenso.

La ciudad, sin embargo,

quedó libre del cruel encantamiento.

Atrapada en mi casa

sin mis musas escribo pobres versos.

Se me quiebran las alas

buscando una salida de este encierro.

Me dicen que son claros

los azules de mares y de cielos,

que los delfines saltan junto al muelle,

ahora sin petroleros,

y que la primavera,

mas florida que nunca, es como un sueño.

Pájaros de otras tierras nos visitan

buscando en el silencio su aposento,

por la calle vacía

va una blanca paloma en raso vuelo,

yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Mi poema se pierde

en el sueño dorado de los muertos,

cenizas, silenciosas,

dejaron un profundo abatimiento


que algunos aprovechan

para hacer del dolor un esperpento.

Estimada Isabel, tu poema no se pierde en el sueño dorado de los muertos, tu poema es vida que brota de cada verso y que, por consiguiente, cautiva la emoción y el sentir de quienes tenemos la dicha de respirar la brisita que canta en las hojas de la primavera. Toda esta silva es poema que asemeja el vuelo libre de la libélula.
Un abrazo amiga
MANUEL
 
Ciertamente Isabel muy duros momentos que nos mantienen encerradas y alejadas
de todo lo que más amamos, eso nos hace redimensionar la vida y los momentos,
quizás sea la intención del Universo, hacernos más críticos y más amables para ver
las pequeñas cosas que nos rodean. Muy difícil que las musas te abandonen, tu pluma
está inmersa de tu espíritu, que es al final el que nos deja entrever por esa ventanita
a tu alma que permanece abierta y entregada. Gracias por eso!!! Besitos apretados
en tus mejillas.

Gracias por acercarte a leer, Anamer. Si, quizás sea esa la intención del Universo dejar al descubierto lo errado de nuestras acciones, dejar a salvo de nosotros a la Naturaleza, demostrarnos como la vida sigue sin nosotros. Hasta que de nuevo despierta la guerra en los pueblos y termina el alto el fuego.
Nada se presta a engaño ya, solo podemos salvar nuestro pequeño paraíso, ese que hemos creado muy dentro de nosotros, donde nada puede alterarlo, ahí estamos, en el paraíso de la espera de eso que nunca hallamos y que algo nos dice que existe.
Tiempos de espera, Anamer.
Un abrazo, grande.
Isabel
 
Hubo un amanecer

que a mi patio bajaron los jilgueros.

Yo no sé que anunciaba

su canto persistente y agorero.

Como bajo un conjuro,


la muerte, ya sin orden ni concierto,

devoraba la vida


como un macabro plan al indefenso.

La ciudad, sin embargo,

quedó libre del cruel encantamiento.

Atrapada en mi casa

sin mis musas escribo pobres versos.

Se me quiebran las alas

buscando una salida de este encierro.

Me dicen que son claros

los azules de mares y de cielos,

que los delfines saltan junto al muelle,

ahora sin petroleros,

y que la primavera,

mas florida que nunca, es como un sueño.

Pájaros de otras tierras nos visitan

buscando en el silencio su aposento,

por la calle vacía

va una blanca paloma en raso vuelo,

yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Mi poema se pierde

en el sueño dorado de los muertos,

cenizas, silenciosas,

dejaron un profundo abatimiento


que algunos aprovechan

para hacer del dolor un esperpento.

yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Buenos días, querida Isabel. Mucho tiempo sin saber de ti y del foro y no por culpa tuya o vuestra, si no mía, que llevo muchísimos meses (¿años? sin pasar por este santuario. No tengo ideas. Tal vez tampoco emociones. Precisamente he sentido un pequeño aleteo de ellas al leer tu bonito, trágico y real poema. Y en la altura estás, in crescendo, no lo dudes. Leo tu poesía, leo tu prosa y empequeñezco y no creas que por falsa modestia. Al contrario pienso que es algo
patológico. En fin aquí estoy en mi pequeño y humilde "taller", queriendo pintar, chapuceando con maderas. entreteniendo a la vejez.
Un beso muy grande a mi pequeña Libélula, de éste que lo es tu sumiso admirador.
 
