Imagen de la autora
La tarde gris se cierne sobre el dorado ocaso
y cubre de nostalgia el mágico paisaje,
la nave solitaria, tras el postrer viraje,
huyendo de las sombras detuvo aquí su paso.
Con las velas plegadas asume su fracaso.
Malditas nubes negras! ¡maldito el oleaje!
Demasiadas tormentas para tan corto viaje,
en apacibles aguas posó su vuelo raso.
Ya no será jamás morada del marino,
ni cambiara su rumbo tras rizadas estelas;
ya no le espera un puerto de exótico destino.
No volverán los vientos que hagan volar sus velas
como alas de gaviota persiguiendo algún sueño;
ha muerto tantas veces en el sublime empeño.
He decido volver a la estructura original que tenían mis tercetos al crear el poema, ya que a dado lugar a tanto desconcierto y sobretodo porque esta fue mi inspiración inicial y no renuncio a nada que no estuviera ahí en sus inicios; es verdad que luego me pareció que al separar los dos versos, cambiando la puntuación , le daba mas fuerza a ese final.
Archivos adjuntos
Última edición: