poetakabik
Poeta veterano en el portal
Cuando la vida me pesa
y el aire falta en mi pecho,
camino solo y la tarde
se me vuelve gris y lejos.
Todo parece cansado,
todo se vuelve silencio,
como si el mundo olvidara
latir debajo del cielo.
Entonces llegas despacio,
sin ruido, como el invierno
se retira de las ramas
cuando amanece febrero.
No traes promesas ni luces,
ni palabras de consuelo;
sólo tu mirada limpia
y tu manera de serlo.
Y algo se ordena en mi sangre,
y algo florece por dentro,
como una brisa temprana
despejándome el aliento.
No es que viva por tenerte,
ni que sin ti esté desierto;
es que contigo la vida
late más honda y más cierto.
Si ando, tu paso me sigue;
si callo, guardas mi silencio;
y el corazón se acompasa
como dos hojas al viento.
Por eso, cuando amanece
y el sol despierta mancebo,
sonrío… porque a mi lado
contigo aprendo a respirar de nuevo.
y el aire falta en mi pecho,
camino solo y la tarde
se me vuelve gris y lejos.
Todo parece cansado,
todo se vuelve silencio,
como si el mundo olvidara
latir debajo del cielo.
Entonces llegas despacio,
sin ruido, como el invierno
se retira de las ramas
cuando amanece febrero.
No traes promesas ni luces,
ni palabras de consuelo;
sólo tu mirada limpia
y tu manera de serlo.
Y algo se ordena en mi sangre,
y algo florece por dentro,
como una brisa temprana
despejándome el aliento.
No es que viva por tenerte,
ni que sin ti esté desierto;
es que contigo la vida
late más honda y más cierto.
Si ando, tu paso me sigue;
si callo, guardas mi silencio;
y el corazón se acompasa
como dos hojas al viento.
Por eso, cuando amanece
y el sol despierta mancebo,
sonrío… porque a mi lado
contigo aprendo a respirar de nuevo.
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