Esta horrible pesadilla tendrá que terminar,el sol volverá a brillar y la esperanza otra vez nos arropará, ten fe, un abrazo poeta.
¡Qué hermosa propuesta la tuya!, que ese lugar de esperanza, tan común a los humanos, y en especial para los poetas, nos arrope.
Un abrazo, poeta.
Isabel
 
Última edición:
yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Buenos días, querida Isabel. Mucho tiempo sin saber de ti y del foro y no por culpa tuya o vuestra, si no mía, que llevo muchísimos meses (¿años? sin pasar por este santuario. No tengo ideas. Tal vez tampoco emociones. Precisamente he sentido un pequeño aleteo de ellas al leer tu bonito, trágico y real poema. Y en la altura estás, in crescendo, no lo dudes. Leo tu poesía, leo tu prosa y empequeñezco y no creas que por falsa modestia. Al contrario pienso que es algo
patológico. En fin aquí estoy en mi pequeño y humilde "taller", queriendo pintar, chapuceando con maderas. entreteniendo a la vejez.
Un beso muy grande a mi pequeña Libélula, de éste que lo es tu sumiso admirador.


¡Mi muy querido epimeteo, qué suerte encontrarte de nuevo, amigo mío!
Es como si soñara encontrarte de pronto, y por esas casualidades de la vida, en mi sueño apareces en una cafetería solitaria, donde las distancias son abismales, y todo parece evocar a un cuadro de Hopper lleno de gente aislada, de esas cafeterías que tanto abundan ahora. Pero en este encuentro virtual, no necesitamos mascarillas, ni mas distancia que la que la virtualidad ya nos brinda, así corro al encuentro del abrazo es entrañable. ¡ Qué alegría me has dado epimeteo !
No importa como te veas a ti mismo, yo veo a un artista, y eso no puedes negarlo, te imagino en tu taller dando pinceladas sobre un lienzo y en tu mente la poesía.
¿Ves? sigo siendo la misma soñadora y la misma aspirante a poeta de mirada melancólica que, llena de nostalgias, aún espera milagros. Hoy el día me ha concedido uno, virtualmente estás aquí. ¡Gracias epimeteo!
Un abrazo, entrañable, con todo cariño.
Tu pequeña libélula que no olvida a su querido amigo el Poeta Pintor.
 
Última edición:
Hubo un amanecer

que a mi patio bajaron los jilgueros.

Yo no sé que anunciaba

su canto persistente y agorero.

Como bajo un conjuro,


la muerte, ya sin orden ni concierto,

devoraba la vida


como un macabro plan al indefenso.

La ciudad, sin embargo,

quedó libre del cruel encantamiento.

Atrapada en mi casa

sin mis musas escribo pobres versos.

Se me quiebran las alas

buscando una salida de este encierro.

Me dicen que son claros

los azules de mares y de cielos,

que los delfines saltan junto al muelle,

ahora sin petroleros,

y que la primavera,

mas florida que nunca, es como un sueño.

Pájaros de otras tierras nos visitan

buscando en el silencio su aposento,

por la calle vacía

va una blanca paloma en raso vuelo,

yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Mi poema se pierde

en el sueño dorado de los muertos,

cenizas, silenciosas,

dejaron un profundo abatimiento


que algunos aprovechan

para hacer del dolor un esperpento.

Profundos y tristes versos, pero siempre hay que dar paso a la esperanza. Vendrán tiempos mejores. Un abrazo con todo mi afecto.
Miguel
 
yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Buenos días, querida Isabel. Mucho tiempo sin saber de ti y del foro y no por culpa tuya o vuestra, si no mía, que llevo muchísimos meses (¿años? sin pasar por este santuario. No tengo ideas. Tal vez tampoco emociones. Precisamente he sentido un pequeño aleteo de ellas al leer tu bonito, trágico y real poema. Y en la altura estás, in crescendo, no lo dudes. Leo tu poesía, leo tu prosa y empequeñezco y no creas que por falsa modestia. Al contrario pienso que es algo
patológico. En fin aquí estoy en mi pequeño y humilde "taller", queriendo pintar, chapuceando con maderas. entreteniendo a la vejez.
Un beso muy grande a mi pequeña Libélula, de éste que lo es tu sumiso admirador.
Isabel, abusando de tu espacio extiendo una sincera bienvenida a nuestro estimado y muy recordado amigo común Epimeteo, vaya que, con mucha emoción me entero de su paso por estos espacios y me lleva al recuerdo quizá de mis mejores años en el portal donde sin dudas formó parte de la mejor camada de amigos que haya podido tener y que aún se mantienen vigentes en mi corazón y en mi vida, siendo como son parte importante de mi evolución. Amigoooo bienvenido y un gran abrazo
 
Hola, Isabel;

un hermoso poema donde el encierro y los "me dicen"
enseñan que hay que valorar las cosas en el momento en que se viven.
No basta con retener el azul en lo profundo de las pupilas;
su presencia es algo más que una simple descripción.
Saludos y cuídate.
 
sin mis musas escribo pobres versos.

