Continuamente leo

pepesori

Poeta que considera el portal su segunda casa
Equipo Revista "Eco y latido"

  • Continuamente leo,
    y leo tanta crudeza
    que veo
    tras esos versos
    soledad y tristeza.
    No flota en mi cabeza
    la bruma del averno
    ni veo
    a Belcebú en el infierno
    junto a la Santa Compaña,
    ni miro esa guadaña
    amenazante en la losa
    cuando en la parca se posa
    su oscura madrugada.
    Leo,
    continuamente leo
    y veo
    en la espesa lectura
    la sombra de la duda.
    Leo continuamente,
    y leo
    palabras hueras, sin eco,
    y veo
    que filosofan
    las mismas voces por el mismo hueco,
    y ninguna enciende a mis días azules.
    En la página que leo
    -y leo con mucho respeto-
    no existen las mañanas de octubre
    porqué vivir es retornar a octubre
    como escribió
    Leopoldo Panero;
    Y en este otoño dorado que se inicia
    no brota una caricia,
    ni el tibio pensamiento
    con su lila anoréxico,
    ni la dalia explosiva
    bendita flor de México.
    Leo,
    y leo,
    y encuentro en la lectura
    mi edad de viejo mirando a las alturas
    las playas de poniente que duermen al ocaso,
    y un regalo del mar que deja en la mañana
    su luz en mi ventana
    y el rumor de la brisa cuando ya no espero nada.
    Leo,
    compulsivamente
    leo,
    y veo
    las letras que se apagan en fuegos silenciosos;
    son poemas oscuros
    como perros rabiosos.
    No me siento poeta,
    ni me siento lector
    cuando leo entre las sombras.
    Dejaré de leer
    en las horas que me asombran
    prisionero
    de un pupitre en mis rincones,
    y abriré sus cajones
    con esmero
    para guardar en ellos
    los reproches,
    y esa flor de alhelí,
    y ese trigo dorado
    que luce el pan labriego.
    Leo al amanecer
    y luego
    en mis ojos abiertos
    contemplo que se pierden
    desiertos,
    los versos de un poeta
    cansado de su lira.
    Solo quiero las nieves
    y esa lluvia de otoño
    que suspira
    brotando desde el cielo
    y me deja en su duelo
    el luto en los cristales
    tras estos ventanales
    menudos de mi alcoba.
    Leo,
    continuamente
    leo y leo.

    PepeSori
    SafeCreative
 

  • Continuamente leo,
    y leo tanta crudeza
    que veo
    tras esos versos
    soledad y tristeza.
    No flota en mi cabeza
    la bruma del averno
    ni veo
    a Belcebú en el infierno
    junto a la Santa Compaña,
    ni miro esa guadaña
    amenazante en la losa
    cuando en la parca se posa
    su oscura madrugada.
    Leo,
    continuamente leo
    y veo
    en la espesa lectura
    la sombra de la duda.
    Leo continuamente,
    y leo
    palabras hueras, sin eco,
    y veo
    que filosofan
    las mismas voces por el mismo hueco,
    y ninguna enciende a mis días azules.
    En la página que leo
    -y leo con mucho respeto-
    no existen las mañanas de octubre
    porqué vivir es retornar a octubre
    como escribió
    Leopoldo Panero;
    Y en este otoño dorado que se inicia
    no brota una caricia,
    ni el tibio pensamiento
    con su lila anoréxico,
    ni la dalia explosiva
    bendita flor de México.
    Leo,
    y leo,
    y encuentro en la lectura
    mi edad de viejo mirando a las alturas
    las playas de poniente que duermen al ocaso,
    y un regalo del mar que deja en la mañana
    su luz en mi ventana
    y el rumor de la brisa cuando ya no espero nada.
    Leo,
    compulsivamente
    leo,
    y veo
    las letras que se apagan en fuegos silenciosos;
    son poemas oscuros
    como perros rabiosos.
    No me siento poeta,
    ni me siento lector
    cuando leo entre las sombras.
    Dejaré de leer
    en las horas que me asombran
    prisionero
    de un pupitre en mis rincones,
    y abriré sus cajones
    con esmero
    para guardar en ellos
    los reproches,
    y esa flor de alhelí,
    y ese trigo dorado
    que luce el pan labriego.
    Leo al amanecer
    y luego
    en mis ojos abiertos
    contemplo que se pierden
    desiertos,
    los versos de un poeta
    cansado de su lira.
    Solo quiero las nieves
    y esa lluvia de otoño
    que suspira
    brotando desde el cielo
    y me deja en su duelo
    el luto en los cristales
    tras estos ventanales
    menudos de mi alcoba.
    Leo,
    continuamente
    leo y leo.

    PepeSori
    SafeCreative
Leo y leo y te releo. Hermoso tu poema Pepe, el no-soneto. Un gusto leerte. Luciana.
 

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