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marinof

Poeta adicto al portal
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Hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada..
Salgamos a la calle, vestidos de sonrisa
llevemos nada más, una bandera blanca.
Dejemos los horarios, esas aburridas caras de oficina
y avancemos la siesta, como quien se viste de torcaza.
¿Sabe?, hace mucho que no miramos hacia arriba,
o que no nos sentamos en la plaza.
¡Siempre apurados!, como si el mundo fuera a terminarse,
¡qué cosa, con nosotros, camarada!.
Nos encontramos nada más que en los entierros,
solo para decir…no somos nada.
Y si por ahí nos cruzamos por la calle,
es siempre tan urgente la palabra.
Como si la vida, pasara en otra parte,
y no donde nos pide hablar el alma.
Allá vamos detrás de nuestra urgencia,
con el peso de trepar, en las espaldas.
Sin vivir, sin ver, aun mirando.
Perdiendo el hoy, pensando en el mañana.
Hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada.
Disfrutemos la calle, lentamente
en un ceremonial de siesta mansa.
¿Por qué tiene que ser todo de repente,
en una vorágine de timbres y llamadas?
Si antes el día era tan largo…
Tan largo, como la vieja calle larga.
Todo hemos acortado, hasta el tiempo,
¡como si la muerte, no nos esperara!.
Disimulamos el tiempo ya perdido
tapando las arrugas y las canas
Y solo nos damos cuenta que crecimos
con la ausencia de los hijos, en la casa.
Recordamos los amigos que se han ido,
los viejos compañeros de la infancia.
Los parientes lejanos que adornaron,
las viejas navidades de la cuadra.
Y nos forzamos a creer que hemos vivido
tan solo con pensar, que todo pasa.
Por eso…hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada.
Vamos a reclutar otros que sueñen,
que remonten barriletes de esperanza.
Que crean que no es tiempo perdido,
sentarse a conversar en una plaza.
Vamos a andar la vida, caminemos
es hora que entre los dos, digamos basta.
Yo llevaré un poquito de poesía,
Usted, nada más traiga…una guitarra.





Marino Fabianesi
 
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Hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada..
Salgamos a la calle, vestidos de sonrisa
llevemos nada más, una bandera blanca.
Dejemos los horarios, esas aburridas caras de oficina
y avancemos la siesta, como quien se viste de torcaza.
¿Sabe?, hace mucho que no miramos hacia arriba,
o que no nos sentamos en la plaza.
¡Siempre apurados!, como si el mundo fuera a terminarse,
¡qué cosa, con nosotros, camarada!.
Nos encontramos nada más que en los entierros,
solo para decir…no somos nada.
Y si por ahí nos cruzamos por la calle,
es siempre tan urgente la palabra.
Como si la vida, pasara en otra parte,
y no donde nos pide hablar el alma.
Allá vamos detrás de nuestra urgencia,
con el peso de trepar, en las espaldas.
Sin vivir, sin ver, aun mirando.
Perdiendo el hoy, pensando en el mañana.
Hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada.
Disfrutemos la calle, lentamente
en un ceremonial de siesta mansa.
¿Por qué tiene que ser todo de repente,
en una vorágine de timbres y llamadas?
Si antes el día era tan largo…
Tan largo, como la vieja calle larga.
Todo hemos acortado, hasta el tiempo,
como si la muerte, no nos esperara.
Disimulamos el tiempo ya perdido
tapando las arrugas y las canas
Y solo nos damos cuenta que crecimos
con la ausencia de los hijos, en la casa.
Recordamos los amigos que se han ido,
los viejos compañeros de la infancia.
Los parientes lejanos que adornaron,
las viejas navidades de la cuadra.
Y nos forzamos a creer que hemos vivido
tan solo con pensar, que todo pasa.
Por eso…hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada.
Vamos a reclutar otros que sueñen,
que remonten barriletes de esperanza.
Que crean que no es tiempo perdido,
sentarse a conversar en una plaza.
Vamos a andar la vida, caminemos
es hora que entre los dos, digamos basta.
Yo llevaré un poquito de poesía,
Usted, nada más traiga…una guitarra.





Marino Fabianesi

Hola, ah!!!!!! precioso, invitación a salir de la rutina, disposición para llegar al optimismo, cariciar las compañias mediante una amena conversación espontánea vital, pausada donde hablar y escuchar son las actitudes esenciales. Vamos a conversar pues!!!!! Saludos y estrellas
¡SONRIE!
 
