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Corcel de acero

Dvaldés

Poeta que considera el portal su segunda casa
CORCEL de ACERO

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Paseando el equino con el hombre
alimenta a la tierra campesina,
por sendero oxidado se ilumina
y a los surcos tejidos en su nombre.

No hay pedrusco, ni tronco que le asombre,
ni los fríos de brisa matutina.
Al sonar de metales se encamina
cosechando en trigales su renombre.

Es corcel enclaustrado por acero,
de los cielos soñada maquinaria,
viejo amigo de suelos no labrados.

Por la tierra real o imaginaria,
galopando estridente su potrero
va el caballo de fierros encantados.

Dvaldés

 
CORCEL de ACERO



Paseando el equino con el hombre
alimenta a la tierra campesina,
por sendero oxidado se ilumina
y a los surcos tejidos en su nombre.

No hay pedrusco, ni tronco que le asombre,
ni los fríos de brisa matutina.
Al sonar de metales se encamina
cosechando en trigales su renombre.

Es corcel enclaustrado por acero,
de los cielos soñada maquinaria,
viejo amigo de suelos no labrados.

Por la tierra real o imaginaria,
galopando estridente su potrero
va el caballo de fierros encantados.

Dvaldés


Magnífica escultura dominando el paisaje nos dejas homenajeada por excelente soneto en imaginativo vuelo poético.

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CORCEL de ACERO

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Paseando el equino con el hombre
alimenta a la tierra campesina,
por sendero oxidado se ilumina
y a los surcos tejidos en su nombre.

No hay pedrusco, ni tronco que le asombre,
ni los fríos de brisa matutina.
Al sonar de metales se encamina
cosechando en trigales su renombre.

Es corcel enclaustrado por acero,
de los cielos soñada maquinaria,
viejo amigo de suelos no labrados.

Por la tierra real o imaginaria,
galopando estridente su potrero
va el caballo de fierros encantados.

Dvaldés

Es un verdadero placer disfrutar de tu interminable arte , un hermoso soneto como siempre. Un abrazo y un buen día estimado poeta
 
CORCEL de ACERO

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Paseando el equino con el hombre
alimenta a la tierra campesina,
por sendero oxidado se ilumina
y a los surcos tejidos en su nombre.

No hay pedrusco, ni tronco que le asombre,
ni los fríos de brisa matutina.
Al sonar de metales se encamina
cosechando en trigales su renombre.

Es corcel enclaustrado por acero,
de los cielos soñada maquinaria,
viejo amigo de suelos no labrados.

Por la tierra real o imaginaria,
galopando estridente su potrero
va el caballo de fierros encantados.

Dvaldés



¡Hermosos versos dedicados a los bellos caballos que desde tiempo inmemorial ayudan al campesino!
Labran surcos; aceleran sus patas en las carreras; pasean a niños con fiel ternura; el carro del pobre
empuja...
El caballo, mejor amigo del hombre aunque alguno lo maltrate.
Me encantó tu poema mi querido amigo, con lindas imágenes.
Un enorme abrazo vuele.
Matilde
 
¡Hermosos versos dedicados a los bellos caballos que desde tiempo inmemorial ayudan al campesino!
Labran surcos; aceleran sus patas en las carreras; pasean a niños con fiel ternura; el carro del pobre
empuja...
El caballo, mejor amigo del hombre aunque alguno lo maltrate.
Me encantó tu poema mi querido amigo, con lindas imágenes.
Un enorme abrazo vuele.
Matilde
Agradezco siempre tus cálidas palabras y tu grata visita querida Matilde. Siento igual que tú. Los caballos son amigos fieles para las personas. En muchos ámbitos de la vida nos acompañan, desde el trabajo de la tierra, hasta terapias sanadoras. Siempre es un gusto compartir contigo, un gran abrazo.
 
CORCEL de ACERO

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Paseando el equino con el hombre
alimenta a la tierra campesina,
por sendero oxidado se ilumina
y a los surcos tejidos en su nombre.

No hay pedrusco, ni tronco que le asombre,
ni los fríos de brisa matutina.
Al sonar de metales se encamina
cosechando en trigales su renombre.

Es corcel enclaustrado por acero,
de los cielos soñada maquinaria,
viejo amigo de suelos no labrados.

Por la tierra real o imaginaria,
galopando estridente su potrero
va el caballo de fierros encantados.

Dvaldés



No dejas de sorprender con tu gracias divina para la poesía Dvaldés, un poema de altura poética.
Mi felicitación en un cálido abrazo.
 
No dejas de sorprender con tu gracias divina para la poesía Dvaldés, un poema de altura poética.
Mi felicitación en un cálido abrazo.
Querida Mireya quisiera que siempre estuvieras cerquita de mi. Es muy grato recibir siempre tu mirada y entender que va más allá de esta amistad que estamos forjando. Eres una persona que llena a mi corazón de los mejores sentimientos. Adoro que así sea. Un gran abrazo.
 
CORCEL de ACERO

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Paseando el equino con el hombre
alimenta a la tierra campesina,
por sendero oxidado se ilumina
y a los surcos tejidos en su nombre.

No hay pedrusco, ni tronco que le asombre,
ni los fríos de brisa matutina.
Al sonar de metales se encamina
cosechando en trigales su renombre.

Es corcel enclaustrado por acero,
de los cielos soñada maquinaria,
viejo amigo de suelos no labrados.

Por la tierra real o imaginaria,
galopando estridente su potrero
va el caballo de fierros encantados.

Dvaldés

Una imagen muy bien tallada en letras, grato leerle
 

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