Claudia
Poeta asiduo al portal
En un tiempo vi pasar mi niñez, vi
las nubes cruzar miles de veces ante mis ojos,
mientras yo le daba una forma a lo intangible.
Mientras las aves repetían su peregrinación yo
me quedaba quieta, pero no mis años felices.
Ellos se movían mas rápido que el viento en
primavera. Me dejaban vueltas de almanaque y
amarillo en la piel. Las manos castigadas por
tantos inviernos se marchitaron de flores hasta
descascararse y un buen día me descubrí una mujer
mayor. El insospechado crimen no tendría merecido
castigo, no importa cuanto me duela la juventud
robada. Porque fue tardía la hora de atribuir tan
triste culpa
...y la verdad ni me di cuenta.
las nubes cruzar miles de veces ante mis ojos,
mientras yo le daba una forma a lo intangible.
Mientras las aves repetían su peregrinación yo
me quedaba quieta, pero no mis años felices.
Ellos se movían mas rápido que el viento en
primavera. Me dejaban vueltas de almanaque y
amarillo en la piel. Las manos castigadas por
tantos inviernos se marchitaron de flores hasta
descascararse y un buen día me descubrí una mujer
mayor. El insospechado crimen no tendría merecido
castigo, no importa cuanto me duela la juventud
robada. Porque fue tardía la hora de atribuir tan
triste culpa
...y la verdad ni me di cuenta.
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