Creemos tú y yo

despertando

Poeta adicto al portal
Creemos tú y yo

un mundo con más amor,

hagámoslo;

me lo han dicho los mirlos,

las tórtolas, los pececitos,

las liebres, la lechuzas,

las ballenas y las medusas…

Hagamos el amor tú y yo

en el mismo meridiano,

al mismo compás

y en el mismo grado…

Sé que tú también lo deseas,

bien sabes que soy tu sanabresa,

y tú, hombre amado,

eres mi otra mitad,

la fuente de mi vida

y el motor de mi corazón.
 
Tienes importancia, Despertando. Relativa, por supuesto.
Pero nunca está de más, tu impronta, tan clara como el agua cristalina.
Destacar demasiado, es peligroso, en este bosque inmenso, que llamamos multiverso.
Dado que sólo un árbol, es el nuestro. El de siempre...




Lo mismo podríamos pensar del estilo de cada poeta.
De sus rimas y leyendas.
Y de sus atributos.
Como sucede en los signos del horóscopo.
Y en muchas otras lides, como los nombres de persona, de municipio, de colegio, de escuela, de país...


Hay tantas normas meridianamente ocultas...
Meridianamente sensatas.
De sentido común.
Que sólo la voz de las sopranos y tenores, barítonos, bajos y contraltos, puede descubrir.
Y ése es tu caso, Despertando. Tu voz es vibrante.


Tienes talento suficiente, para hacer que baile el lector. Y pueda conciliar el sueño, después de una intensa jornada laboral. De eso se trata, sin lugar a dudas. Durmiendo, y a posteriori, despertando. Como el vaivén de las olas del Mar.
 
Última edición:
Muchas gracias querido Nommo por tus ánimos, paso y palabras. Me alegras mogollón con tus comentarios tan peculiares y personales. Ya sabes que aquí siempre tendrás a una amiga para lo que necesites. Un abrazón con vuelo...
 
Pues sí, he bailado por sevillanas.
Que conste.
Y con una dibujante que se dedica a los dibujos animados.
Luego, se ha acercado un arquitecto, a preguntarme: ¿ Cómo lo haces ?
Y le he respondido que el ritmo, es la base. Como el agua, para nadar en ella.
El ritmo es semejante a la distancia entre dos puntos. Que se reitera. Porque hay continuidad, en la canción.
Pero ese compás ha de ser respetado, en pro de la armonía del conjunto.
Y por ende, hay otra condición oculta: Las artes marciales.
El flamenco se parece a la danza del vientre, que es sensual, y también, a la legítima defensa personal.
Luego por tanto, a la tauromaquia. Y ahí está el señorito andaluz.
Pero no sólo él, manda, sino que la mujer, también lo domestica.
Dado que tanto va el cántaro a la fuente, que al final, se rompe.
Y esa grieta, duele, pero es menester. Es preciso reconocer que la mujer tiene voz y voto.
 
Creemos tú y yo

un mundo con más amor,

hagámoslo;

me lo han dicho los mirlos,

las tórtolas, los pececitos,

las liebres, la lechuzas,

las ballenas y las medusas…

Hagamos el amor tú y yo

en el mismo meridiano,

al mismo compás

y en el mismo grado…

Sé que tú también lo deseas,

bien sabes que soy tu sanabresa,

y tú, hombre amado,

eres mi otra mitad,

la fuente de mi vida

y el motor de mi corazón.
Muy bonitas letras para tu media naranja ...me gustó. Un abrazote estimada poetisa..
 

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