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Copla Manriqueña

pepesori

Poeta que considera el portal su segunda casa
Equipo Revista "Eco y latido"
En la aceña de una senda
molía la blanca harina
bajo el frío
la muchacha de la hacienda,
y en su figura divina
me extravío.


En el color de sus ojos
sumerjo yo una mirada
distraída,
responden sus labios rojos
cuando se siente besada
confundida.


Es la joven del molino
en cuyas manos el trigo
vuela y vuela,
la que al final del camino
cuando su beso consigo
me consuela.

PepeSori
SafeCreative
 
Última edición:
Bonita y sensual sextilla de pie quebrado, amigo.
En este caso no fue faciendo la vía del Calatraveño que te topaste con la vaquera de la Finojosa sino una lozana molinera de boca tierna.
Mira que las andanzas bucólicas esconden mil peligros a salto de mata.

Un abrazo, Pepe. ¿Ya en Madrid?
 
Bonita y sensual sextilla de pie quebrado, amigo.
En este caso no fue faciendo la vía del Calatraveño que te topaste con la vaquera de la Finojosa sino una lozana molinera de boca tierna.
Mira que las andanzas bucólicas esconden mil peligros a salto de mata.

Un abrazo, Pepe. ¿Ya en Madrid?
Gracias Vicente :):):) no sé si te comenté que me fui a Madrid por una falsa alarma afortunadamente, y mi mujer me envió a vuelta de correo de nuevo a Foz, sabe que por aquí no hay molineras ni vaqueras peligrosas ( o eso cree).
Un abrazo
 
Las manriqueñas son como miniaturas, estimado, sensibles al menor detalle. Me gustaron las tuyas, que me parecen equilibradas, salvo un verso: el segundo de la tercera copla. Creo que eso que quieres decir se dice «en cuyas manos el trigo»: el «donde en», refiriendo al molino, complica el verso a mi juicio.

abrazo
Jorge

En la aceña de una senda
molía la blanca harina
bajo el frío
la muchacha de la hacienda,
y en su figura divina
me extravío.


En el color de sus ojos
sumerjo yo una mirada
distraída,
responden sus labios rojos
cuando se siente besada
confundida.


Es la joven del molino
donde en sus manos el trigo
vuela y vuela,
la que al final del camino
cuando su beso consigo
me consuela.

PepeSori
SafeCreative
 
Última edición:
En la aceña de una senda
molía la blanca harina
bajo el frío
la muchacha de la hacienda,
y en su figura divina
me extravío.


En el color de sus ojos
sumerjo yo una mirada
distraída,
responden sus labios rojos
cuando se siente besada
confundida.


Es la joven del molino
donde en sus manos el trigo
vuela y vuela,
la que al final del camino
cuando su beso consigo
me consuela.

PepeSori
SafeCreative
Bucólico amorío... Ciertamente las muchachas campesinas nos cautivan con su exhuberancia. He aquí otra estructura que me das a conocer. Un gran abrazo querido Pepe.
 
Las manriqueñas son como miniaturas, estimado, sensibles al menor detalle. Me gustaron las tuyas, que me parecen equilibradas, salvo un verso: el segundo de la tercera copla. Creo que eso que quieres decir se dice «en cuyas manos el trigo»: el «donde en», refiriendo al molino, complica el verso a mi juicio.

abrazo
Jorge

Muchas gracias Jorge por el certero matiz gramatical donde incurrí en un error y que he corregido inmediatamente. Agradezco tu comentario en todos los sentidos con mi abrazo.
Pepe Soriano
 
En la aceña de una senda
molía la blanca harina
bajo el frío
la muchacha de la hacienda,
y en su figura divina
me extravío.


En el color de sus ojos
sumerjo yo una mirada
distraída,
responden sus labios rojos
cuando se siente besada
confundida.


Es la joven del molino
en cuyas manos el trigo
vuela y vuela,
la que al final del camino
cuando su beso consigo
me consuela.

PepeSori
SafeCreative
Muy bonito, Pepe. Un deleite leerte.
Fuerte abrazo.
 
En la aceña de una senda
molía la blanca harina
bajo el frío
la muchacha de la hacienda,
y en su figura divina
me extravío.


En el color de sus ojos
sumerjo yo una mirada
distraída,
responden sus labios rojos
cuando se siente besada
confundida.


Es la joven del molino
en cuyas manos el trigo
vuela y vuela,
la que al final del camino
cuando su beso consigo
me consuela.

PepeSori
SafeCreative

Hola, Pepe. Otra bonita entrega. Siempre es grato toparse con la muchacha del molino...

Abrazo

Carlos
 

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