Se me quiebran las alas
yo tampoco consigo
que se eleve la altura de mis versos.



Mi poema se pierde

en el sueño dorado de los muertos,

cenizas, silenciosas,

dejaron un profundo abatimiento


que algunos aprovechan

para hacer del dolor un esperpento.

Tu poema es tan hermoso, Isabel, que ...he tenido que hacer una pausa porque me hiciste llorar.
Es tan doloroso todo lo que estamos viviendo y la gente aún no reacciona y es lo más triste.
Gracias por dejarnos tus hermosos sentimientos vertidos en estas líneas de tu hermosa silva.
Te mando mi abrazo de llorona. Cuídate mucho y que sigas escribiendo tan lindo.
Azalea.
 
Profundos y tristes versos, pero siempre hay que dar paso a la esperanza. Vendrán tiempos mejores. Un abrazo con todo mi afecto.
Miguel
Ojalá, compañero, siempre hay esperanzas que vuelan por encima de todos los males. Como el canto de los pájaros que no cesa, como la poesía que nos habita, con sus días buenos y sus días malos.
Un abrazo, con afecto.
Isabel
 
Estimada Isabel, tu poema no se pierde en el sueño dorado de los muertos, tu poema es vida que brota de cada verso y que, por consiguiente, cautiva la emoción y el sentir de quienes tenemos la dicha de respirar la brisita que canta en las hojas de la primavera. Toda esta silva es poema que asemeja el vuelo libre de la libélula.
Un abrazo amiga
MANUEL
Isabel, abusando de tu espacio extiendo una sincera bienvenida a nuestro estimado y muy recordado amigo común Epimeteo, vaya que, con mucha emoción me entero de su paso por estos espacios y me lleva al recuerdo quizá de mis mejores años en el portal donde sin dudas formó parte de la mejor camada de amigos que haya podido tener y que aún se mantienen vigentes en mi corazón y en mi vida, siendo como son parte importante de mi evolución. Amigoooo bienvenido y un gran abrazo

Manuel, aprovecho para darte las gracias por tu presencia en mis versos. Creo que me salté tu comentario, porque ver a epimeteo me produjo una inmensa alegría. Es cierto, buenos tiempos aquellos, recuerdo despernarme con sus décimas llenas de fino humor, con sus sonetos, y con sus generosos y geniales comentarios. No tienes ni idea lo feliz que me ha hecho su comentario, su visita.
También me alegra que estés aquí, Manuel.
Un abrazo.
Isabel
 
Hola, Isabel;

un hermoso poema donde el encierro y los "me dicen"
enseñan que hay que valorar las cosas en el momento en que se viven.
No basta con retener el azul en lo profundo de las pupilas;
su presencia es algo más que una simple descripción.
Saludos y cuídate.
Tienes toda la razón, ir al encuentro del mar y zambullirme en él, es ahora un motivo más para la vida, para echar a andar por nuestra avenida marítima, porque, como bien dices: "su presencia es algo más que una simple descripción" en mi caso más aún nos rodea y abraza.
Gracias por tu alentadora presencia.
Saludos, Lucas, mis mejores deseos para ti también.
Isabel
 