excelente poema
desde el inicio se adentra la necesidad
de seguir leyendo
ha sido un verdadero placer leer este bello poema
salutaciones y mil estrellas...
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Hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada..
Salgamos a la calle, vestidos de sonrisa
llevemos nada más, una bandera blanca.
Dejemos los horarios, esas aburridas caras de oficina
y avancemos la siesta, como quien se viste de torcaza.
¿Sabe?, hace mucho que no miramos hacia arriba,
o que no nos sentamos en la plaza.
¡Siempre apurados!, como si el mundo fuera a terminarse,
¡qué cosa, con nosotros, camarada!.
Nos encontramos nada más que en los entierros,
solo para decir…no somos nada.
Y si por ahí nos cruzamos por la calle,
es siempre tan urgente la palabra.
Como si la vida, pasara en otra parte,
y no donde nos pide hablar el alma.
Allá vamos detrás de nuestra urgencia,
con el peso de trepar, en las espaldas.
Sin vivir, sin ver, aun mirando.
Perdiendo el hoy, pensando en el mañana.
Hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada.
Disfrutemos la calle, lentamente
en un ceremonial de siesta mansa.
¿Por qué tiene que ser todo de repente,
en una vorágine de timbres y llamadas?
Si antes el día era tan largo…
Tan largo, como la vieja calle larga.
Todo hemos acortado, hasta el tiempo,
como si la muerte, no nos esperara.
Disimulamos el tiempo ya perdido
tapando las arrugas y las canas
Y solo nos damos cuenta que crecimos
con la ausencia de los hijos, en la casa.
Recordamos los amigos que se han ido,
los viejos compañeros de la infancia.
Los parientes lejanos que adornaron,
las viejas navidades de la cuadra.
Y nos forzamos a creer que hemos vivido
tan solo con pensar, que todo pasa.
Por eso…hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada.
Vamos a reclutar otros que sueñen,
que remonten barriletes de esperanza.
Que crean que no es tiempo perdido,
sentarse a conversar en una plaza.
Vamos a andar la vida, caminemos
es hora que entre los dos, digamos basta.
Yo llevaré un poquito de poesía,
Usted, nada más traiga…una guitarra.




Marino Fabianesi
 
Muchas gracias Nicolle, hermosas palabras, te agradezco nuevamente . Has sido muy amable al dedicar parte de tu tiempo para leer estaas sencillas lìneas. Un abrazo...marino.
 
excelente2.gif

Verdad irrefutable, magistralmente enmarcada....gusto pasearme en tus letras....todos los honores
 
Poeta amigo; si tuviera que escribir con la garganta, llenaría la página con el nudo que me provoca tu POESÏA y no saldrían palabras, ya lo sabes, hay vida de tu vida que se parece demasiado a la mía, quizás los años usados me han puesto contra la pared de los nostalgia y esta me aprieta por dentro hasta sentir ese ahogo que emociona.
Gracias amigo, hermano Marinof por despertar la poesía que siento que muchas veces se muere sin buenos aires.

Mi abrazo afectuoso y mi admiración al hombre que siente y se expresa como el gran poeta.
Daniel
 
Muchas gracias, mujer bonita. es un orgullo para mi, despertar sentimientos, de esos que tu has puesto en este rinconcito de poesìa. Me dan fuerzas y entusiasmo a seguir mirando los dias creyendo que se pueden derpertar sueños, escribiendo.
Un abrazo grandote y estamos en contacto.
 
Es un bello poema y un buen propósito. Gracias por haberlo escrito tan bien.Rumenia
 
¡Gracias, Rosario!, gracias por acercarte a este rinconcito de poesìa. Ma halaga que hayas encontrado interesante este humilde poema. Un abrazo...Marino.
 
Aqui estamos, Dani. Sosteniendo esta lamparita de nostalgia en la que nos recostamos y llamamos poesìa...te agradezco hermano, por la constancia de estar siempre sostenièndome con tus palabras. Un abrazo...Marino.
 
Muchas Gracias Rumenia...hermoso tu comentario. Me demorè un poco en contestarte porque no tenìa computadora, pero desde ya que desde que lo leì , lo llevo en el corazòn Un abrazo...Marino.
 
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Hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada..
Salgamos a la calle, vestidos de sonrisa
llevemos nada más, una bandera blanca.
Dejemos los horarios, esas aburridas caras de oficina
y avancemos la siesta, como quien se viste de torcaza.
¿Sabe?, hace mucho que no miramos hacia arriba,
o que no nos sentamos en la plaza.
¡Siempre apurados!, como si el mundo fuera a terminarse,
¡qué cosa, con nosotros, camarada!.
Nos encontramos nada más que en los entierros,
solo para decir no somos nada.
Y si por ahí nos cruzamos por la calle,
es siempre tan urgente la palabra.
Como si la vida, pasara en otra parte,
y no donde nos pide hablar el alma.
Allá vamos detrás de nuestra urgencia,
con el peso de trepar, en las espaldas.
Sin vivir, sin ver, aun mirando.
Perdiendo el hoy, pensando en el mañana.
Hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada.
Disfrutemos la calle, lentamente
en un ceremonial de siesta mansa.
¿Por qué tiene que ser todo de repente,
en una vorágine de timbres y llamadas?

Si antes el día era tan largo
Tan largo, como la vieja calle larga.
Todo hemos acortado, hasta el tiempo,
¡como si la muerte, no nos esperara!.
Disimulamos el tiempo ya perdido[

tapando las arrugas y las canas
Y solo nos damos cuenta que crecimos
con la ausencia de los hijos, en la casa.
Recordamos los amigos que se han ido,
los viejos compañeros de la infancia.
Los parientes lejanos que adornaron,
las viejas navidades de la cuadra.
Y nos forzamos a creer que hemos vivido
tan solo con pensar, que todo pasa.
Por eso hoy le propongo un trato,
un trato bajo el cielo, camarada.
Vamos a reclutar otros que sueñen,
que remonten barriletes de esperanza.
Que crean que no es tiempo perdido,
sentarse a conversar en una plaza.
Vamos a andar la vida, caminemos
es hora que entre los dos, digamos basta

Yo llevaré un poquito de poesía,
Usted, nada más traiga...una guitarra.



Marino Fabianesi
 

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