Corto momento

Antomar Alas

Poeta recién llegado
Se me derrumba toda

la savia dentro de las

cuencas de los ojos.


Ya no sé qué vivir, ya no sé

qué pensar.


Es cierto que he caminado

tanto… pero los días se

me achican y todo se frunce

en final que no huele ni recuerda.


Se me derrama toda la sangre

en esfuerzos tradicionales,

de preservar la poca savia

que aun cuelga de mis ojos.


Son solo miles de días, y…

el fallecimiento me abrasa

y me cuelga en la nube de la

rareza.
 
Última edición:
Se me derrumba toda

la savia dentro de las

cuencas de los ojos.


Ya no sé qué vivir, ya no se

qué pensar.


Es cierto que he caminado

tanto… pero los días se

me achican y todo se frunce

en final que no huele ni recuerda.


Se me derrama toda la sangre

en esfuerzos tradicionales,

de preservar la poca savia

que aun cuelga de mis ojos.


Son solo miles de días, y…

el fallecimiento me abrasa

y me cuelga en la nube de la

rareza.
Buen poema. Navega esa nube, poeta. La rareza a veces da paso a uno que otro espacio de luz y de paz.

Saludo cordial.
 
Se me derrumba toda

la savia dentro de las

cuencas de los ojos.


Ya no sé qué vivir, ya no sé

qué pensar.


Es cierto que he caminado

tanto… pero los días se

me achican y todo se frunce

en final que no huele ni recuerda.


Se me derrama toda la sangre

en esfuerzos tradicionales,

de preservar la poca savia

que aun cuelga de mis ojos.


Son solo miles de días, y…

el fallecimiento me abrasa

y me cuelga en la nube de la

rareza.
A veces caminamos muy de prisa y no nos damos cuenta de lo que nos rodea, reflexionar hace bien, buena obra compañero.
Abrazos de luz para ti
 

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