¡Mi muy querido epimeteo, qué suerte encontrarte de nuevo, amigo mío!
Es como si soñara encontrarte de pronto, y por esas casualidades de la vida, en mi sueño apareces en una cafetería solitaria, donde las distancias son abismales, y todo parece evocar a un cuadro de Hopper lleno de gente aislada, de esas cafeterías que tanto abundan ahora. Pero en este encuentro virtual, no necesitamos mascarillas, ni mas distancia que la que la virtualidad ya nos brinda, así corro al encuentro del abrazo es entrañable. ¡ Qué alegría me has dado epimeteo !
No importa como te veas a ti mismo, yo veo a un artista, y eso no puedes negarlo, te imagino en tu taller dando pinceladas sobre un lienzo y en tu mente la poesía.
¿Ves? sigo siendo la misma soñadora y la misma aspirante a poeta de mirada melancólica que, llena de nostalgias, aún espera milagros. Hoy el día me ha concedido uno, virtualmente estás aquí. ¡Gracias epimeteo!
Un abrazo, entrañable, con todo cariño.
Tu pequeña libélula que no olvida a su querido amigo el Poeta Pintor.
Querida Isabel, perdona que no tenga esa fluidez de expresión que tienes tú. También he pensado, en más de una ocasión en que pudiéramos conocernos. Ver de cerca a esa esa sensible y gran poetisa y poder tomar un café juntos y charlar de esos momentos tan entrañables que pasamos en aquél tiempo. ¿Ya han pasado años? Pero la vida es así. Ves a quien no quisieras ver y a quién sí lo deseas se hace prácticamente imposible. Recuerdo con cariño aquellos tiempos de Eduardo León de la Barra, de Elhi Delsue, JMacgar, Nube Blanca, Manuel Bast, Luis Delamar, Elba Nery Garcia y tantos y tantos de los que aprendí, y si no lo hice más y mejor fue por mi culpa. M i admiración ya la expresé en aquél tedioso "parnasillo" que aburría a las vacas, pero en fin, era lo que sabía hacer. No tengo intención de entrar pero si lo hago será con un poema que irá dedicado a mi pequeña Libélula y Manuel Bast, que aún me recordaba. A todos, incluidos los presentes, mi cordial saludo y deseos de salir de esta maldita pandemia.
Besos, Libélula
 
Isabel, abusando de tu espacio extiendo una sincera bienvenida a nuestro estimado y muy recordado amigo común Epimeteo, vaya que, con mucha emoción me entero de su paso por estos espacios y me lleva al recuerdo quizá de mis mejores años en el portal donde sin dudas formó parte de la mejor camada de amigos que haya podido tener y que aún se mantienen vigentes en mi corazón y en mi vida, siendo como son parte importante de mi evolución. Amigoooo bienvenido y un gran abrazo
Gracias, estimado amigo, por ese recuerdo que guardas de mí. La verdad es que no tengo intención de entrar en el foro, pero si lo hago es para dedicaros un poema a Libélula y a ti, por vuestra atención hacia mi persona.
Un afectuoso saludo, Manuel
 
Tu poema es tan hermoso, Isabel, que ...he tenido que hacer una pausa porque me hiciste llorar.
Es tan doloroso todo lo que estamos viviendo y la gente aún no reacciona y es lo más triste.
Gracias por dejarnos tus hermosos sentimientos vertidos en estas líneas de tu hermosa silva.
Te mando mi abrazo de llorona. Cuídate mucho y que sigas escribiendo tan lindo.
Azalea.
Mi querida Azalea, me confundo, con al foto de Danie, ya decía yo que sensible que se ha vuelto. :rolleyes:
Ya sabes que ando entre la tristeza y la melancolía y a veces ,el amor, que a fin de cuentas es parte de todo eso que se nos escapa, tiene sus días de gloria, pero duran poco.
Gracias por tu compañía, y tu generoso comentario, por tus lágrimas, que son la muestra de tus emociones.
Un enorme abrazo.
Isabel
 
Hubo un amanecer

que a mi patio bajaron los jilgueros.

Yo no sé que anunciaba

su canto persistente y agorero.

Como bajo un conjuro,


la muerte, ya sin orden ni concierto,

devoraba la vida


como un macabro plan al indefenso.

La ciudad, sin embargo,

quedó libre del cruel encantamiento.

Atrapada en mi casa

sin mis musas escribo pobres versos.

Se me quiebran las alas

buscando una salida de este encierro.

Me dicen que son claros

los azules de mares y de cielos,

que los delfines saltan junto al muelle,

ahora sin petroleros,

y que la primavera,

mas florida que nunca, es como un sueño.

Pájaros de otras tierras nos visitan

buscando en el silencio su aposento,

por la calle vacía

va una blanca paloma en raso vuelo,

yo tampoco consigo

que se eleve la altura de mis versos.

Mi poema se pierde

en el sueño dorado de los muertos,

cenizas, silenciosas,

dejaron un profundo abatimiento


que algunos aprovechan

para hacer del dolor un esperpento.

Hermosa silva. Un placer visitarte.
Saludos.
 

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